La educación como profecía

Es abrumador pensar que han transcurrido ya cerca de 3,2 millones de años que nos separan de aquel remoto y fatídico día desde cuando nuestra pariente Lucy -la Australopithecus afarensis- perdió la vida al caer de un árbol adonde se había subido, -eso es lo que presumen algunos paleoantropólogos y cirujanos ortopedistas– no obstante, las indagaciones científicas no precisan ni pueden interpretar todavía con claridad la causas apróximadas. Sin embargo, es legitimo que especulemos y aventuremos nuestros propios comentarios y atrevernos a decir por ejemplo, que pudo haber estado lucy, para ese entonces, perdiendo su habilidad motora de saltar de rama en rama, o quizá haber resbalado al intentar subir en un esfuerzo desesperado por resguardarse de un tigre dientes de sable u otro depredador o; tal vez pudo haber sucedió, que subió impulsada por la necesidad de alimentarse de los frutos del aquel árbol. Incluso, bien cabe sospechar, simplemente, el haber sentido el deseo de treparse al árbol para pensar sobre si misma en esa perenne humana búsqueda y angustia óntica sobre ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos y si hay un adónde ir?.

Pero, cual haya sido el motivo de este rompecabezas que sigue nublando la visión de los estudiosos, lo cierto es que Lucy mostraba ya señales de haberse desarrollado como una especie con la cualidad de pensarse, experimentar y producir las herramientas para satisfacer sus propias necesidades vitales distinguiéndose así de otros animales. Pues, desde aquellos arcanos tiempos, se han sucedido muchos episodios de ensayo y error que han hecho del fenómeno humano, al igual que el Universo, un asunto de altísima complejidad.

Pues bien, escogí este breve relato cosmogónico como fondo, porque no puedo hoy evitar sentirme impulsado, sin importar el riesgo que pueda correrse, de intentar comparaciones, tratando de esta manera de hallar entre los contrastes respuestas sobre el para qué ha servido la educación a lo largo del devenir humano, abarcando desde aquellos ya lejanos días en que Lucy anduvo erguida en este mundo hasta el sol de hoy. Pero, tal tarea sólo me sería posible lograrla situándome a partir de la siguiente pregunta: ¿Es posible hallar una relación entre Lucy y el Paso de los Andes Pedagógico llevado a cabo por el FTESR?, y me atrevo a responder que si, y a resumirlo todo en esta respuesta más amplia: " ámbas experiencias de aprendizaje, la de Lucy como la del FTESR se conectan en un continuum de tiempo durante el cual la educación desarrolla una praxis convivencial de indagación colectiva y colaborativa a través de la cual la humanidad fue aprendiendo a confeccionar sus propias herramientas cognitivas para transformarse así misma y modificar el mundo en función de vivir en armonía con las circunstancias".

Con esta linea de razonamiento, hoy me siento completamente dispuesto a asegurar también que en aquella fresca mañana etíope, en la África de Nelson Mandela, Patrice Lumumba y Mirian Makiba, lo que Lucy más anhelaba y necesitaba al encaramarse en aquel árbol era sentirse y pensarse a si misma pero con respecto a los demás, a su comunidad. Lo cual me otorga la misma seguridad para decir, que no me cabe la menor duda, que la saga de lucy tiene su corolario en miriada de docentes de Carabobo y Cojedes cuando subieron al árbol del Frente de Trabajadores de la Enseñanza Samuel Robinson (FTESR) para desarrollar el Programa Robinsoniano de Estudios Libres, Abiertos y Avanzados (PRELAA), confieso que no consigo darme ninguna otra explicación.

Carlos Darwin, una de las mentes más esplendidas que ha dado la humanidad, pero mal interpretado como mal usado con fines políticos racistas y neoliberales, con la modestia que lo caracterizaba, en el capítulo V de su densa obra El origen del hombre , escrita en 1871, doce años después de aquel otro libro suyo que hizo época, El origen de las especies que apareció el 24 de noviembre de 1859 , expresa lo siguiente:

"Para que los primeros hombres, los progenitores simios humanos llegasen a ser sociales, debieron antes adquirir los mismos sentimientos que impelen los otros animales a vivir en comunidad, siendo además seguro que todos manifestasen la misma disposición general. Como consecuencia de esto, se hallarían inquietos al separarse de sus compañeros, hacia los cuales sentían ya cierto género de cariño: se avisarían mutuamente de los peligros, y en los ataques y defensa se ayudarían unos a otros, hechos todos que suponen simpatía, fidelidad y valor".

Más claro no puede verse, nuestros antepasados aprendieron- así mismo nosotros en el FTESR- que estaban obligados a cooperar entre ellos para poder sobrevivir y avanzar. Allí está la clave de toda la historia del aprendizaje humano, en aprender socialmente y hacerse con el entorno para en primer lugar, adaptarse al lugar y las circunstancias que se nos dan al nacer, y en segundo lugar, casi que inmediatamente buscar transformarlo en un intento perenne de desear vivir mejor.

Además esta sublime y concisa descripción que hace Carlos Darwin del desarrollo de las capacidades lingûisticas, intelectuales y morales que se han originado de los instintos sociales y familiares, nos sirve para afirmar que: la cultura es el fruto del contacto social y el aprendizaje se adquiere participando de las comunicaciones de un grupo social.

Asimismo, este fascinante relato darwiniano, nos quiere decir, que la cultura y la educación como su núcleo, son una red de sentidos de vida y significados donde queda proyectado explícitamente las perspectivas polimórficas de la utopía del horizonte futuro humano aunque de hecho nunca lo consigamos, pero que siempre ha servido para no detener la marcha.

Resulta interesante saber, que yacen allí las líneas generales para el diseño de un programa currícular nacional o internacional, o aquello que el epistemólogo Irme Lakatos denominara un "programa de investigación", ya que presenta la convergencia de una serie de problemas que implica un modelo de investigación extensible para cualquier campo del conocimiento, porque en esto encontramos una constante empecinada que se ha mantenido a través de los siglos, una relación dialéctica entre distintas capas de significaciones como son: individuo y situación e individuación y comunidad. Pero también se constata la noción de Zona de Desarrollo Próximo y la cuestión educativa tal cual lo planteaba Lev Vigotsky, y la suma, en la actualidad, de todo esto no es otra cosa que la comunalización de la educación, lo cual me lleva a preguntarme, ¿acaso no ha sido eso lo que ha estado desarrollando el FTESR con la aplicación del PRELAA?.

Pues, he estado reflexionando sobre lo que hicimos los últimos diez años y he podido llegar a las sigiuentes conclusiónes . Conclusiónes que después me remiten a una propuesta que sólo podrá leerse correctamente si se hace a través del pensamiento dialéctico, porque la misma se propone en la búsqueda de caminos alternativos que posibiliten enriquecer las formas de construcción de una teoría de la educación adecuada a la transición no resuelta por la que atraviesa la sociedad venezolana en el marco del presente siglo. Y más específicamente a elaborar colectivamente aportes para "salvar la Educación venezolana".

Una primera conclusión, es que hicimos como un movimiento social pedagógico, un experiencia de educación popular libre y de autoformación avanzada que siempre estuvo por encima de nuestras fuerzas, sin embargo, la voluntad férrea y la firme convicción en lo que hacíamos nos ayudo a superar cualquier dificultad. Todavía hoy, sigue pendiente realizar una exahaustiva evaluación de lo realizado de donde se puedan valorar y hacer las debidas interpretaciones de cuánta verdad y sabiduría pudiera estar encerrada en esta inédita experiencia llevada a cabo por la democracia directa del pueblo trabajador docente.

Otra conclusión, se deriva directamente de la anterior: ¿situados desde que intereses sociales y coordenadas epistemológicas y éticas se llevó a cabo esta experiencia?. Ya que es bien sabido que toda acción humana, que cualquier proyecto socioeducativo que produce conocimiento lo es si está situado en un contexto concreto y cuenta con una manera de ver el mundo. El profesor Luís antonio Bigott nos enseñaba que "el situarse es conocer" y en la misma linea de pensamiento el Profesor Lenin Romero nos advierte de lo pertinente que es la educación lugarizada, hoy nosotros ampliamos la enseñanza de los maestros añadiendo: situarse es construir geohistoricamente el lugar desde donde necesitamos conocer para transformar la realidad dada por una deseada". Y apoyados en ese principio, nuestro contexto ha sido siempre el que corresponde a los intereses del pueblo trabajador docente, al del movimiento estudiantil, y en general, observamos el mundo desde aquel lugar que favorece los intereses generales del pueblo venezolano.

Otra conclusión, se deriva de las dos anteriores. El anónimo autor del Eclesiastés escribió que: "Hay un tiempo para nacer y un tiempo para morir". En esta misma linea de pensamiento, pero esta vez en el campo de la ciencia, Jean Baptiste Lamarck argumentó que "La función crea el órgano y la necesidad crea la función. Es decir, el 2013 fue el tiempo exacto de nacer del Frente de Trabajadores de la Enseñanza Samuel Robinson, condicionado por las circuntancias históricas a transformarse en el órgano que cumpliera con la función de satisfacer la necesidad de autoformación avanzada que reclamaban los docentes en aquellas circunstancia. Pero, como todo paradigma nuevo, hubo el FTESR de verselas con los antiguos y tradicionales registros de hacer educación de posgrado que en Venezuela predominaban y predominan. Nos tocó, y es una conceptualización que nos hace justicia, nos toco repito, reeditar, esta vez en el campo de la pedagogía, "Nuestro Paso de los Andes Pedagógico". Puesto que, si no derrotabamos a las huestes del positivismo, el conductismo y el funcionalismo que actúan juntos en el sistema educativo venezolano, ponian en peligro nuestro proyecto, y la educación popular inaugurada por Simón Rodríguez sufriría una vez más un duro golpe. No quedaba otra, hubo que resistir y lo hicimos. Tal vez no conseguimos completar todos los objetivos trazados, pero logramos posesionarnos como una experiencia que no podrá ser negada.

Clubes Robinsonianos de Reforzamiento Escolar, familiar y comunitario

Hoy, con la autoridad moral que nos confiere el logro alcanzado, Hemos decidido, por la necesidad realmente existente, concentrarnos a desarrollar la estrategia de los clubes robinsonianos de reforzamiento escolar, familiar y comunitario como espacios pedagógicos alternativos, libres y abiertos en los cuales, como en aquellas antiguas repúblicas cimarronas, se busque la libertad, la independencia y la soberanía cognitiva.

En el FTESR sostenemos que la única solución a la actual crisis que vive la educación nacional sería un empoderamiento colectivo, es decir, que toda la humanidad pensante de la sociedad venezolana se incorpore a esta enorme tarea de salvación del modo de producción nacional de conocimientos, como lo es el sistema educativo venezolano. Para ello, necesitamos un sistema educativo que cumpla dos funciones especificas y fundamentales, por un lado, que cuide y proteja a sus estudiantes y maestros, y por otro lado, que la escuela recupere su función esencial y primordial; enseñar a pensar bien para lograr ser , a hacer y convivir. Si lo logramos estaremos otorgándole a la educación el lugar que le corresponde; ser una profecía.



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Arnaldo Aguilar Dorta


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