Sembrando el petróleo para el Poder Popular

Aunque los primeros intentos de explotación comercial del petróleo en Venezuela tuvieron lugar hacía la segunda mitad del siglo XIX, sin embargo será durante el periodo gomecista cuando se produce la conversión de economía agraria, a minera. De acuerdo a estudios realizados por expertos en la materia, los primeros hallazgos se producen en las riberas del Lago de Maracaibo, cuando nuestros antepasados indígenas recogían aquel “Betún” o “aceite negro”, que sobrenadaba en las aguas del Coquivacoa, y que servia de combustible para aquellas improvisadas antorchas y lámparas, fabricadas con conchas de coco, así como también para impermeabilizar rudimentarias canoas, mortero, iluminante y productos medicinales. Otros autores refieren que antes del descubrimiento, los indígenas usaron discretamente el petróleo crudo que se les ofrecía en las numerosas manifestaciones superficiales que existía en todo el territorio al norte del Río Orinoco, y que incluso la palabra “mene” fue introducida por primitivos pobladores al vocabulario castellano. 

Aún se sentía el penetrante olor a pólvora de la invasión de Antonio Guzmán Blanco, quien como pretexto a su “revolución” había compartido la inconformidad del Congreso Nacional al no reconocer el triunfo de José Ruperto Monagas, hijo del legendario prócer José Gregorio Monagas. Por aquello aciagos días del 1870, un médico se desplazaba a lomo de mula recorriendo pueblos y caminos sobre las pintorescas montañas andinas. Era el doctor Carlos González Bona, quien no se imaginó que muy pronto el “oro negro” pisaría sus talones, mientras desafiaba la  cordillera prestando sus servicios profesionales a lo largo y ancho de esa basta e imponente geografía que entonces comprendía el “Gran Estado de los Andes”. El doctor Bona, además de abnegado galeno, también era ingeniero y apasionado estudioso de la química. Un buen día descubre en terrenos aledaños a Rubio (Capital del Distrito Junín),   cómo los riachuelos arrastraban capas oleaginosas, especie de alquitrán que dio origen a que los pobladores bautizaran la región con el nombre de “La Alquitrana. 
 
 
  

COMPAÑÍA NACIONAL MINERA PETROLIA DEL TÁCHIRA

Gonzáles Bona muy pronto logró entusiasmar a Don Manuel Antonio Pulido, propietario de los pródigos terrenos que representaban algo así como haberse sacado la lotería, lo que para bien o para mal se traduciría en bonanza financiera que permitió consolidar dictaduras como la de Juan Vicente Gómez (1908-1935), así como gobiernos seudo democráticos puntofijistas que se jugaban el porvenir venezolano como tahúres hambrientos de dinero fácil en una mesa de poker. (1958-1998). 

De acuerdo a datos históricos, Carlos González Bona, M. A. Pulido, Pedro Rincones y José R. Villafañe hijo fueron los pioneros de la industria nacional petrolera. Correspondió a Pedro Rincones viajar a EEUU, concretamente a Pensylvania, considerada entonces “Ciudad Santa de los buscadora de petróleo”; habiendo sido allí donde se perforó el primer pozo petrolero el mundo en 1859.  De modo que con etiqueta mande in USA llegaron al Táchira los primeros taladros que sirvieron para perforar los primeros pozos en busca del precioso mineral que ya era negocio redondo en los Estados Unidos.

En 1878, la Compañía Nacional Minera Petrolia del Táchira recibe los primeros títulos del Gran Estado de los Andes, y años más tarde, Antonio Guzmán Blanco firma el título definitivo de la concesión. Para 1886, comienza a horadarse el suelo en busca del preciado recurso no renovable, por cierto, actividad no apetecible para aquellos hombres de negocio que para la época constituyen el entorno de quien se hacía llamar “Ilustre Americano”. Como dato interesante para estudiosos de la materia, cabe reseñar que  para 1864 en México, el sacerdote tabasqueño Manuel Gil y Sáenz había descubierto en su estado natal un yacimiento, la Mina del petróleo de San Fernando; logrando extraer una buena cantidad de crudo. Y será entre 1864-1867, cuando Maximiliano de Haboburgo recién nombrado Emperador de México, otorga 38 concesiones petroleras en Tabacos, Veracruz, Tamaulipas, Estado de México y Puebla, en la región cercana a la Huasteca.


ALFALTOS VS PETROLEO

Nuestra industria petrolera en sus orígenes tendrá sorpresivamente un rival inesperado: el asfalto, “bitumen” que es mencionado en el libro del Génesis cuando se refiere al impermeabilizante empleado para sellar el Arca de Noe. Los antecedentes del petróleo en el oriente del país, se remontan al 7 de mayo de 1883 cuando se le otorga una concesión a Horacio A. Hamilton y José A Philips, para explotar por 25 años los recursos naturales del antiguo Estado Bermúdez, incluyendo el lago de asfalto de Guanaco.  En 1898 Wilhelm  Sievers informa  sobre los viajes realizados  en 1892 y 1893 por el  químico Richard Ludwing al volcán de barro de El Hervidero, al sureste de Maturín y aquel año, Clifford Aichardson publica un informe detallado sobre el lago de asfalto “Bermúdez” de Guanaco. De acuerdo a estos estudios se concluyó que era el más grande depósito natural del mundo de ese producto que transitoriamente disputo al petróleo el atractivo para los inversionistas extranjeros ansiosos de participar en el negocio del llamado oro negro.

Pero la excursión de Mister Hamiton duro lo mismo que peo en un chinchorro, y muy pronto cedió su contrato a The New York and Bermúdez Company, empresa vinculada a un trust del asfalto con sede en Filadelfia. La producción del lago de asfalto de La Brea, en Trinidad, había impulsado la búsqueda de ese recurso en Venezuela. En 1901, la New York Bermúdez Company, comienza a explorar los depósitos de asfalto del lago de Guanaco, en el Estado Sucre, limítrofe con Monagas, y el mineral obtenido se exporta al Brasil. En 1889, el Estado venezolano declaró caduca la concesión, no encontrando mayor oposición de la trasnacional, pues la Bermúdez Company estimó que el tipo de petróleo descubierto tenía poca demanda   en esa época.

No conforme con incumplir sus compromisos contractuales (canalizar los ríos Colorado y Guarapiche), también dicha empresa   estuvo involucrada en la llamada Revolución Libertadora que   encabezaba el general y banquero   Manuel Antonio Matos, cuñado de Guzmán Blanco. Por esta razón, Cipriano Castro solicitó a la Bermúdez Company la indemnización por cincuenta millones de bolívares, a lo que la administración del Presidente Estadouniden

Defendió  el honor de nuestra soberanía


GOMEZ: EL GENERAL PETROLEO

La situación económica de la época de Gómez, se presenta con dos matices: continúa la Venezuela Agrícola mientras surgía la economía minera que muy pronto se convertiría en el motor que consolidó el régimen, hasta diciembre de 1935 cuando falleció el dictador de la hacienda La Mulera.  Desde 1908 a 1921, el país continúo dependiendo de los precios del café y el cacao. En cuanto a la Tenencia de la tierra, Gómez era el mayor latifundista, y se reservó la industria ganadera a través de sus acólitos. A partir de 1921, comienza una grotesca penetración de inversiones foráneas empeñadas en saquear aquel recurso natural no renovable como Gómez solo piensa en sus haciendas y retener el poder, entonces brindó facilidades a las trasnacionales, no establece normas de refinación ni perforación, permite exenciones de impuestos de aduana y alarga el plazo de las concesiones en condiciones muy favorable para las compañías que se establecen en nuestro territorio.

Fue el doctor Gumersindo Torre la excepción en aquella cáfila de adulantes del régimen que se mostraban complacientes ante los monopolios extranjeros.  Destacado médico y político de probada honradez, había nacido en Coro, y como Ministro de Fomento por vez primera hizo referencia a medidas de conservación de los yacimientos descubiertos. Al frente de esta cartera ministerial, también lanzó la tesis según la cual no se otorgarían derechos de explotación sin programación y objetivos definidos. El 27 de diciembre de 1918 refrendó la Ley de Minas, en cuyo artículo 3 se determina que el Estado explotara hidrocarburos por administración directa o según el reglamento. Para 1921, Torres por considerarlo una piedra en el zapato fue removido del cargo por órdenes de las trasnacionales del petróleo.

Pozo Barroso despertó la codicia del imperialismo


CON 36 AÑOS DE RETARDO LLEGA EL SIGLO XX

 Fallecido Juan Vicente Gómez llega a Venezuela el siglo veinte con treinta y seis años de retardo, como afirmó entonces Don Mariano Picón Salas. La actuación del Ministro de Fomento, Néstor Luís Pérez habrá de rescatar el espíritu conservacionista y patriótico en la alta esfera del gobierno central. Por aquellos días en el capitalino “Diario Ahora” de Juan de Guruceaga que dirige Luís Barrios Cruz, el martes 14 de julio de 1936, aparece en primera página un vibrante editorial, bajo el título de “Sembrar el Petróleo”. Revela entonces el  editorial que  la riqueza  pública venezolana reposa en la actualidad (año 1936), en más de un tercio, sobre el aprovechamiento destructor de los yacimientos del subsuelo, cuya vida no es solamente limitada por razones naturales, sino cuya productividad depende por entero  de factores y voluntades ajenos a la economía  nacional”.  Y concluye: “Si hubiéramos de proponer una divisa para nuestra política económica lanzaríamos la siguiente, que nos parece resumir dramáticamente esa necesidad de invertir la riqueza producida por el sistema destructivo de la mina, en crear riqueza agrícola, reproductiva y progresiva: sembrar el petróleo”.    Aunque algunos atribuyen la autoría al novelista Arturo Uslar Pietro, sin embargo también se habló de Alberto Adriani, excelente economista, escritor y político venezolano que durante el gobierno de Eleazar López Contreras llevó a cabo una importante reorganización de la Hacienda Pública Nacional. Como Ministro de Agricultura y Cría, reorganizó el Banco Agrícola creado durante el gomecismo, y su actuación estuvo siempre ligada con asuntos relacionados con la actividad económica del campo. Que si fue Arturo Uslar o Adriani el autor de aquel novedoso planteamiento, eso fue un secreto bien guardado que se iría a la tumba del brillante economista merideño, cuyo cuerpo sin vida apareció en extrañas circunstancias en el Hotel Majestic de Caracas.

 

Se discute si fue él o Alberto Adriani el autor del editorial


LEY DE HIDROCARBUROS DE 1943

La Segunda Guerra Mundial causó problemas en las operaciones y una disminución de la producción. El 18 de febrero de 1943 era convocado el Poder Legislativo a sesiones extraordinarias a fin de conocer el nuevo proyecto de Ley de Hidrocarburo. Tras una creciente confrontación entre el capital petrolero trasnacional y el Gobierno de Isaías Medina Angarita, el 13 de marzo del mismo año, se promulga el nuevo instrumento legal, la cual establece la Administración General del Impuesto sobre la Renta y crea la Oficina Técnica de Hidrocarburo en el Ministerio de Fomento. Al respecto se dijo que en dicha ley ambas partes a la final resultaron mutuamente beneficiosa: el Gobierno recibió una participación fiscal notablemente incrementada a cambio de asegurar 40 años adicionales de duración a las concesiones y de otorgar extensas área nuevas. El 3 de mayo de 1944, con la terminación del exploratorio de yacimientos más profundos P-62, se descubrió en el campo La Paz la potencialidad productiva de las rocas del cretáceo; en octubre comenzó a funcionar la Escuela de Ingeniería de Petróleos de la Universidad Central de Venezuela;   al cerrarse el ciclo concesionario, se incrementó en 6.500.000 ha la superficie entregada. Como Diputado y Miembro de la Comisión de Fomento del Congreso, Pérez Alfonso reconoció que con dicha ley se iniciaba una clara intervención del Estado en el funcionamiento de la industria petrolera.

JUAN PABLO PÉREZ ALFONSO

Sin extravagancias y haciendo honor a la verdad histórica, quizás sea Juan Pablo Pérez Alfonso el experto petrolero que más se asemeja en pensamiento, visión y acción a Rafael Ramírez y Alí Rodríguez Araque, ambos arquitecto de la nueva política petrolera que con tan buenos resultados viene impulsando el Presidente Chávez. Nacido en Caracas en 1903, Pérez Alfonso, en 1931, obtiene el titulo de Doctor en Ciencias Políticas y Sociales; habiendo presentado su tesis con el título: “La legitima defensa de los derechos patrimoniales”. Aunque no participó en el movimiento facista que derrocó al Presidente Medina Angarita, Pérez Alfonso acepta el Ministerio de Fomento dos días después del golpe de Estado, cargo en donde fue ratificado por el Maestro Rómulo Gallegos. Desde esa posición mantiene una actitud consecuente con su modo de pensar y con aquellos polémicos planteamientos que había expuesto en el seno del parlamento. Entre las medidas adoptadas sobresale la denominada política de “no más concesiones petroleras”, así como la reforma legal adoptada el 12 de noviembre de 1948, mediante la cual se estableció la formula conocida mundialmente como el fifty-fifty (50-50), de reparto del excedente petrolero entre el fisco nacional y las concesionarias  mal acostumbradas a comprárnoslos  a precio de gallina flaca.

  

Falleció  estando en desacuerdo con política petrolera puntofijista

Para 1959, ya existía desde 1950 el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, cargo que permitió   a Pérez Alfonso proyectar su visión futurista así como   probar   su pasta de estadista energético. Frente a la tendencia hegemónica del cartel petrolero que permitió a las trasnacionales fijar a su antojo el precio, Pérez Alfonso consideraba que regulando la producción se podía controlar los precios en forma satisfactoria para los países productores del preciado mineral. En abril de 1959, encabeza la Delegación venezolana al I Congreso Petrolero Árabe celebrado en El cairo; creándose entonces la Comisión Coordinadora para la Conservación y el Comercio de los Hidrocarburos que fue el antecedente inmediato de la OPEP, y cuya iniciativa lo acompaño el jeque Abdullah El Tariki, para el momento Ministro de Petróleo de Arabia Saudita. Pérez Alfonso y Addullah, formulan en mayo de 1960, las bases  del “Compacto Petrolero” que luego sería  OPEP, la cual se constituyó   el 14 de septiembre de ese mismo año, en Bagdad, con cinco miembros fundadores: Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait y Venezuela, cuyo conjunto aportaba el 88% de la exportación mundial de peroles para ese año. A Juan Pablo Pérez Alfonso se le llegó a considerar el “Padre de la OPEP”. En diciembre de 1979, fallece en Georgetown (Estados Unidos), no sin antes confesar esa inmensa tristeza que se originaba del desastre adeco-copeyano, con lo cual convirtió nobles intenciones en frustración al saberse el profeta que aró en el mar.

 Rescato la soberanía de nuestro principal rublo de exportación

 Trasladó  al pueblo los beneficios de la industria petrolera

 
 

PETROLEO EN TIEMPOS DE REVOLUCIÓN

De no haber sido por el viraje provocado con la elección de Chávez en 1998, hoy, Venezuela, estaría en el peor de los estereros. De modo que cuando    se escriba la historia de nuestros hidrocarburos, Alí Rodríguez Araque y Rafael Ramírez ocuparan sitial de honor por su extraordinaria gestión, conquistas sin precedentes que los convierten en promesas de estadistas del siglo XXI. Político curtido y brillante ingeniero, Rafael Ramírez Carreño ha impulsado la nueva política petrolera por derroteros que marcan hito y separan época.  Por ello, antes y después de la revolución bolivariana será la necesaria dicotomía que deberán establecer los estudiosos de las ciencias sociales.

En el marco de una política audaz, e impregnada de una razonable ambición prospectiva, Rafael Ramírez ha echado las bases para apuntalar la principal empresa del Estado venezolano al sitial que siempre anhelamos quienes soñamos con la patria grande y bonita que imaginaron los forjadores de la nacionalidad venezolana. Con el Plan de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2001-2007 se cumplió una etapa que algunos habían criticados, pero que el tiempo— juez y verdugo implacable de la historia-- se encargó de desenmascararlos sin piedad alguna. Atrás quedó esa falsa meritocracia que condenaba al aislacionismo a PDVSA, como si fuese una caja negra.  Sepultados en ese oprobioso pasado quedaron también aquellas directrices obsoletas que hicieron de nuestras políticas petroleras una caja de resonancia de la glotonería de las trasnacionales, las que por décadas nos habían condenado    a la dependencia extranjera.

En fin, así  los perros ladren, y la desaliñada oposición se arranque los pelos de rabia, con Rafael Ramírez   estamos seguros que vamos por el buen camino: el de la Venezuela soberana, productiva y dueña y protagonista de su gran destino histórico.

Dejó de ser refugio el refugio de la "meritocracia" corrupta

kameleljuri@gmail.com



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Freddy Kamel Eljuri

Presidente del Instituto Municipal de Patrimonio Histórico de la Alcaldía Bolivariana del Municipio Miranda del estado Falcón. Vicepresidente de la academia de Historia del Estado Falcón. Escritor. Productor radial.

 kameleljuri@gmail.com

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