Teología de la Liberación en Venezuela

Todos los días es un aprendizaje, en cierta ocasión tuve la oportunidad de recibir clases de filosofía de derecho, por un presbítero, en una de sus clases hizo mención sobre la pena de muerte, me llamo poderosamente la atención que sin el menor sonrojo hacia mención que era necesario en algunos casos aplicar la pena de muerte.

Casi no lo podía creer que semejante enfoque lo tuviese una persona con la preparación que debe tener un teólogo, mas aun cuando en Venezuela la mayoría de las familias son católicas, de inmediato nació una tensión, ya que era inconcebible un pensamiento así dentro de una aula de clases, menos de derecho, por ello, hubo una discrepancia como todo socialista y de pensamiento progresista, defensor de la vida, me llevo a indagar sobre el tema encontrándome con unas situaciones que no mencionare como la santa cruzada, y la existencia de la pena de muerte en el vaticano para aquel que atentara contra el Papa, hasta 1969, que fue derogado sin aplicar esta pena. Posteriormente me encontré con el Concilio Vaticano II, donde contradecía el pensamiento del profesor, hablaba de la vida y además, de allí nace la filosofía de la Teología de la liberación.

Recordando, En estos días de descanso, es necesario continuar con el compromiso que existe para con el país de educar y actualizar temas que para algunos son tabúes, para otros mejor no recordar, ya que hay un alto en la política y hasta santos parecen saliendo de las iglesias, para luego el lunes siguiente continuar cumpliendo su rol de opresor del pueblo, por ello es necesario mencionar y definir, ¿Que es la Teología de la Liberación?

La teología es el estudio, razonamiento, ciencia, significando el estudio de Dios y, por ende, el estudio de las cosas o hechos relacionados con Dios, es el estudio y conjunto de conocimientos acerca de la divinidad. La palabra LIBERACIÓN, es la Acción que consiste en liberar o poner en libertad a alguien, entonces a quien pone en libertad la Teología de la liberación?. La Teología de la Liberación es una corriente teológica en el seno de la Iglesia católica que nació en Iberoamérica tras el Concilio Vaticano II.

Dentro de la iglesia católica es considerada una corriente marxista y por ende comunista, esta corriente filosófica ha tenido y tiene un significativo crecimiento en nuestra América latina, ahora más común ya que el espíritu socialista y marxista recorre nuestro continente, los que germinaron la teología de la liberación fueron los sacerdotes Gustavo Gutiérrez Merino (peruano), quien en 1973, publico el primer libro sobre el contenido: Historia, política y salvación de una teología de liberación, Leonardo Boff (brasileño), Camilo Torres Restrepo (colombiano) y Manuel Pérez Martínez (español).

La Teología de la Liberación intenta responder a la cuestión que los cristianos de América Latina se plantean cómo ser cristiano en un continente oprimido, Uno de los máximos exponentes de esta teología, el jesuita Ignacio Ellacuría, fue asesinado; igual suerte corrió el Padre Múgica. Muchos sacerdotes y agentes de pastoral practican y aceptan los supuestos de esta teología en varios países de América Latina, pero esta corriente está difundida por toda la Iglesia católica.

Según relata el Padre Trigo, Juan Luis Segundo asume a Marx, así como a Freud y Nietzche, como la parte crítica de la modernidad. "Segundo asume elementos de análisis marxista por la perspectiva latinoamericana desde la que asume la modernidad.

El funcionalismo no le servía para explicar la realidad de América Latina, y por esto se le hizo imprescindible comprender la dependencia y la opresión. El marxismo le ayudó a desentrañar estos fenómenos, sin embargo, lo utilizó siempre con la conciencia crítica y libertad con la que utilizó cualquier otro instrumento intelectual occidental".

La Teología de la Liberación desea hacer una ruptura con la lógica de este sistema, una ruptura radical que apunta a libertar a los pobres, los oprimidos y los excluidos, las víctimas de la voracidad de la acumulación injustamente distribuida y independizar la Tierra, esta gran víctima sacrificada por el rapto sistemático de sus recursos, que coloca en riesgo el equilibrio físico, químico y biológico del planeta como un todo.

Como no existir una corriente filosófica de este tipo cuando se ve, se siente y se vive constantemente los males ocasionados por los países capitalistas e imperialistas que azotan con sus aires supremos sobre los pueblos más pobres, por levantar su voz han querido las autoridades episcopales silenciar a los que siguen esta filosofía, la liberación de los pobres y oprimidos.

"Si doy comida a los pobres, ellos me llaman santo. Si pregunto por qué los pobres no tienen comida?, me llaman comunista". Helder Cámara.



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Alexander Jiménez


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