Cárceles. Encubrimiento de la realidad.

La encarcelación persigue cuatro fines fundamentales:

1- Castigar al infractor.

2- Proteger a la sociedad.

3- Evitar delitos futuros.

4- Reformar al delincuente.

Lo que esta pasando en las cárceles de Venezuela, dialogar cada mes…que los familiares se auto secuestren para presionar a las autoridades junto con los presos por la lentitud del proceso judicial, el mal trato, el hacinamiento, la promiscuidad, la droga, las promesas incumplidas, es lo que pasa en todo el mundo. Y, aunque soy enemigo de las comparaciones, es una triste similitud global.

En revolución o no. En una sociedad en lo que lo políticamente correcto encubre el lado desfavorable de la realidad, tratamos hipócritamente los problemas sociales que desencadenan en una prisión. Evitamos llamar prisiones a donde están los presos, preferimos llamarlas “centros penitenciarios, correccionales, donde se les ofrece atención social y formación profesional”. Hasta el vocablo preso nos párese inhumano, optamos por el de interno, tratando de ocultar los gravísimos problemas que aquejan a las cárceles y la indiferencia y corrupción política y social del sistema.

La elevada inversión económica que implica mantener entre rejas a miles de prisioneros y el creciente abismo que media entre los objetivos de la encarcelación y los verdaderos efectos de este sistema. Muchos cuestionan este sistema carcelario, pues, dicen que el índice de criminalidad no disminuye. Además un altísimo porcentaje de presos están encarcelados por delitos relacionados con las drogas. La disponibilidad de estas en las calles continua siendo elevada.

Otros consideran que el encarcelamiento es la pena ideal porque el infractor recibe su merecido. Una periodista alguna vez manifestó que: el afán de meter entre rejas a los delincuentes, es una fiebre por encerrarlos, necesidad de las autoridades por ofrecer resultados policiales a la sociedad y a sus jefes y estos a los jefes políticos como señal de que se esta combatiendo la delincuencia, pero no la inseguridad.

Para lograr que los presos se reformen necesitan recibir educación para lograr equilibrar sus valores y criterios. Hay personas que se esfuerzan por educarlos y ayudar a los internos, pero chocan con el sistema inhumano, indiferente y burocratizado que no contempla lo perjudicial de manipular a estas personas, evitando que los reclusos cambien. Es mejor decirles no, eso no se puede, pero engañarlos para superar las protestas o las huelgas de hambre, aliviando la presión de la prensa, es una tremenda irresponsabilidad con la revolución.

La encarcelación, por si sola infunde otros valores momentáneos hasta que el preso recupera su libertad, luego nuevamente a prisión, otros prefieren morir asesinando, el porcentaje de los reformados es bajo. La mayoría prefiere una vez salido de prisión, continuar delinquiendo ante las escasas oportunidades que la sociedad ofrece a un ex preso. Además egresa con mas experiencia, nuevos contactos y se arriesga al todo o nada.

La experiencia, no ha enseñado a las autoridades, que los cambios en los prisioneros para que sean duraderos, estos tienen que realizarse en el interior, en la mente, en su cuerpo, por un arrepentimiento sincero, pero no, salen mas capacitados. Las cárceles son una escuela de sobrevivencia, te unes a algún grupo o mueres o sales violado. No obstante, la población reclusa no es la única que debe reformarse.

La sociedad, los políticos, el poder judicial y sus abogados, la justicia necesita ser cambiada así, como los métodos de encarcelación. Las prisiones deben ser también autos sustentables, el trabajo dignifica así como el sueldo que recibirían los presos por esa labor. Estamos en revolución, revolucionemos las prisiones, no podemos seguir con los sistemas capitalistas que no rinden resultados, todo es una copia de sistemas caducos en resultados.

No podemos pretender crear nuevas policías preventivas, comunales, sin cambiar los sistemas penitenciarios. El hacinamiento, el ocio, la violencia sexual, la drogadicción, la corrupción de los guardianes, evita el trabajo social y la educación para reformar al preso. Es necesario brindarles lo necesario para la rehabilitación, si después continúan en las andadas, deben saber que las cosas cambiaran drásticamente de por vida. No podemos seguir con el sistema norteamericano de prisiones, donde un reo prácticamente ha pasado 20-30 años en prisión, luego se lo suelta, esta deshabituado completamente a convivir con la sociedad, no sabe como hacerlo. Las prisiones en el mundo no dignifican, la diferencia es que nosotros estamos en revolución, esa la gran diferencia, el humanismo, los derechos humanos, acaso no nos llenamos la boca mencionando y reclamando nuestros derechos, empecemos por lo intolerable.

Lo cierto es, que esta payasada de los familiares auto secuestrados cada vez, debe terminar. Las cárceles también son un reflejo de nuestra revolución, nos enseña el grado de salud revolucionaria.

La verdadera solución para prevenir la inseguridad social y solucionar las crisis de las prisiones, consiste en eliminar la necesidad de las prisiones, Esa la responsabilidad de una revolución con respecto a la degradación social del capital.


rcpuma061@yahoo.com


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Raul Crespo


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