Las crisis humanitarias

Curiosamente, hasta los mejores apologistas del sistema capitalista no dudan en admitir que en las sociedades burguesas se forman grandes conglomerados de familias y personas pertenecientes a la clase proletaria cuyos bajos ingresos anuales los convierte en estratos víctimas de "pobreza crítica".

Entre sus componentes demográficos se hallan: los mendigos y mendigas, los niños y niñas de las calles, las prostitutas no cortesanas, y los típicos habitantes de destartalados ranchos, favelas y otras formas inhumanas de vivienda que incluye puentes y recovecos a cielo abierto de calles con cartones como colchones y cobijas.

Los pobres, así llamados los trabajadores de bajos ingresos en general, los que viven en las orillas de las grandes ciudades o suburbios, y quienes suelen vivir en casas alquiladas en el mejor de los casos[1].

De manera que las crisis humanitarias se presentan como una característica ínsita al sistema burgués de vida. Por ejemplo, yo, de la llamada clase media, docente de hecho y economista de profesión, atravieso ahorita mismo y desde hace varias semanas o meses una crisis, no sólo por causa del encarecimiento de la vida o encarecimiento paulatino y sostenido del costo de la vida, de la cesta básica del venezolano medio-ante subas conocidas de precios desfasados ampliamente de los ingresos mensuales ordinarios, lo cual es ya bastante, sino porque sufro con una hernia inguinal que se me ido agrandando con amenaza de males mayores a medida que no sea intervenido quirúrgicamente. El presupuesto que me pasó una clínica privada el 12-2 de este año fue de unos110MM de Bs. F, de los cuales la cobertura prevista por la seguradora contratada por la Universidad UPEL, apenas cubre = 0,2%.

Estas crisis no son, pues, nada nuevo, al punto de que el estadístico Corrado Gini[2] elaboró un gráfico para medir el grado de desigualdades propios de la distribución de la renta en régimen capitalista.

De manera que acusar a algún país de sufrir alguna crisis humanitaria no es nada específico ni puntual para ninguno de ellos cuando su modo de vida responde a las sociedades clasistas descuidadamente desarrolladas.


[1] Como un valor paramétrico de gastos mensuales, se viene usando 30% del salario mensual de cada trabajo, sólo por concepto del pago de alquiler. Las jefaturas de personal en las empresas conocen bien lo que estamos firmando. Lo manejan también los comerciantes que operan a crédito a fin de garantizarse alta probabilidad para la solvencia mensual de sus clientes.

[2] Corrado Gini, Curso de Estadística, 1955, Editorial labor. Barcelona y otras capitales.



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Manuel C. Martínez


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