Ampliación del Cono Monetario o Destrucción de la Economía de Sombra

En pocos meses el billete de 50.000 Bolívares no alcanzará para pagar un pasaje urbano, siendo esto un indicador que el papel de mayor denominación del actual cono monetario se ha devaluado significativamente y que el Banco Central de Venezuela se verá obligado, seguramente, a ampliarlo por segunda vez con billetes de cien mil, doscientos mil, quinientos mil y hasta de un millón de bolívares.

Sobre el tema del dinero en efectivo se ha abierto un debate, no solo en el país sino a nivel internacional en cuanto a su eliminación y migrar a las plataformas digitales quienes por ejemplo se expresan en los comercios de Venezuela con los célebres avisos publicitarios "si hay punto" o "pago móvil" y "se aceptan transferencias" y que son impulsadas por las corporaciones de las telecomunicaciones en alianza con la banca comercial a nivel mundial. Se dice con frecuencia que las nuevas tecnologías y plataformas electrónicas permiten realizar todas las transacciones cotidianas sin utilizar dinero líquido y que los teléfonos inteligentes hacen más versátiles estas operaciones.

La propuesta de eliminar el dinero en efectivo (monedas y billetes) tiene en sí la puja de grandes corporaciones por el control tecnológico de las operaciones de intercambio comercial (compra-venta) en el diario menudeo. Es propio del avance tecnológico, el mismo que eliminó las antiguas letras de cambios y luego los cheques que pasaban por cámara de compensación y más fuerte aún, al menos el sesenta por ciento de los empleados bancarios con la colocación de los cajeros automáticos y luego las taquillas electrónicas donde se podía hacer varias tipos de transacciones bancarias. Por eso en ese avance tecnológico se benefician del valor agregado de la innovación los países que desarrollan la tecnología mientras que en donde se implementan al contrario pierden puestos de empleos.

La desaparición del uso de dinero en efectivo para transacciones corrientes significa el abandono del dinero público (el generado directamente por el banco central) y el dominio casi total del dinero creado por el sistema bancario privado. El dinero creado por los bancos comerciales privados ya es dominante en cualquier economía capitalista: el componente de dinero emitido directamente por el banco central en cualquier economía capitalista representaba apenas 5 o 7% del total de la oferta monetaria. Así que un análisis de los agregados monetarios parecería confirmar la idea de que el dinero en efectivo está por desaparecer. Sin embargo, los datos sobre demanda monetaria no permiten llegar a esa conclusión.

En el año 2017 se publicó una investigación por economistas del banco central de Austria sobre la demanda de dinero en efectivo (Clemens Jobst y Helmut Stix, cepr.org , documento 12.327). Este estudio cubre el periodo 2001-2014 para una muestra de setenta países que son responsables de 96% del PIB mundial. También analiza la evolución de la demanda de efectivo en un grupo de cinco países y para los miembros de la eurozona desde finales del siglo XIX hasta 2015. Los principales resultados son contundentes. Primero, "el aumento de la demanda de dinero en efectivo es un fenómeno general y no se restringe a unas cuantas monedas o divisas". Segundo, "el incremento de esta demanda mundial es significativo, pues pasa de 6,5 a 8,5% del PIB entre 2001 y 2014". Tercero, "el incremento se presenta tanto en las economías con divisas utilizadas como reservas internacionales, como en aquéllas en las que ese no es el caso". Finalmente, "esta tendencia existe en economías ricas al igual que en economías pobres. Esto significa que el incremento de demanda de efectivo se presenta incluso en los países en los que existe una infraestructura física importante que facilita las transacciones sin dinero".

Cuando ubicamos las causas del ese incremento encontramos el crecimiento de la economía informal o de sombra, la desconfianza en el sector bancario, así como sus bajas tasas de interés que no hacen atractivo que la gente ahorre en los bancos, así como el lavado de dinero y el blanqueo de capitales o actividades ilícitas, en el caso de América con mayor incidencia por el narcotráfico desde Colombia pasando por Centroamérica hasta los estados unidos como receptor de la mayor parte de la droga del mundo. Por ejemplo, recientemente fue encontrada una fortuna, perteneciente al ya fallecido pero famoso narcotraficante y jefe del cartel de Medellín (Colombia), Pablo escobar Gaviria. El botín encontrado fue estimado en dieciocho millones de dólares en efectivo pero ya descompuestos, de este personaje se estimó que tuvo una fortuna entre nueve mil y quince mil millones de dólares, mayormente en efectivo y llegó a ser considerado por la revista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo. Esto representa un lugar común en los carteles de la droga en América y Europa y el uso de dinero en efectivo para las transacciones y acumulación de riquezas.

En el caso de Venezuela es atípico y vale citar que hemos sido testigos de cómo fue saqueado, mayoritariamente hacia Colombia, el anterior cono monetario y parte del actual para el lavado de dinero de los carteles de la droga e inusualmente usado como mercancía de venta dentro de un esquema de ataque y destrucción de nuestra moneda. Sin embargo para la actualidad, la inflación inducida hace que básicamente tres billetes del actual cono monetario queden en circulación, de los cuales las últimas estadísticas del BCV datan la existencia de 4.851,9 millones de billetes de diferentes denominaciones pero sólo 115,8 millones (2,38% de las piezas) corresponden a los de mayor denominación (10.000, 20.000 y 50.000) equivalente a 3,179 Billones de Bolívares. Ese monto equivale a apenas el 6,3% de la liquidez monetaria del país, pero su devaluación obliga a tener muchos billetes para poder realizar cualquier sencilla transacción. Esto implica que desaparezca el dinero de los bancos o cajeros automáticos y se creen otras mafias a partir de esta escasez afectando directamente al usuario y la pequeña economía o economía informal o de sombra. Sencillamente la gente no deposita dinero en los bancos porque se devalúa y deben buscar un proceso más rápido para salir de él o reinvertirlo y para los inescrupulosos es un negocio la venta del efectivo.

En consecuencia, mientras exista este proceso de devaluación acelerada de la moneda, la demanda de dinero líquido no solo se va a mantener sino que, en estos episodios, tenderá a aumentar y en la búsqueda de billetes de mayor denominación. No hay que olvidar que la incertidumbre está íntimamente asociada a la inestabilidad que, como bien lo demostró Keynes, es una de las características intrínsecas del capitalismo.

El BCV debe mantener la emisión de billetes, lo que implica un costo de divisas que no se tienen, ante eso también los ministerios de comercio y transporte deben ubicar y promover otros medios de pagos como por ejemplo el utilizado en los sistemas de transporte masivos del país a través de tarjetas recargables pero esta vez aplicado al sistema de transporte en general que nos libere de las tenazas de las corporaciones de las telecomunicaciones que funcionan en alianzas o soportan a la banca comercial. Ya las plataformas de pagos digitales han ganado un espacio y se mantendrán pero es importante crear las condiciones para los sectores de la pequeña economía sean menos golpeados por la escasez del efectivo que se producirá casi que cíclicamente. De no ser así, seguirá desapareciendo ese sector de la economía excluido del empleo formal o del subempleo.



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Endert Gil Montserrat

Ingeniero Electricista y docente de la UPTAEB-LARA .

 endertgil@gmail.com

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