Parresía/¿Vivas Santana?

—Aló, dígalo cantando.

¿Quién es?

—Camará, ¿cómo le va?

—Aquí en el sitio. Haciendo la cuarentena para salvar el pellejo.

¿Cómo le va a usted?

—Mejor imposible.

Mucho indigente en la calle.

—Dónde más van a estar.

—Eso sí es verdad. Son un foco de contaminación

Lo estoy llamando para preguntarle qué sabe de la parresía.

—Le voy a decir algo.

Hasta las morcillas con azúcar de Carupano he llegado, que son muy buenas con yuca sancochada.

Ahora usted pretende que yo sepa que cosa es esa. Si usted llama es porque sabe algo.

O no es así.

—Estuve leyendo acerca de eso.

Y me acordé de usted.

—Del más bolsa, porque no se acordó de mandar un paquete de lentejas.

Porque a la gente ya se les acabó la cajita clap, y están preocupados porque no ven a linda por ninguna parte.

La comadre de El Junquito me llamó antier, para decirme que en la alacena lo que tiene es aire.

Y un bonito de esos no alcanza ni para un kilo de queso.

Ahora, dígame usted

¿Qué guarandinga es esa que usted está mentando?

Cómo es que se mienta perresía, eso debe algo del perreo y sandungeo.

—No vale, camará.

Póngase serio, por eso es que nadie le hace caso.

Parresía, es como se mienta.

Es una palabra de no sé dónde y significa decirlo todo, enunciarlo con verdad y hablarlo francamente.

—Eso es echarlo todo pa’ fuera.

Así como cuando la comadre lo maleteo a usted y les cantó las cuarenta.

No se quedó con nada en el buche. Porque le dijo esa vez hasta del mal que se iba a morir.

Le aplicó su parresía.

—A usted no se le puede decir nada, vale.

Porque de una vez se acuerda de esas cosas.

—¿Fue así o no fue así?

Porque esa mujer le dijo sus cuatro v….. en su cara, y sin pelo en la lengua.

—Bueno, dejemos ese recuerdo para otro día.

—Usted está como los políticos que no les gusta que le digan su parresía.

Los que les gusta a esos truchimanes es que les rían el mal chiste, porque hasta para echar un chiste son malos.

Pero apenas se les dice lo que se merecen, se molestan.

Y dicen que uno es un apátrida, que está en conchupancia con el imperio y no sé que más cosas.

No les gusta la parresía esa. Que les canten las cuarenta, como hizo la comadre con usted.

Búsqueme usted, a un político que le guste que le digan que la está poniendo. Si le dice algo, de una vez se echa un enemigo para la toda la vida. Pero eso sí, salen en televisión diciendo que son demócratas.

—De la boca pa’ fuera.

—Hay que quedarse callao, eso sí le gusta. Que la población tenga una actitud servil.

Después para fregarlo a uno le buscan cualquier pretexto, y con esa le dan lo suyo a uno.

Quien inventó esa palabra tiene toda la razón. Cuando nos dicen la verdad, no nos gusta.

—Usted ha oído decir, su palabra vaya por delante o que exprese con confianza, eso es la parresía.

—Pero a los políticos les gusta eso, cuando se la aplican a los otros, nunca a ellos mismo.

A Vivas Santana lo estaban esperando en la bajaita, porque hacía uso de la parresía.

—Porque la verdad es la verdad.

—Mire hombre hay una calima parejo, si se une esa calima y el covid-19 eso es la muerte.

Cuídese y solo salga si es imprescindible.

Porque la muerte la debe tener pegada a la pata de la oreja.

Y le dijo: Por ahora, apriete.



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Obed Delfín


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