(VIDEO) Argentina: Consumo de carne vacuna toca fondo con la peor cifra en 30 años

Según datos de CICCRA, el consumo general de carne vacuna en Argentina descendió un 14,9% entre enero y mayo de 2024 respecto al mismo lapso del año anterior. De no considerarse 2020, sería el mínimo en tres décadas, con un consumo per cápita de 44 kilos anuales, 15,9% menos que en el mismo periodo de 2023.

El desplome del consumo de carne vacuna se atribuye a la contracción del poder adquisitivo de las familias argentinas. Especialmente las de empleados públicos y trabajadores informales. Los datos reflejan la recesión en el país por las medidas de ajuste que ha llevado a cabo, el Gobierno de Javier Milei.

El presidente de CICCRA, Miguel Schiariti, alertó que el consumo cárnico seguirá cayendo dada la debilitación mensual del poder adquisitivo. La inflación se ubicó en el mes mayo en 4,2%, y acumula 276,4% interanual.

Si bien los precios de las carnes y derivados subieron solo 2,5% en mayo, respecto a igual mes de 2023 la variación alcanzó 283,9% en cortes bovinos. Los datos evidencian el impacto de la crisis sobre un sector clave de la economía argentina, bajo el gobierno del ultraderechista Javier Milei.

Menos carne, más pasta

En las tierras agropecuarias, los ganaderos están sintiendo la presión.

"La baja del consumo es preocupante", dijo Luis Marchi, de 48 años, ingeniero agrónomo y tercera generación al frente de una empresa agraria familiar que produce granos y ganado.

"El consumo de carne viene bajando bastante fuerte este último tiempo", añadió, culpando a la inflación y a la situación económica general en Argentina. "El consumidor trata de reemplazar la carne por alimentos más baratos, otro tipo de carnes o pastas".

Otro ganadero, Guillermo Tramontini, de 53 años, dijo que los costos de los insumos habían aumentado y que los rodeos se habían visto afectados por la sequía el año pasado.

"La carne no es cara, pero el poder adquisitivo de la gente se ha reducido terriblemente", afirmó, añadiendo que los agricultores tienen que tener cuidado con los gastos en inversiones para mantenerse a flote y evitar los despidos de sus trabajadores.

A medida que el consumo local caía, las exportaciones han aumentado, pero los bajos precios globales no han servido como impulso a los agricultores. El principal comprador de carne vacuna argentina es China, aunque importa cortes más baratos que no se consumen en el país austral.

"El sector exportador está atravesando un momento muy complicado a pesar de que sigue exportando. Los precios en el mercado internacional realmente han caído mucho", dijo Schiariti.

"Cortes más baratos"

En su carnicería de Buenos Aires, donde ha trabajado durante 40 años, Gerardo Tomsin dijo que la gente todavía se acercaba a comprar carne, pero siempre en busca de ofertas.

"La gente viene, sigue viniendo, el tema es que consume menos. Hay gente que se vuelca a otros productos, y es una búsqueda permanente de precios", afirmó el carnicero de 61 años.

La misma complicación sufre Darío Barrandeguy, un carnicero de 76 años, para quien los clientes compran "cortes más baratos" de carne bovina u otras menos caras.

"Ha aumentado muchísimo el consumo de carne de pollo y de carne de cerdo", afirmó.

Milei, un economista que se autodenomina anarcocapitalista, puso fin al congelamiento de los precios de la carne vacuna impuesto por el anterior gobierno peronista de centroizquierda.

"Las cosas están muy caras y nosotros particularmente, cuando algo es muy caro, no lo compramos", dijo Facundo Reinal, un profesor de 41 años, quien agregó que la coyuntura económica estaba afectando los rituales alrededor de la parrilla.

"Vemos que en líneas generales la gente hace menos asados, que era una costumbre argentina muy habitual".

Con información de RT / La Jornada.



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