Variaciones sobre un mismo tema: Educación y Educadores

"No somos lo que somos, sino lo que hacemos para cambiar lo que somos"

Eduardo Galeano

"Se considera que una actividad ha sido realmente educativa cuando el educando ha obtenido un aprovechamiento personal de ella. Puede enseñarse algo sin que el discente aprenda nada; entonces ha habido una enseñanza, pero no ha habido educación. Para que se dé, se precisa la concurrencia entre la actividad del educador y del educando"

F. Altarejos

La educación ha estado durante varios siglos confiscada por la idea de la enseñanza como aprendizaje de conocimientos, habilidades e instrumentales, en función de la competencia que requiere una determinada sociedad. Un problema gravísimo en Venezuela del que casi nadie se atreve a hablar, es la educación. No digo la enseñanza en cuanto transmisión de saberes , técnicas , métodos , destrezas, sino aquella configuración de la persona , con ayuda de ideas, criterios, valores , confianzas y esperanzas que va siendo posible descubrir el mundo como realidad , la historia como suma de procesos y progresos , la vida humana como tarea, el próximo como prójimo y a uno mismo como sujeto de responsabilidades y derechos, deberes y libertades.

¿Qué es educar? ¿Qué es la educación? ¿Cuál es su finalidad? Son estas preguntas las que el educador venezolano tiene que contestar con rapidez y fluidez. Entendemos por educador la persona o aquello que educa. Educador no es sólo el profesor o la profesora, sino que también lo es la familia como institución, los amigos, la sociedad y, evidentemente, la escuela como organización. Es decir, educador es todo lo que ejerce una acción educativa sobre las personas.

¿Cómo llegamos los humanos a ser aquello que en nuestra más recóndita entraña anhelamos alcanzar, necesitamos realizar y estamos destinados a vivir? Mientras que el animal nace equipado con una serie de recursos para instalarse en su medio y sobrevivir, el hombre en cambio, nace desprotegido por la naturaleza, quedando remitido a los demás tanto en sus necesidades primarias al nacer como en las restantes al ir creciendo.

Existimos desde los demás, llegamos a ser con los demás y logramos nuestro mejor yo cuando vivimos para los demás. Ese proceso mediante el cual nos ayudamos los unos a los otros para el descubrimiento, realización y plenificación de nuestra existencia humana es la educación. La educación es una maravillosa aventura que consiste en el despliegue progresivo de uno mismo hasta el más pleno desarrollo que a uno le sea posible: como ser humano, como persona; por entero y en su irrepetible singularidad; abriéndose al mismo tiempo a la realidad en la que vive —que es natural, social y trascendente—; y comprometiéndose solidariamente con ella, mediante el recto uso de la libertad.

Educar proviene de "educere", que es sacar de adentro hacia afuera, y que viene a su vez de "educare", que significa criar, alimentar. El verdadero sentido de la educación es el de hacer que el estudiante (discípulo) se "auto-eduque", saque lo mejor de sí, despliegue lo que es capaz de hacer por sí mismo. Por eso la educación, más que "criar", más que "enseñar" o "informar" o dar una clase, es lograr "sacar de dentro afuera" ("educere").

Educar es mucho más que enseñar. Se trata de un proceso complejo que exige una recta compresión de la realidad del hombre y de sus dimensiones, necesidades, limitaciones y potencialidades.

Educa quien da saber, sentido, responsabilidad y esperanza a otro ser humano para que él asuma su propia existencia como realidad, don y tarea, en cuanto persona ante sí mismo, como prójimo ante el otro, como ciudadano ante la sociedad. ¿Cómo puede lograrse una educación concebida con esta radicalidad y amplitud? Desde la transmisión de una serie de actitudes y convicciones, criterios y conocimientos. Educamos para alguna cosa, es decir, con intencionalidad. Esta intencionalidad, no obstante, no se puede convertir en la finalidad misma de la educación dado que la reduciríamos, sin duda a una visión exclusivamente utilitarista, dogmática y adoctrinadora. La educación, el proceso educativo es una acción (praxis) eminentemente axiológica, ética, algo dinámico y transformador.

Podemos decir que para un docente(educador) la finalidad última de la educación es colocar las bases para que los educandos desarrollen su libertad interior del modo más pleno posible y, en consecuencia: (a) la usen mejor para elegir bien en su vida personal, (b) la usen para adquirir conocimientos que les amplíen sus horizontes y los hagan hombres y mujeres más cultos y profundos, (c) la usen para desarrollar valores en su actuación personal, y (d) la usen para amar y servir desinteresadamente a la comunidad donde se desenvuelven.



Esta nota ha sido leída aproximadamente 1720 veces.



Luis Antonio Azócar Bates

Matemático y filósofo

 medida713@gmail.com

Visite el perfil de Luis Antonio Azócar Bates para ver el listado de todos sus artículos en Aporrea.


Noticias Recientes: