El cultivo de la palma aceitera en la Cuenca del Catatumbo

El rubro de la palma aceitera es la oleaginosa de mayor productividad, con cinco toneladas de aceite por hectárea (5 Tn. ha) y a muy bajo costo, superando con creces la tonelada promedio de aceite por hectárea (1 Tn. ha) del resto de las otras oleaginosas. Esta es una de las razones por la cual el aceite de palma africana ha sido víctima de las corporaciones transnacionales, como CARGIL, MONSANTO y otras, que tienen sus negocio en la soya, girasol, ajonjolí, en cuya producción utilizan semillas transgénicas y todo un sistema de producción basado en agroquímicos comercializados por ellos en el mundo y que tanto daño le hacen al medio ambiente. Es así que han creado un mito sobre la Palma Aceitera atribuyéndole propiedades de aceite maligno, capaz incluso de matar a quien lo consuma, cuando en realidad el aceite de palma ha sido usado milenariamente por nativos africanos y asiáticos sin que hayan dudas de sus beneficios.

El presidente Hugo Chávez Frías, con una visión atinada, tomo la palma aceitera como un rubro bandera para así contribuir en la reducción del déficit de grasas, que para entonces rondaba el noventa y cinco por ciento (95%) del consumo de la población. Socializó el cultivo e incluyó en el Programa de Palma aceitera a pequeños y medianos productores, quienes no habían recibido anteriormente ningún apoyo porque ese cultivo estaba reservado solo a los grandes capitales de industrias privadas.

Si bien el Programa de palma aceitera estuvo preñado de buenas intenciones, a su alumbramiento la mala implementación y la falta de políticas del Estado, dejó en la orfandad a los pequeños y medianos productores, de tal manera que el rubro palma aceitera hasta el presente está excluido del plan nacional de fertilización de PEQUIVEN, a pesar de existir más de setenta mil hectáreas (70.000 ha) de palma aceitera en el país. AGROPATRIA, desafortunadamente, no considera este rubro en la programación de agro-insumos, por lo que los problemas fitosanitarios persisten y comprometen seriamente el cultivo. Tampoco los productores disponemos de un mecanismo de fijación de precios justos que nos permita seguir en el negocio sin reflejar perdidas y poder mejorar la productividad en las plantaciones.

El Estado invirtió en la construcción de una planta extractora al norte del Río Catatumbo cuyos recursos fueron tragados por la corrupción en CORPOZULIA quien fue la institución encargada de la administración del Proyecto, sin que hasta la fecha se hallan imputado a los responsables ni por lo tanto recuperado la inversión y mucho menos, dotar a la zona de la Planta extractora para lo cual se otorgó el financiamiento. Más triste aun es la situación que ha ocurrido con la compra de las plantas extractoras Palmeras Diana del Lago y PACASA, que desde el mismo momento de asumir su administración, se pusieron de espalda a los productores, a tal punto que los pequeños y medianos productores tuvimos que migrar a plantas extractoras privadas ubicadas a más de doscientos kilómetros (200km) de nuestras unidades de producción. Esto ocurrió no solo por una cuestión económica ya que aunque pagan mejor, tampoco esas plantas cubren nuestras expectativas de justicia en el precio, sino por un tema de dignidad, ya que fuimos vejados por quienes representaban al Estado en esas empresas.

Si bien el panorama se presenta caótico y desfavorable, la fe y el empeño del productor para nuestro cultivo y su nobleza nos mantienen en el campo en espera de mejores condiciones. Los pequeños y medianos productores, con el derecho que nos asiste de estar produciendo para nuestra patria, exigimos que nos escuchen y tomen en cuenta, pues este cultivo es un logro de la revolución bolivariana, quien de acuerdo a los objetivos del proyecto político bolivariano, se le dio voz al excluido.

Lo incomprensible es que las instituciones del Estado se conviertan en interlocutores sordos y ajenos a la realidad, y mucho menos en la situación que se encuentra nuestra patria que necesita el concurso de todos para salir de la crisis que por razones de la aplicación de medidas ilegales y arbitrarias por parte del Imperio estadounidense, se fortalezcan con actitudes contrarrevolucionarias ejercidas por quienes deberían atacarlas. Parafraseando al Comandante Hugo Chávez Frías, no se puede construir socialismo con las armas melladas del capitalismo.

Si no fuera tan seria la situación que ocurre en las plantas extractoras del Estado, sería un chiste que nos destornillaria de la risa, las condiciones de deterioro debido a las deficiencias en su mantenimiento y la erosión del vandalismos interno y externo, es evidente, pues han sido entregadas a capitales privados, para la maquila de la fruta fresca de palma aceitera, que a su vez es comprada a los productores a un precio írrito, inferior a lo que pagan las plantas de la competencia, aprovechándose de las dificultades existentes para el traslado de la fruta por el tema del combustible y del transporte en general.

Los pequeños y medianos productores proponemos al Estado, al Gobierno nacional de la República Bolivariana de Venezuela, que las plantas extractoras Palmera Diana del Lago y PACASA se conviertan en empresas mixtas, en una relación ganar-ganar donde exista el sentido de pertenencia, que el productor se integre junto al Estado a la cadena productiva a fin de garantizar la tan anhelada seguridad agroalimentaria en lo que a oleaginosas se refiere, y que sean productores y el Estado los que establezcan las políticas que a futuro apalanquen el cultivo.

El rubro palma aceitera es un cultivo que tiene una importancia vital en el Sur del Lago de Maracaibo ya que ocupa el setenta y cinco por ciento (75%) de la mano de obra directa e indirecta, pero además transversaliza objetivos estratégicos de interés para nuestra nación como:

SEGURIDAD AGROALIMENTARIA: La Cuenca del Catatumbo, cuenta con más de trescientas mil (300.000 ha.) hectáreas con las mejores condiciones agro-ecológicas para el desarrollo del cultivo de la palma aceitera, necesarias para producir los aceites y grasas para ser auto sustentable, con lo cual se sustituirá con producción nacional el noventa y cinco por ciento (95%) que hoy se importa.

PRESERVACION DEL AMBIENTE: La cuenca hidrográfica de El Catatumbo (Aricuiza-Rio-Zulia) aporta el 60% del agua dulce que surte el Lago de Maracaibo, y por más de 100 años se ha venido desforestando indiscriminadamente por transnacionales petroleras, empresas madereras y colonos, convirtiéndose en uno de los mayores ecocidios que se ha cometido en nuestra sub-región. Esta situación trae como consecuencia la merma en la pluviosidad que supera el 50%, afectando la vida de nuestro Lago de Maracaibo, amenazando con un blackout fulminante al Relámpago del Catatumbo, símbolo de nuestra zulianidad y venezolanidad, además de la desaparición de toda la fauna y flora de este ecosistema.

Se puede observar que ya en algunos lugares hay signos de desertizacion en lo que en otrora fueron bosques húmedos con una pluviosidad que superaba los cuatro mil milímetros por metro cuadrado anual (4.000mm/M2); la erosión de los suelos ha sedimentado el lecho de los ríos perdiendo su capacidad de navegabilidad lo que antes era una alternativa segura y económica para el transporte de rubros de los productores. En el cultivo de la palma aceitera hay una alternativa viable, atractiva y rentable para la reforestación de la cuenca, y así coadyuvar a revertir esta situación.

SEGURIDAD Y DEFENSA DE LA PATRIA: El sistema de la cuenca hidrográfica del Río Catatumbo tiene sus orígenes en la República de Colombia, al igual que todos los conflictos que allende se generan y nos afectan directamente. Un mega proyecto para la siembra de la palma aceitera en la Cuenca del Catatumbo impulsada y concebida por los productores y el Estado cohesionados en un interés común de poblar y cuidar la frontera, traería luz a tanta obscuridad. Históricamente el Estado ha sido el gran ausente en nuestras fronteras, de allí el grado de colombianización a que hemos llegado, donde la mafias imponen su autoridad. El desarrollo de un proyecto de este tipo traería nacionales a ocupar estos espacios y le permitiría al estado ejercer su soberanía con mayor efectividad.

CREACIÓN DE EMPLEO: La siembra de palma aceitera, enmarcada en la Cuenca del Catatumbo, generaría fuentes de trabajo directa e indirecta de aproximadamente cien mil (100.000) personas, situación que contribuiría a mejorar los ingresos, el nivel y la calidad de vida de nuestros connacionales y bajaría los índices de desempleo, vale decir que los ingresos de los trabajadores en las plantaciones de palma aceitera es hasta 10 veces mayor a lo establecido por ley.

CAPTACIÓN DE CAPITALES PARA LA INVERSIÓN: Todo el corredor de la Cuenca del Catatumbo, debe ser decretado como una ZONA ECONÓMICA ESPECIAL, donde la consolidación de un proyecto de esta naturaleza traería a la frontera inversionistas nacionales y extranjeros para la creación de empresas prestadoras de servicio relacionadas con el rubro, y el Estado podría hacer una planificación eficiente en lo referente a inversión social para el desarrollo que requiere esta zona fronteriza de vital interés para el país.

Los pequeños y medianos productores de palma aceitera del Sur del Lago de Maracaibo, hacemos un llamado al estado y al gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y les solicitamos un diálogo directo con representantes de alto nivel, en pro de buscar soluciones concretas a todo el rosario de dificultades que confronta el sector palmicultor dentro de la potencialidad que ofrece el cultivo de la palma aceitera. Proponemos hacer una planificación conjunta elaborando proyectos que impacten positivamente nuestra economía. Solo así podremos salir de la crisis a la cual nos ha sometido la guerra económica. El sol de Venezuela nace en el Esequivo, Venezuela nace en el Zulia y en la Cuenca del Catatumbo está la luz de nuestra revolución.

rafaelgodoyf@gmail.com



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