Problemática carcelaria en Venezuela (IV). Hacia donde vamos

Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado (Caraciolo Parra 1.819). Desde mi Lara querida, octubre veinte 2023.  Ya culminando este tema abordado a base de investigaciones personales y el interesante trabajo realizado por La Universidad Central de Venezuela, cuya investigación no ha sido considerado por las autoridades del Estado venezolano y sus estructuras, claro se evidencia su responsabilidad e intereses que se mueven en el delicado punto de marras.

Es importante resaltar que la población recluida en los establecimientos penitenciarios es predominantemente masculina, en tanto que prevalecen los hombres con el 93,5% (18.002) frente a un 6,5% de mujeres (1.255)

Los internos de los establecimientos penitenciarios venezolanos son hombres y mujeres jóvenes en su inmensa mayoría. Según datos del año 2005, entre la población masculina recluida predominan las personas entre 22 a 30 años (45,6%), frente a las personas mayores de 30 años (38,4%) y jóvenes entre 18 y 21 años (14,5%), con una edad promedio que oscila entre los 19 y 25 años.  

Pertenecen casi unánimemente a los estratos más humildes de la población, pues del total de personas recluidas, 61,3% tenían como lugar de residencia barrios o zonas marginales, donde ocupan viviendas precarias, con escasez de servicios básicos y de espacios personales.

Igualmente, en su mayoría, proceden de familias con procesos de desvinculación, donde se aprecian carencias de afectividad, por lo general con ausencia de figura paterna y la autoridad familiar no ha sido ejercida satisfactoriamente provocando situaciones conflictivas. Son familias sin trabajo y con pocas aspiraciones, que luchan por la supervivencia diaria.

En relación a la ocupación profesional, la mayoría está constituida por obreros de diferentes disciplinas: construcción, plástico, manufacturero, conductores de medios de transporte y personas de ocupaciones afines; artesanos, operadores y electricistas. Al observar las condiciones laborales que presentaban a su ingreso en prisión, la inmensa mayoría no tenía empleo fijo o realizaban trabajos eventuales o relacionados con la economía informal.

Si bien en algunos establecimientos penitenciarios se han hecho esfuerzos para proporcionar capacitación laboral a los internos, no se puede considerar una política sostenida y extendida hacia todos los centros penitenciarios.

Para el segundo semestre de 2005 se determinó que un 21,8% de la población penal, se encontraba incorporada a programas educativos ("misiones") del actual gobierno (15%) y a otras formas de enseñanza (6,3%). Para este mismo período, se registra que aproximadamente un 30% tiene estudios de primaria, 50% estudios de secundaria y solo 3% nivel superior, lo cual significa que un 83% de la población reclusa, para esa fecha, estaba escolarizada frente a un 8% de analfabetismo.

En cuanto a las diferentes nacionalidades presentes, la población reclusa es mayoritariamente venezolana. En relación al género y estado civil, del total de la población masculina, 70% son solteros, 12,4% casados y 8,6% unidos. La mayoría de la población reclusa femenina son mujeres con edades que oscilan entre 20 a 30 años y que poseen las siguientes características: 45% solteras, 90% con hijos, más del 50% son procesadas y 17% extranjeras. El 64% se encuentra recluido por delitos relacionados con drogas.

Generalmente presentan menores problemas de hacinamiento y mejores condiciones de reclusión que los hombres; sin embargo, dado su bajo número, en algunos estados del país se encuentran recluidas en establecimientos inapropiados. Presentan serios problemas en cuanto a su libertad sexual, el beneficio de visitas conyugales para las internas fue reconocido por la legislación venezolana en 1992, pero sólo a partir de 1999 se incorporó como línea de trabajo la dotación de la infraestructura para garantizarlo.  

Aunque actualmente las reciben, son limitadas; situación que se convierte en una diferencia en el trato de las mujeres y que contrasta llamativamente con la de los hombres. Hasta finales del año 2006, no se habían evidenciado acciones tendentes a mejorar esta situación, a pesar de la evidente necesidad de incorporar en las políticas penitenciarias una perspectiva de género.

Las condiciones generales de vida al interior de nuestras prisiones, repercuten en una mayor incidencia de enfermedades propias de ambientes hacinados e insalubres. En investigaciones realizadas en 8.232 internos, entre los años 2001 a 2003 se mencionan como principales causas de consulta las siguientes patologías: enfermedades de la piel (53%) tales como micosis, dermatitis, y escabiosis, entre otras; gastroenterológicas (12%); quirúrgicas (10%); enfermedades respiratorias (9%) e infecciones de transmisión sexual (8%), cuadros que en general, suelen ser más frecuentes entre los reclusos que en el resto de la población.

 Las infecciones de transmisión sexual y sus factores de riesgo, merecen mención aparte. En la situación de salud de las mujeres se registra la existencia de enfermedades crónicas relacionadas con hipertensión, problemas respiratorios y problemas renales, entre otros.

Aunado a esto, en el interior de los penales se establece una marginalidad dentro de la marginalidad, según el nivel de recursos y medios, que poseen estas personas, por esta razón es posible entender que se agrupen entre sí, en base a cierto patrón común. Estas formas de pertenencia generan mecanismos de auto sostenimiento que refuerzan actitudes y comportamientos y en muchas ocasiones, contribuyen a la violencia.

Existen reglamentos, criterios y normas que rigen la conducta de los reclusos y del personal que allí labora y que forman parte de la cultura dominante, paralelamente se mantienen acuerdos sociales implícitos basados en intereses compartidos, en un compromiso grupal que cohesiona, pasando a ser una estrategia adaptativa al medio carcelario que conforman la subcultura carcelaria, la cual posee sus propias reglas y se expresa como conciencia grupal, al reproducir elementos culturales de identidad colectiva pues se establecen códigos propios de honor, de apoyo, de castigo, de censura, de defensa de la territorialidad, entre otros. Ambos tipos de reglas coexisten y regulan la interacción de los reclusos.

 Hacia dónde vamos. Hasta ahora, se ha demostrado una total incompetencia para abordar y resolver la situación penitenciaria en nuestro país. Sin embargo, el actual gobierno reconoce los problemas de este contexto y ha comenzado a implementar el proyecto denominado "Humanización Penitenciaria", caracterizado por un sistema que apunte a la rehabilitación del interno; con procedimientos que aseguren sus derechos humanos; con atención integral al recluso: salud, trabajo, deporte y recreación; dirigido por penitenciaristas profesionales; bajo administración descentralizada; con preferencia al régimen abierto y colonias agropecuarias; que incluya la atención postpenitenciaria (reinserción) y previendo la creación de un ente penitenciario autónomo.

Sin dejar de reconocer el mérito para el inicio de estas acciones, sigue evidenciándose cierta debilidad en la voluntad política, la ausencia de un diagnóstico individualizado, sistemático y permanente de esta población, no solo desde el punto de vista médico, sino desde el punto de vista de sus habilidades y destrezas, por lo tanto, podría manifestarse cierto escepticismo acerca de la ejecución y estabilidad en el tiempo de estas acciones, dado que en nuestro país se han diseñado nuevas políticas y estrategias, se han suscrito nuevos acuerdos, pero escasean los recursos materiales y humanos necesarios para su aplicación, pues se pierden en el entramado burocrático, el cambio de autoridades y la corrupción.

En nombre del glorioso pueblo de Venezuela, repudiamos en cada una de su parte la alevosa criminalidad de parte de los asesinos israelís, contra Palestina. La masiva masacre de niños, mujeres, ancianos inocentes los lloramos 

Amigo lector la posología para nuestra vida es, caminar, trotar 45 minutos Inter diarios semanalmente. Invita, organízate con tus panas, familia, esposas, vecino, preferible hazlo en la mañana temprana, oxígeno en la atmosfera menos contaminado, usa franelilla y short, al terminar realiza una sesión de ejercicios físicos durante 30 minutos 

Se termino el espacio. Nos leeremos en la venidera, Dios nos ayudara. Comunicadores somos todos, pero no todos somos comunicadores sociales. Con la verdad no temo ni ofendo 



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Willians Escalona Terán

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