La lucha de clases puede ser sangrienta

La división del trabajo en el seno del capitalismo, ocasiona la fragmentación de la sociedad; donde, diversos grupos de personas viven y laboran en idénticas condiciones, conformando de esta manera las clases sociales. Pero, ¿cuáles son esas condiciones? Aquellas impuestas por el capitalismo en las relaciones de producción. Por un lado, quienes producen la riqueza en condiciones de explotación, la clase trabajadora: obreros, campesinos y pescadores; y por el otro, quienes se apropian de gran parte de esta riqueza, explotando a los primeros, la clase burguesa o burguesía propietaria de los medios fundamentales de producción (capital, fábricas, máquinas, tierras, transporte, comercios, etc.).

Cuando el salario devengado por la clase trabajadora, al vender alienadamente su fuerza de trabajo, sólo le alcanza para sobrevivir, mientras la burguesía demanda mayor lucro; comienzan a surgir intereses bien diferenciados, incompatibles y antagónicos. Situación que los conduce inexorablemente al enfrentamiento, que en algunos casos se torna violento cuando las respectivas condiciones se distancian aún más. Es decir, cuando la miseria toca a la clase trabajadora y el lucro de la burguesía se hace excesiva; o cuando la clase trabajadora mejora sus condiciones de vida y en el trabajo, mientras la burguesía pierde privilegios y alto status social.

Las ideas de Carlos Marx sobre la violencia en la sociedad capitalista son esclarecedoras, centradas principalmente en la alienación económica que supone por un lado, la separación por la violencia estructural, entre los trabajadores y las condiciones asalariadas de producción. Y por el otro, cuando las clases subordinadas al revertir tal alienación, desplazan a la clase dominante del control del Estado mediante la violencia revolucionaria organizada; y para, desde el poder del Estado recién conquistado, dar inicio a la recuperación por parte de los trabajadores de sus condiciones de producción, situación donde entonces la burguesía reacciona con la violencia contrarrevolucionaria. Basta estudiar lo sucedido en la “semana sangrienta” de París en 1871, cuando la contrarrevolución aplastó la Comuna de París.

Marx enfatiza en el plano macro lo inexorable que resulta entonces para los seres humanos convivir con la violencia, mientras la sociedad esté dividida en clases; lo cual en el plano micro, permea hacia cada individuo en las relaciones sociales (políticas, económicas y culturales), entrando en juego la dimensión psicológica e instintivo-emocional.

Aquí en Venezuela, la lucha de clases ha sido el motor histórico fundamental de la revolución bolivariana y chavista en lo espiritual y material; mediante el cual las condiciones de vida y laborales de la clase trabajadora ha mejorado significativamente al intervenir el Estado en la distribución de la riqueza nacional, además de poner en práctica los decretos-leyes que protegen a los trabajadores. Mejoras en cuanto a salarios, alimentación, educación, salud, vivienda, cultura, deporte y recreación, así reconocido por organismos internacionales como la ONU, UNESCO, FAO y la CEPAL, entre otros. Mientras la burguesía ha perdido el poder político opresor; y el económico, restringido con severos controles legales y tributos impuestos por el Estado.

En 17 años de revolución, la reacción de la burguesía no se ha hecho esperar; ocasionando numerosos hechos de sangre, como los de abril de 2002 (19 muertos), abril de 2013 (11 muertos) y febrero-mayo de 2014 (43 muertos); así como varios casos particulares, entre ellos los asesinatos del fiscal Danilo Anderson, del concejal Eliécer Otaiza, del diputado Robert Serra, del líder indígena Sabino Romero, del periodista Armando Durán, de la dirigente comunitaria Elizabeth Aguilera, del diputado legislativo César Vera, del mayor general Félix Velásquez y del dirigente estudiantil Joel Cedeño.

Ahora, una vez más, la MUD convoca este jueves, asaltar de manera sangrienta Miraflores para derrocar al presidente Maduro; así catalogado por varios manifestantes fascistas, al ser entrevistados durante las concentraciones escuálidas de semanas pasadas. Ante tal amenaza…........

¡NO PASARÁN!

¡VIVA EL PRESIDENTE NICOLÁS MADURO!

¡VIVA LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA Y CHAVISTA!



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Sergio García Ponce

Ex-vicerrector de Desarrollo Territorial de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV).

 sagarciap@yahoo.es

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