Problemas de las cárceles venezolanas (III). Ahora es que hay implicados

Un hombre que oculta lo que piensa, o no se atreve a decir lo que piensa, no es un hombre honrado (Caraciolo Parra 1.819). Desde mi Lara querida, octubre trece 2023.  Sustenta la ciencia criminalística no hay delito perfecto, ni delito sin ley penal previa, la norma penal no tiene aplicación la retroactividad, con una sola excepción, siempre y cuando sea favorable al reo.

 Previa quiero agradecer a esa cantidad de personas, amigos, otros no, colegas, interesados, por la solidaridad y compartimiento con nuestros criterios sobre este delicado e interesante tema sobre la problemática de las cárceles en Venezuela, que hemos abordado.

Un gobierno dentro de un gobierno, es la realidad materializada dentro los centros penitenciarios en nuestro país. El gobierno ha permitido la instalación, funcionamiento de los llamados “pranes”, un señor amo y dueño del régimen interno dé cada cárcel. Es axioma, que desde esta figura se planifica y ejecuta delitos de todo género y tamaño

El carajo ejecuta y hace respetar su propia ley al oído y vista de los funcionarios    encargados de la cárcel. Dicta al familiar, recluso condiciones de un pago semanal, derechos a usar prebendas internas, visitas de prostitutas, pasar mercancía, teléfonos, etc. A la par posee negocios de compra-venta de cosas, que ingresa por el frente del recinto carcelario

La Coordinadora de Programas y Proyectos de la Dirección Central de Extensión, Universidad Central de Venezuela.
A pesar de la importancia de los asuntos penitenciarios, en América Latina existen pocos estudios comprensivos y recomendaciones regionales con relación a este contexto.

En este trabajo se describen las características de las cárceles y los reclusos en Venezuela, información recopilada a través de revisión documental y en visitas realizadas desde 1998-2006 a diferentes penales venezolanos, en el marco de las Jornadas de Salud insertas en el Programa Penitenciario de la Universidad Central de Venezuela, con el propósito de realizar un aporte que sirva como antecedente nacional y regional para la investigación en el ámbito penitenciario, que permita avanzar en el estudio de sus problemas y en la promoción e implementación de posibles soluciones.

  Introducción. El sistema penitenciario en Venezuela confronta innumerables problemas, tales como el retardo procesal, el hacinamiento, el precario estado de los penales, la ausencia de una clasificación de presos, la carencia de servicios básicos indispensables y la presencia de armas y drogas, todo lo cual contribuye a la excesiva violencia que caracteriza a las instituciones penitenciarias en Venezuela.  

A esto se suma el escaso número de funcionarios penitenciarios, con escasa o ninguna formación en el área. Todas estas características, ponen en tela de juicio la función de "rehabilitación y reinserción social" que en teoría deberían lograr estas instituciones, receptoras de la población delictiva del país y que resultan ser el reflejo agravado de los males que afectan a nuestra sociedad, encontrándose que la permanencia en estos centros de reclusión, lejos de rehabilitar, propicia vicios y mayores problemas a un sistema penitenciario ya desgastado y obsoleto.

En tal sentido, es necesaria su reforma para la exitosa ejecución de acciones educativas y terapéuticas a largo plazo. Tales acciones deben propiciarse teniendo como eje la salud del interno, en la convicción de que es un ser humano, miembro de una comunidad, que proviene de ella y vuelve a ella cuando recupera su libertad.  

Se considera que el éxito de estas estrategias contribuiría al bienestar de la sociedad en su conjunto, razón por la cual se presenta una descripción de este contexto, como un aporte que sirva como antecedente nacional y regional del contexto penitenciario a fin de avanzar en el estudio de sus problemas y en la promoción e implementación de posibles soluciones.

Los centros penitenciarios en Venezuela

En Venezuela existen treinta cárceles nacionales, adscritas al Ministerio del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia (MPPRIJ), ubicadas en diferentes regiones, sin embargo, siete de ellas están situadas en el área metropolitana y en conjunto albergan, aproximadamente, una cuarta parte de toda la población penal del país.

Del total de cárceles, solo una es un centro de reclusión exclusivamente femenino, los veintinueve centros restantes son para reclusos del género masculino, aunque en quince de ellos se encuentran anexos femeninos con un bajo número de reclusas (generalmente entre 20-30).

Las leyes venezolanas distinguen entre los centros diseñados para internos penados o condenados y los destinados a detenidos preventivos o procesados, es decir aquellos que están a la espera del juicio. Se exige que los penados cumplan su condena en una penitenciaría, en una cárcel nacional, local o en una colonia penitenciaria en función del tipo pena que se les haya impuesto.

Otros centros, denominados internados judiciales o retenes, se destinan principalmente a procesados. Sin embargo, suele haber escasa relación entre la designación oficial de un centro y el tipo de internos que éste alberga, pues cualquiera que sea su denominación, en nuestras prisiones conviven tanto condenados como procesados, en proporciones aparentemente aleatorias; siendo este aspecto un rasgo crónico en nuestro país, incumpliendo así las normas internacionales que exigen la separación de procesados y penados. En la mayoría de estas cárceles conviven en un mismo espacio, individuos que han cometido delitos muy diferentes, sin atender a las diferencias de tratamiento que exige cada caso.

En cuanto a la infraestructura de los centros penitenciarios, la población reclusa creció rápidamente durante los años 80 y 90, pero no sucedió así con el espacio penitenciario disponible. Desde 1988 hasta 1996 no se construyeron nuevas prisiones y fue a finales de ese año que se abrieron nuevos centros, como anexos de otras prisiones ya existentes. Esta capacidad adicional, se vio desbordada por la pérdida de espacio, en enero de 1997, con el cierre y demolición de una de las principales prisiones del área metropolitana.

El deterioro crónico de la infraestructura penitenciaria, la sobrepoblación y la carencia de presupuesto, atentan contra las condiciones mínimas para una vida adecuada. En la mayoría de estos centros se evidencian problemas en las tuberías de aguas blancas y negras, acumulación de basura y deterioro de los sanitarios y celdas, además de graves fallas en el suministro eléctrico y de agua potable8. El deplorable estado de las edificaciones penitenciarias obedece a su antigüedad (una media de 37 años), el uso intensivo y la falta de inversiones para su mantenimiento.

Para nadie es un secreto sumarial, que existe una gran cantidad de implicados en el tema que acompañamos. Funcionarios civiles y militares, de toda jerarquía y mando. Es más fácil fugarse de una cárcel venezolana, que escapársele a la mujer un fin de semana. Ahora bien, el discurso político no lo hemos notado

Amigo lector la posología para nuestra vida es, caminar, trotar 45 minutos Inter diarios semanalmente. Invita, organízate con tus panas, familia, esposas, vecino, preferible hazlo en la mañana temprana, oxígeno en la atmósfera menos contaminado, usa franelilla y short, al terminar realiza una sesión de ejercicios físicos durante 30 minutos 

Se termino el espacio. Nos leeremos en la venidera, Dios nos ayudará. Comunicadores somos todos, pero no todos somos comunicadores sociales. Con la verdad no temo ni ofendo 



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Willians Escalona Terán

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