(¿Dejó de ser pendejo, El Ejército Nacional?)

Renta Petrolera: Fuente y Destino (II)

En la reciente entrega (I) dijimos: “Yendo a la “plusvalía”: Esta es la porción del PIN (Producto Interno Neto) que se embolsilla el patrono burgués y que finalmente lo comparte equitativamente con sus “socios” estructurales: La banca, el comercio y los gobernantes de turno.”.

Bien, hasta el Presupuesto Nacional del peor de los dictadores anticapitalistas recibe inyecciones de ese reparto del plusvalor. De igual forma, es falso que el patrono burgués comparta dicho plusvalor con los trabajadores asalariados, como resultado de diligencias y lucha sindicales.

Una cosa son las mejoras salariales, y otra, la disminución de la tasa de plusvalía. Por ejemplo, la reducción de la jornada o una mejor paga, para una tasa constante de plusvalía, reduce a esta, pero no elimina la explotación. Por el contrario, crea un contento laboral transitorio que sobreestimula a los asalariados; estos incrementan los rendimientos y la productividad, con lo cual el logro monetario que hicieron suyo terminan reintegrándoselo con creces al “generoso” patrono; lo hacen con una mayor tasa de explotación, con más plusvalía.

Vale decir que resulta imposible suprimir la explotación dentro del modo burgués, como imposible también luce quebrar el sistema que la practica. A semejantes conclusiones podrían haber llegado el Ejército Venezolano y el grueso de los líderes izquierdistas actuales.

Al parecer, presumimos, el Ejército Bolivariano, se cansó de ser el pendejo “brazo armado” de la burguesía nacional e internacional, de haberlo hecho durante tanto tiempo a cambio de unas migajas en comparación con el megasaqueo que vienen haciendo los burgueses desde hace más de 500 años.

Obsérvese que el mestizaje político del chavismo va más allá de la asociación de grupos izquierdistas de connotado cognomento; incluye adecos y copeyanos harto conocidos como fichas el Puntofijismo; alberga sacerdotes, brujos, protestantes religiosos y toda una gama de ideólogos y crédulos monoteístas de toda índole. Porque no se trataría de eliminar la burguesía, sino de asumirla como suya propia.

El chavismo se ha hecho pueblo, se ha hecho sindicato, se ha hecho ejército proletario, se ha hecho un grupo de nuevos ricos de inconmensurables fortunas amasadas en tiempo récord, tomadas del Ingreso Real Nacional sin que hasta ahora haya forma ni manera de despojarlos de ellas.

De allí su pertinaz empreño en anular la clase media sifrina, petulante e ignara que sólo ha sabido cuadrarse con intereses y valores exóticos, y aferrarse a un pacatismo colonial de mantuana ranciedad. De allí su despojo gradual del patrimonio feudal latifundista, del patrimonio de algunos burgueses de parasitaria data.

De allí su vestimenta de “socialistas bolivarianos”. Porque eso fue, tal vez, lo que Bolívar y sus allegados de marras buscaban con la llamada Independencia Colonial. Esta era la independencia de los realistas de aquí y adueñados de haciendas privadas y de la Hacienda Pública.

Es que, por supuesto, a los militares se les replegó hasta ahora y se les reservó el privilegiado papel de custodios del territorio nacional y de otras importantes tareas en favor de la paz burguesa. ¡Y mire que han sido bien remunerados!, pero, bien miradas las cosas, cayeron ya en la cuenta de que bien podrían asumir las funciones de beneficiarios directos del plusvalor, para lo cual deberían sacar de Miraflores, del comercio, de la industria y de la finanzas a la rancia oligarquía burguesa que hasta ayer todo lo tenía, y de manera egoísta y particularista y marginalista, y excluyentista.

Desde luego, para asumir este nuevo rol “revolucionario” y hacerse de fortunas y del poder central como relevo clasista, necesitan contar con parte del pueblo sufrido y marginado de ayer. Necesitan complementariamente todo el parapeto izquierdista que también luce sumado a una lucha por el desplazamiento de la vieja burguesía, y no en favor de la fantasía comunista de dudosa admisión e implementación. Esto explica su ascenso y su coparticipación en el reparto del plusvalor, en el destino de la Renta Petrolera.

marmac@cantv.net


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Manuel C. Martínez M.


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