Socialismo, realidad sin cuentos ni idolatrías

La ciencia no admite empirismo y el socialismo es una ciencia que se estudia, se practica y aprende, para aplicarlo correctamente a las condiciones objetivas del medio y a las circunstancias de la sociedad donde se pretende aplicar. El socialismo es el sistema social que surge de la lucha y triunfo de la clase obrera explotada, en contra de la clase explotadora, dueña de los medios de producción y del poder político, factores estructurales del sistema capitalista. El socialismo es una etapa de construcción de la sociedad nueva, y al mismo tiempo, el instrumento para la lucha por la destrucción del modelo capitalista-imperialista. El objetivo fundamental del socialismo es acabar con la desigualdad de clases, entre explotadores y explotados; entre acumuladores de capital y privilegios y el proletariado acumulador de pobreza y marginalidad. La meta del socialismo es construir el comunismo, una sociedad sin clases, con equidad, justicia y paz.

La persona que aspire a reunir las condiciones de un cuadro revolucionario socialista, tiene que estudiar doctrina, aprender y hacerse en el activismo político: militancia y lucha del pueblo; la experiencia y la práctica revolucionaria no llegan por herencia, ni amiguismos; se aprenden en la lucha, se prueban en la resistencia y se demuestran en la capacidad de dirección y buen gobierno.

Se aprende haciendo socialmente, en colectivo. De esta manera se tiene el conocimiento del hecho real, con evidencias objetivas de logros alcanzados, luego se puede enseñar. Aprender-conocer-enseñar, es la trilogía del saber y el crecer.

El hacer para aprender es además de social, un hecho solidario, consciente, que demanda acción, dinamismo, objetivos y fines. Este accionar consciente con fines y objetivos determinados, no es otra cosa que el trabajo. Con el trabajo creador y útil, el ser humano desarrolla sus capacidades intelectuales, sensitivas y sus destrezas físicas. Así el ser humano toma conciencia de sus necesidades intelectuales y fisiológicas, el binomio existencial: necesidad y capacidad; es entonces cuando desarrolla el sentido del interés y agudiza la calidad y el deseo de innovar necesidades de la subsistencia en la lucha por el bienestar social, objetivo del desarrollo político de la comunidad. El bienestar del ser humano no radica solo en su desarrollo personal, porque sin el reconocimiento social de una dignidad propia y meritoria, adolece del respeto y la consideración del colectivo. El bienestar de unos, a costa de la pobreza y necesidades del resto de la sociedad ha sido el pecado original, la maldición eterna de la humanidad y con ésto el imperialismo, en su decadencia amenaza la existencia del planeta.

Es de capital importancia, en la educación socialista, que la personas tenga desde su infancia claridad del sentido de la existencia. La existencia está en lo real, lo objetivo, lo que tiene calidad, lo que se puede contar, medir y valorar en el ser humano y en la humanidad. La existencia cristaliza su esencia en el pensamiento y juicio del ser humano. Las personas con juicio ordenado y crítico bien orientado, desde la infancia saben que hay dos existencias, una infinita, de la humanidad y otra finita, la del ser humano. Está última es muy importante porque de ese conocimiento y claridad del sentido perecedero de la vida, depende la objetividad con que se mire el porvenir y la importancia que tiene el desarrollo integral de las persona, sus valores y el proceso de desarrollo de la sociedad.

La humanidad crece y se desarrolla en un proceso constante y zigzagueaste, con diferencias regionales, atendiendo las diferencias propias de la desigualdad en la naturaleza geográfica y en el desarrollo social de sus habitantes. Todo en la naturaleza está determinado por el tiempo, que es el patrón que identifica e indica la condición y momento de lo que existe: el calendario, las estaciones, las etapas del crecimiento y desarrollo de los seres orgánicos, animal y vegetal. "La naturaleza es el libro donde Dios escribió todas sus leyes" dijo un filósofo griego. Con sus momentos establecidos, los tiempos de la naturaleza son exactos y universales. El mundo no cambia solo, es con sus leyes y fenómenos un constructo natural y complejo: nuestra casa ajena que ocupamos de visita, temporalmente.

Si queremos ser socialistas y construir una sociedad nueva, con un sistema distinto al capitalismo explotador, tenemos que desarrollar una consciencia de clase explotada con sentido liberador, para que nuestro interés y vocación de lucha, anime nuestra voluntad y trabajo por la conquista del poder político, real y objetivo para los trabajadores, en función de sus intereses de clase y lograr la eliminación de privilegios por la tenencia de riquezas y medios de explotación y dominación objetivos y subliminales.

Ya la humanidad tiene más un siglo intentando cambiar la explotación capitalista y más de siglo y medio que se publicó el manifiesto del partido comunista por Marx y Engels, a mediados del siglo XIX. Para entonces el estudio e interpretación del contenido y factores objetivos de explotación del sistema capitalista ya estaban vertidos en la doctrina comunista de Karl Marx y Friedrich Engels, padres del método científico e interpretación materialista de la historia. El sistema capitalista ha evolucionado de la libre competencia al monopolio en la economía productiva, y de ésta, al capitalismo financiero o imperialismo, fase superior del poder hegemónico y dominación universal.

En cada fase del desarrollo del capitalismo en el mundo, el sistema adopta formas diferenciadas de explotación según sus intereses políticos y económicos, pero sus objetivos y fines, su organización jerárquica y división del trabajo, y la distribución del beneficio social de la empresa rompen con los principios más elementales de equidad y justicia. De allí que el capitalista dueño de los medios de producción acumulen riquezas y poder político y los trabajadores asalariados, necesidades y pobreza. El resultado final es una desigualdad social, origen de la tragedia que vive la humanidad, con una lucha a muerte entre un sistema que sucumbe en medio de sus contradicciones y anacronismos, y un sistema social que se abre paso en la historia que ofrece alternativas de superación de la condición humana, con igualdad de oportunidades para el desarrollo humano, abolición de privilegios sociales, libertad y derechos con equidad y justicia, un modo de vida con bienestar y paz social.

Esta meta no llega con la ayuda de Dios, ni con buenos deseos, se necesita tomar conciencia del trabajo y la lucha que tal empresa requiere, formar los cuadros revolucionarios y estructurar la vanguardia dirigente y la organización política con trascendencias de masas, capaz de concienciar y conducir el proceso con criterio científico del problema de cambios y el respeto y disciplina por la crítica, la autocrítica y subordinación a los intereses del pueblo, por sobre cualquier interés particular.

El socialismo es la etapa de construcción y cambio de las viejas y arcaicas estructuras del sociedad capitalista, por las innovadoras y progresistas estructuras de poder y formas de gobernar, de una nueva sociedad sin explotados y sin explotadores: sin explotación del hombre por el hombre. En consecuencia, no es es una etapa para amoríos y romance con el enemigo, es una lucha a muerte con el imperialismo y sus lacayos, oportunistas, traficantes, mercenarios de toda ralea. Esta encrucijada histórica que vive Venezuela, con veinte años de experiencia son suficientes para saber que la dictadura del proletariado es un capítulo del socialismo científico, que se debe estudiar con detenimiento, aprenderlo en contenido y aplicarlo con los rigores que imponen las circunstancias. Las revoluciones socialistas tienen un norte y una carta de navegación, ninguna es igual a otra, pero hay suficiente experiencia, mucha doctrina y metodología científica para estudiar, interpretar y encontrar soluciones a los problemas de Estado y de gobernanza, en la construcción del socialismo en cualquier país y tiempo determinado. El socialismo es lucha y trabajo para aprender y hacer, tiempo para resistir y saber cómo y cuándo atacar.

Unidad, lucha,batalla y victoria.



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Rafael Godoy Villasmil


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