Una dirigencia mediocre

Todo lo que ha pasado y lo que sucede al presente en el mundo en materia política, económica y social tiene una causa, no es el azar, simplemente ha sido y es culpa de los gobernantes, bien sean reyes, emperadores, dictadores y presidentes democráticos. En los anales de la historia es innegable que lo único que tiene en común tales regímenes es la miseria de los pueblos, las clases gobernantes acaudaladas y las guerras. Quienes la declaran no entienden que lo primordial para la existencia de la humanidad es la coexistencia pacífica de los pueblos. La clase acaudalada, desde que tomó las riendas del poder en las diferentes formas de gobiernos como monarquía, imperio, dictadura y democracia, siempre se ha caracterizado por el ego de quien rige los destinos del país, así mismo, por el ejercicio del poder por parte de un representante, o agente, o cancerbero de los grupos económicos usufructuarios de grandes riquezas ajenas con deseo de aumentarlas.

La historia nos presenta numerosos ejemplos sobre lo referido en el párrafo anterior. Emperadores como Alejandro Magno, Julio César, Gengis Kan, la reina Victoria, los reyes Católicos, Alejandro II, entre tantos, se caracterizaron por su ego y riquezas, no por la intención de ocuparse para resolver las miserias de los súbditos más pobres, contrariamente, estos eran sometidos a una cruenta explotación. Nada diferente a la forma de operar los reyes como Nabucodonosor, Ramsés II, Justiniano, Carlomagno, Luis XIV, Enrique VIII entre tantos, quienes vivieron una vida dispendiosa y de lujo mientras que sus vasallos vivían en extrema pobreza, a pesar de la vida llevada por los aristócratas, residentes en costosos palacios construidos sobre la base de la explotación de los siervos.

Nada de lo anterior cambió con la llegada de los dictadores militares apoyados por las grandes potencias, como por ejemplo EEUU y los antiguos imperios europeos. El ego de aquellos tiranos, algunos de ellos provenientes de la casta castrense, solo contribuyó a que los pueblos se empobrecieran más y los acaudalados aumentaran sus riquezas apoyados por la clase gobernante. Estos dictadores se conocieron tanto por su crueldad, despotismo como por su riqueza. Hombres ominosos como Adolfo Hitler, Francisco Franco, Augusto Pinochet, Benito Mussolini, Jorge Rafael Videla, Leopoldo II de Bélgica, dejaron huellas lastimeras e imborrables en las naciones que conocieron las garras de un poder omnímodo. Esto debido a las atrocidades cometidas por los tiranos bajo la mirada indiferente de las potencias mundiales. Todo esto para que las avaras empresas pudieran operar libremente en aquellos países donde la tiranía era cómplice del robo de las riquezas nacionales y de la explotación de la masa trabajadora.

Como reitero, aquellos gobernantes tenían en común su crueldad, sus riquezas, la corrupción y la indiferencia ante las adversidades de los más humildes, quienes por siglos no pudieron resolver los problemas de alimentación, salud, vivienda y educación. Aquellos siniestros gobernantes nunca atendieron las dificultades de la mayoría de la población que solo servía para ser explotada bajo el rigor de la fuerza y el temor a la muerte auspiciada por la clase gobernante. Una dirigencia, que a pesar de tener mucho dinero, fue incapaz de realizar una gestión de gobierno donde todo el colectivo recibiera el beneficio que le pudiera asegurar una buena calidad de vida. Ninguno de aquellos reyes, emperadores o dictadores contribuyeron a erradicar la pobreza y resolver los problemas del hambre de millones de habitantes.

Pero la historia que escriben los historiadores no revela la verdad de un pasado bastante cruel, sin embargo, la democracia tampoco acabó con las sanguinarias guerras. Cuando se lee: 260.000 muertos en la batalla de Verdún, 10.000.000 de muertos entre civiles y soldados durante la Primera Guerra Mundial donde 70 países participaron en esta infamia, más de 1.000.000 de muertos en la batalla de Stalingrado, 100.000.000 de muertos durante la Segunda Guerra Mundial, como ejemplo de la barbarie de la cual tiene la culpa los gobernantes mediocres. Pareciera que a tales insensibles no les importa el costo humano de una conflagración de esta magnitud. La existencia y la coexistencia pacífica marchan paralela, juzgo que la dirigencia mediocre que ha dirigido el mundo desde hace siglos no se percata de esto. Prevalecen los intereses económicos de un grupo de empresarios que anhelan controlar y apoderarse de las riquezas del planeta, tal como lo vienen haciendo desde hace muchas centurias. Las cifras de difuntos en una conflagración no pasan de ser una estadística sin nombre ni apellidos. Tampoco aparecen en los medios de comunicación los nombres de los mutilados, de los huérfanos, de las viudas, de los pequeños comercios destruidos, de los hogares bombardeados, de las víctimas de la guerra que se ven obligados a emigrar a otros países para ser tratados de formas despóticas o si lo aceptan, para ser explotados en algún trabajo valiéndose de la condición y las necesidades del desterrado.

Estoy cansado de leer obras sobre las diferentes guerras cuya responsabilidad no cabe duda es culpa de los dirigentes mediocres. La historia no revela que ninguna conflagración haya resueltos algo, peor aún, estas contribuyen a sembrar odios, a diseminar rencores entre los habitantes los pueblos que se enfrentaron engañados para defender los intereses de los poderosos. En estas beligerancias es mentira que está en juego los problemas vinculados con la patria, o a la libertad, o a la lucha contra el terrorismo, o a la defensa de la democracia, aquí lo que se encubre y está en juego son los altos intereses económicos de las empresas, hoy globalizadas. Los soldados de las grandes potencias salen a luchar para ocupar los pozos de crudos situados en otros países; abandonan su país en la defensa de las minas de oro que no les pertenece; parten para imponer y apoderarse las rutas de comercio, en barcos propiedad de los empresarios capitalista, en los diferentes mares y océanos del planeta; se marchan de su nación para ocupar los territorios donde hay siembra de drogas, no para eliminarla, sino para controlar el comercio de los estupefacientes; viajan para que las empresas internacionales de EEUU y la UE mantengan los monopolios comerciales en todo el orbe…Todo con la anuencia de aquella dirigencia mediocre que no sabe coexistir en paz y que acabará con el planeta.

De joven conocí en el siglo XX, por mis lecturas y las noticias, sobre la guerra de Corea, la de Nicaragua, el Salvador, la revolución cubana, la beligerancia eterna de Colombia, la indo-pakistaní, la guerra de independencia de Angola, Vietnam, del Golfo, Afganistán, Siria, Irak, Palestina, Yemen…entre las que mis dendritas me ayudan a recordar en este cerebro algo cansino. Yo supuse que aquello era parte de la historia y que el planeta Tierra, debido a la cruenta experiencia, podría vivir en paz durante el siglo XXI. Craso error, los intereses de los empresarios están por encima del costo humano de una guerra y de las muertes, por esta causa, no paran.

Si reviso en mapa de los gobernantes del siglo XXI, entiendo el por qué el planeta marcha como se percibe. Con la dirigencia mediocre que ha dirigido y dirige diversos países, tanto de EEUU, de América, como de Europa, no se puede esperar nada bueno. Qué podemos aspirar de personajes como: Donald Trump, Peña Nieto, Pedro Sánchez, Iván Duque, Mauricio Macri, Emmanuel Macron, Guillermo Laso, Sebastián Piñera, Dina Boluarte, Joe Biden, Volomidmyr Zelensky…entre tantos empresarios anodinos que no tienen contacto con su pueblo y lo más grave, que una vez que abandonan el poder y todavía estando en la presidencia, casi todos son investigado por casos de corrupción. Esta es la nueva dirigencia mundial, quienes se reúnen en cenáculos para decidir el destino de miles de millones de terrícolas.

Es tal la mediocridad de los dirigentes mundiales que muchos de ellos, entre los que se destacan Trump, Duque, Piñera, Pedro Sanchez, Boris Johnson, Macron, entre tantos insulsos, quienes escogieron y reconocieron al inútil de Juan Guaidó como "presidente interino" de Venezuela. Hay que ser bien idiota para tomar una decisión de este tipo. Hoy por hoy, aquellos que se cortaban las venas en la defensa de este inocuo sujeto no saben qué hacer con él y ni con los secuaces corruptos que lo acompañaron. Hasta Mike Pompeo ex secretario de estado de EEUU escribió en su libro que al "buena pieza" de Juan Guaidó se le entregaron mil millones de dólares, además, el traidor estaba al corriente de los planes de invasión de USA contra la República Bolivariana de Venezuela, entre este la "la operación Gedeón", así mismo, de los golpes de estados financiados por gobiernos extranjeros. Como se ve, el gafo Guaidó no es un temerario ladrón, dado su cobardía simplemente es un chulo, quien se aprovecha del dinero que la Reserva Federal de USA le roba a los venezolanos y se la entrega para conspirar contra el gobierno de Maduro, hoy reconocido como presidente por algunos gobiernos europeos.

Para finalizar una pregunta para la reflexión de los lectores ¿Qué haría la administración de EEUU o de algunos de los países que integran la UE, si algún supuesto "líder" nacional recibe financiamiento de un gobierno extranjero para derrocar al presidente? La mediocridad de los gobernantes de la UE está demostrada. Basta revisar lo que están viviendo los europeos, estos están sufriendo la inflación y el alto costo de la energía resultado de las órdenes del gobierno norteamericano que los obligó a comprar el gas yanqui, mucho más costoso que el importado desde Rusia. Una guerra de empresarios. Una evidencia más que los dirigentes mediocres de EEUU y la UE resuelven los problemas financieros tal como lo vienen haciendo desde hace siglos. Para conseguir y mantener el usufructo del gas, USA, la UE y Ucrania, basado en un fake news tal como lo hicieron en Irak y Libia, le declararon la guerra a Rusia para que las empresas gringas controlen las rentas del combustible.

Si no existieran tantos idiotas en el planeta los mediocres no hubiesen llegado al poder, quizás por esta razón el profesor Anurag Shrivastava nacido en la India escribió: "La mediocridad gobierna este mundo, y exitoso es aquel que sabe apaciguar a la clase mediocre". Lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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