A usted ministra Varela

Científicamente se dice que al analizar la criminalidad esta no puede estar circunscrita a las consecuencias de un hecho histórico porque la delincuencia, la violencia, la drogadicción, son consecuencia del desarrollo de las sociedades humanas con ejemplos que precipitan el desarrollo de la inseguridad como las crisis sociales que desembocan en hechos como el caracazo mas la perenne falta de oportunidad para trabajar, la doble moral ligada a la Iglesia, la marginalidad del preso, los pocos avances en el combate a la desigualdad, la inequidad, la pobreza utilizada como factor político, es decir, los vicios y frustraciones de la IV Republica mas los vicios y frustraciones de la V Republica son los ingredientes para sumar a la criminalidad actual.

Hay que aprender de toda esa sabiduría que solo espera una mano amiga para juntos aprender algo más que no consta en el derecho penal, tan peculiar, que sigue sin transformar al preso, vivo ejemplo de un entorno social golpeado con poco mensaje cultural revolucionario ni científico para un Estado que requiere del nuevo siglo la independencia y la capacidad de in novar la política y la masa, gente que agrava las calamidades por los prejuicios culturales y religiosos.

Resulta perturbador el silencio sobre el que sin duda es, uno de los ejemplos más patéticos de nuestras criminología en el actual derecho penal que sigue sin escuchar reflexiones y solo habla del camino transitado desde hace siglos por nuestro sistema carcelario; hoy, la vemos ministra “gracias” al auto secuestro de los familiares en las cárceles o cárcel sin que estas puedan recuperar al ser humano hacinado allí adentro sin hacer nada.

Pero, es más doloroso cuando el silencia se refiere a  la critica acusada de no ser científica solo reaccionaria, critica, que ni siquiera es analizada para que los presos en el sur del país sean personas productivas, construyendo las ciudades socialistas, las vías de acceso, aprendiendo carpintería, metal mecánica, mecánica automotriz, soldadura, pintura, albañilería, electricidad, electrónica o cualquier otra cosa recibiendo un salario básico en vez de estar sentado o acostado masticando su rencor y odio.

Es una alternativa para el hacinamiento y para romper el molde de que el preso encerrado en 4 paredes escarmienta por el delito cometido, esa es una estupidez del capitalismo que nosotros conservamos sin innovar, los tiempos deben cambiar para los presos de mejor conducta y delitos menores o los que de manera voluntaria decidan trabajar y aprender.

El salario correría a cargo de los estados y municipios donde se construya una obra de ingeniería civil, hospitales, vialidad, liceos, escuelas, en las zonas que más lo necesiten contratarían mano de obra vigilada por la guardia nacional, es que los presos, la mayoría tiene familias y un sueldo básico cambiaria la sicología  del preso en algún porcentaje de salir para volver a delinquir.

Extraería del sistema carcelario hombres y mujeres con categorías criminales concretas relacionadas entre sí para crear un laboratorio jurídico que transite por otra lógica la problemática de la inseguridad y poder estudiar o analizar las diferencias con el mundo criminal conocido carente de responsabilidad señora ministra.

Es que la delincuencia debe tener una responsabilidad para los delitos atroces, asesinato, violación premeditada cárcel de por vida con trabajo. Responsabilidad criminal aplicada en las leyes como acto moral y seguridad ciudadana respecto a la posición que ocupa el delincuente y el criminal con la víctima y el derecho que el Estado entrega para una mejor y revolucionaria reinserción social.

La mayoría de la población carcelaria no son los peores enemigos del orden público, los peores enemigos están en el poder político, Cortes y fiscalías de justicia agarrando al más pobre por un celular, gallina, una y otra vez para decir que las leyes funcionan como ejemplo de justicia y represión no de reinserción social.

Seguir con este sistema es una traición a la sociedad, acontecimiento muy grave que define nuevas proyecciones políticas en base a las mismas anacrónicas reglas que abonan el terreno para seguir con la inseguridad saturada de demandas y conflictos sociales como los que vivimos hoy.

La delincuencia, la violencia, de nuestro tiempo edifico sus bases sobre la marginalidad de la pobreza que ha existido siempre como mal de las sociedades humanas en un sistema desigual que solo favorece lo material, incapaz de superar aspectos negativos de la arquitectura social, así, en la pobreza y en la marginalidad se refleja el momento por la que atraviesa la política social que rápidamente se mueve con vida propia hacia la corrupción política llamada por los de cuello blanco, falta de honradez, palabra que hace parecer a la corrupción menos mala.

Para la oposición, la inseguridad despierta un marcado interés empleado con frecuencia como inspiración para telenovelas con protagonistas sin historia, sin moral, ni proyecto social que supere el existente. Los presos para la oposición como la inseguridad y la violencia son las cartas de triunfo para esgrimirlas de vez en cuando en campaña electoral olvidando a propósito que son la fuente de la criminalidad multinacional en cuyo seno yace la dinámica terrible de la desigualdad económica y social motivo para empezar a  delinquir, de este punto nacen las multica usas para la criminalidad. 

rcpuma061@yahoo.com



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Raul Crespo


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