Una mirada desde Cuba a los derechos humanos en los Estados Unidos

Los derechos humanos han sido tema socorrido durante años para atacar a Cuba de la manera más vil y calumniosa. Una verdadera jauría integrada por políticos, corifeos de los más variados matices, supuestos sacrosantos intelectuales vendidos o papanatas, etcétera, se ha encargado de la misión de estigmatización de Cuba a la luz de los derechos humanos.

Lo que Cuba ha logrado en esta materia como una aspiración de ideales a alcanzar por los seres humanos y como una política comprometida por hacerlos realidad en lo máximo posible, según las circunstancias y los marcos legales pertinentes, al igual que es aplicable a cualquier otro país, está ante los ojos de todos y, además de ser coherente en lo interno, lo es consecuente hacia el exterior, pues promueve con sus acciones solidarias e internacionalistas su cumplimiento en decenas de países. Cuba ha sostenido que sus avances en el terreno de la felicidad humana, fin último de los derechos humanos, han de compartirse aunque ello signifique sacrificar parte de los recursos materiales que se posee y haya alcanzado. Este año, en el marco del Consejo para los derechos humanos de la ONU, durante la rendición de cuentas que en esta materia realizó Cuba, la comunidad internacional reconoció el papel desempeñado por Cuba y lo alcanzado en la concreción de los fundamentales derechos y sus esfuerzos por continuar perfeccionando su política en tal sentido y lograr niveles más altos de realización de estos ideales.

En los Estados Unidos, que utiliza este tema como instrumento de agresión contra otros pueblos y, en especial contra Cuba, a pesar de sus inmensos recursos materiales, no se podría afirmar lo mismo, pues existen derechos básicos que les están negados o incumplidos para millones de seres humanos que viven en ese país, sean ciudadanos, residentes o personas con un status ilegal. Este no es una estocada gratuita, lo reconoce el sistema político que lo ha mantenido injustamente y que ahora discute, por ejemplo, con una cicatería y egoísmo pasmosos, la legislación que garantizaría seguro de salud a casi 50 millones de personas que hoy carecen del mismo.

Sin embargo, los gobiernos de los Estados Unidos se proclaman defensores de los derechos humanos en el mundo entero y continúan en el ejercicio tonto de certifican el respeto o no de tales derechos por los países según sus ganas y conveniencias. Sin embargo, si se afirmara que quizás sean uno de los mayores violadores de esos derechos y que, tal vez ocupen uno de los peores lugares, si nos atenemos a sus ínfulas, en cuanto a la firma y ratificación de los instrumentos legales de carácter internacional para la protección de los citados derechos, algunos pueden quedarse sorprendidos o considerarlo una simple calumnia. Pero bastaría señalar una sola muestra para que Ud. mismo pueda corroborar lo dicho: NO HA RATIFICADO LA CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DE LA NIÑEZ, que constituye el documento sobre derechos humanos que más adhesiones y ratificaciones ha tenido hasta el día de hoy, pues ha sido prácticamente unánime su aprobación. Son excepciones tristes y bochornosas, entre los 192 países de la ONU, los Estados Unidos y Somalia.

La realidad en torno a este asunto es tan evidente ante la mirada de cualquier simple mortal, que enseguida sale a flote toda la engañifa y falsa moral. Mejor dicho, esa ridícula moral en calzoncillos.

Algunos de los derechos fundamentales proclamados en la Declaración Universal de Derechos del Hombre y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, pueden ser sometidos a análisis con vista a definir su cumplimiento por parte de los gobiernos norteamericanos, ya competa a los anteriores o al actual.

EN EL ARTÍCULO 5 DE LA DECLARACIÓN SE SEÑALA: “NADIE SERÁ SOMETIDO A TORTURAS NI A PENAS O TORTURAS CRUELES, INHUMANA O DEGRADANTES.”

EL ARTÍCULO 10 DEL PACTO DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS SEÑALA:

“TODA PERSONA PRIVADA DE LIBERTAD SERÁ TRATADA HUMANAMENTE Y CON EL RESPETO DEBIDO A LA DIGNIDAD INHERENTE AL SER HUMANO”.

Fíjese que el artículo 5 de la Declaración precisa: NADIE. Quienes han visto las fotos o videos, o han leído los testimonios de oficiales y soldados norteamericanos, o de personas que estuvieron presos, o los cientos de artículos periodísticos que han analizado y descrito el asunto de las torturas y otros tratos degradantes en las prisiones, ¿pueden pensar acaso que el gobierno norteamericano representado por Bush entonces, los jefes y los soldados norteamericanos fueron respetuosos de este derecho? ¿Piensan que han tenido alguna razón moral, política, religiosa o legal para violarla de forma tan masiva? ¿No se conoce de hechos semejantes ocurridos en las prisiones dentro del territorio norteamericano? ¿No se han visto estas escenas, filmadas en plena vía pública de los Estados Unidos, y que han provocado a veces la muerte de los agredidos por las autoridades? ¿Se ha revelado en toda su crudeza toda la ignominia de un largo proceso que causaría espanto a los norteamericanos y al resto del mundo? ¿No siguen siendo Guantánamo y otras cárceles conocidas o secretas realidades vigentes y que no se sabe cuándo desaparecerán?

EL ARTÍCULO 7 EXPRESA: “TODOS SON IGUALES ANTE LA LEY Y TIENEN, SIN DISTINCIÓN, DERECHO IGUAL A PROTECCIÓN DE LA LEY. TODOS TIENEN DERECHO A IGUAL PROTECCIÓN CONTRA TODA DISCRIMINACIÓN QUE INFRINJA ESTA DECLARACIÓN Y CONTRA TODA PROVOCACIÓN A TAL DISCRIMINACIÓN”.

¿Qué ley ha protegido a las personas hechas prisioneras en Afganistán, Irak, o en cualquier otro país donde han sido capturados como animales sin personalidad jurídica? ¿Les aplican las leyes vigentes en sus países de origen? ¿Les aplican realmente las leyes norteamericanas? ¿Dónde está la llamada igualdad ante la ley? ¿Posada Carriles ha tenido un tratamiento igual que los 5 Héroes cubanos? ¿Son justas las sentencias contra estos antiterroristas en comparación con la libertad concedida a un terrorista connotado como Posada, que vive plácidamente en Miami? Risas o indignación provoca tanta falsa presunción de la existencia de dicha igualdad.

EL ARTÍCULO 8 PLANTEA:

“TODA PERSONA TIENE DERECHO A UN RECURSO EFECTIVO ANTE LOS TRIBUNALES NACIONALES COMPETENTES, QUE LA AMPARE CONTRA ACTOS QUE VIOLEN SUS DERECHOS FUNDAMENTALES RECONOCIDOS POR LA CONSTITUCIÓN O POR LA LEY”.

¿Qué recursos efectivos han amparado a los cientos de prisioneros que han sido trasladados desde sus países de orígenes o de residencia hasta una base militar como la de Guantánamo, situada a miles de kilómetros? ¿Cuándo se ha visto que una cárcel se construye dentro de una base naval? ¿Por qué esa cárcel no la ubicaron en el territorio norteamericano, y vinieron a hacerlo precisamente en territorio cubano? ¿Qué alma diabólica y perversa inventó las cárceles secretas como una institución del sistema penal? ¿No ha sido el gobierno de Bush el que estableció ese engendro y aberración macabra? ¿Por qué le resulta tan difícil a Obama cumplir con el compromiso de cerrar la prisión de Guantánamo, y todavía encuentra una resistencia feroz en los círculos de poder, mientras Bush lo hizo en lo que pestaña un judío? ¿No será que algo anda podrido en Washigton?

EL ARTÍCULO 9 REFIERE:

“NADIE PODRÁ SER ARBITRARIAMENTE DETENIDO, PRESO NI DESTERRADO”.

En esta cruzada ciega y selvática contra el terrorismo, ¿cuántos miles de personas habrán sufrido arbitraria detención y prisión tanto dentro como fuera de los Estados Unidos? ¿Cuántos casos de secuestros se han producido en Europa y otros países? ¿Cuántos habrán sido eliminados físicamente? ¿Se desclasificará todo aquello que más que con un asunto de seguridad nacional tiene que ver con una política ilegal e inmoral, y verdadero crimen de lesa humanidad?

El caso de los 5 Héroes cubanos encarcelados injustamente en Estados Unidos, fue calificado como arbitrario e ilegal por el Grupo de Trabajo sobre detenciones arbitrarias de las Naciones Unidas. Ahora, con las resentencias de tres de ellos, ha terminado el proceso judicial injusto. ¿Tendrá Obama, Presidente y Premio Nobel de la Paz, suficiente entereza moral y política para estudiar a fondo este asunto y usando sus prerrogativas presidenciales y, amparado por exigencias de la comunidad internacional, el derecho y la justicia verdaderos, el carácter eminentemente político del caso, poner fin a la prisión de estos cinco patriotas antiterroristas?

EL ARTÍCULO 12 PRECISA:

“NADIE SERÁ OBJETO DE INGERENCIAS ARBITRARIAS EN SU VIDA PRIVADA, SU FAMILIA, SU DOMICILIO O SU CORRESPONDENCIA, NI DE ATAQUES A SU HONRA O A SU REPUTACIÓN. TODA PERSONA TIENE DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA LEY CONTRA TALES INGERENCIAS O ATAQUES.”

¿Cuántas personas en los Estados Unidos habrán sufrido el desconocimiento de este derecho? Es conocido que Bush autorizó las escuchas telefónicas y otros actos de intromisión en la privacidad de las personas, sin contar con la debida autorización de los jueces, tal como lo establece la ley norteamericana. Ha violado, por lo tanto, el derecho de las personas y también a la ley. Esto se ha discutido mucho en todos los niveles de la sociedad norteamericana. ¿Qué ha pasado hasta ahora? ¿Quien ha restablecido la legalidad violada? ¿Por qué siguen los norteamericanos sufriendo la enajenación de sus derechos y les está prohibida su visita a Cuba, y se persigue a los que violan esa disposición injusta?

EL ARTÍCULO 21 EXPRESA:

“LA VOLUNTAD DEL PUEBLO ES LA BASE DE LA AUTORIDAD DEL PODER PÚBLICO; ESTA VOLUNTAD SE EXPRESARÁ MEDIANTE ELECCIONES AUTÉNTICAS…”

¿Acaso fue auténtica la elección que dio la presidencia a Bush en su primer mandato? ¿No ha sido reconocida como escandalosamente fraudulenta? Eso es pasado, es cierto, pero ese pasado está allí presente con su fruto de ocho años de desmanes contra los Estados Unidos y el mundo, que todavía no ha sido sepultado.

EL ARTÍCULO 20 DEL PACTO DE LOS DERECHOS SEÑALA:

“TODA PROPAGANDA A FAVOR DE LA GUERRA ESTARÁ PROHIBIDA POR LA LEY”

¿No fue Bush un apologista contumaz de las guerras? ¿No se han comportado igual todos los integrantes de su clan? ¿No llegaron a declarar una era de guerras infinitas? ¿No se caracterizó su mandato por las amenazas de agresión contra otros países? ¿No ha librado guerras injustificables e ilegítimas que han ocasionado miles de víctimas? ¿No violan estos actos el derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas? ¿No continúa impertérrita la actitud belicista de mantenimiento de la guerra en Irak y Afganistán, a pesar del Premio Nobel de la Paz de Obama?

Hasta aquí este análisis que podría tener otras consideraciones que, convenientemente argumentados con datos irrebatibles, contribuirían a poner en su lugar toda la verdad que los gobiernos de los Estados Unidos han tratado de encubrir.

Si realizáramos un análisis del Pacto de los derechos económicos, sociales y culturales, el saldo sería peor, pues de ese pacto prefieren olvidarse.

Cuando se cumple un nuevo aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la justicia y la moral obligan ser exactos en el tratamiento de estos asuntos tan serios e importantes para la humanidad.


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Wilkie Delgado Correa


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