Binóculo Nº 82

Inconsciencia, incompetencia y conspiración

Por fin pareciera que el gobierno entendió que no debe caer en el jueguito de Henrique y dedicarse a las cosas realmente necesarias para el país. A estas alturas, el flaquito de Miranda debería tener un juicio abierto en estos momentos por la muerte de once personas en los hechos del 15 y 16 de abril. Y además, se debería buscar una instrumentación jurídica según la cual se convoque a elecciones en ese estado, en vista de su abandono, pero que no se le permitiera ser candidato. Y además, creo que Diosdado Cabello lo dijo claro: “las elecciones presidenciales serán en el 2019”. Fin de la discusión. Lo demás es un derroche de retórica que está haciendo al gobierno perder tiempo, mientras el enemigo traza estrategias conducentes a debilitar el proceso, mediante la acción cotidiana. La oposición entendió dónde debe golpear y lo está haciendo.

Creo que ya lo dije en una oportunidad. El gobierno debe ir en tres vertientes: una, el combate a los latifundios, gen fundamental de la tragedia del tema de la propiedad privada. No debe haber latifundio; y además, todo aquel que tenga mil hectáreas, deben estar en producción, incluida la ayuda del Estado, pero en producción.

Segundo, el combate a la banca privada y a las operaciones subterráneas de tipo financiero, que aunque no lo pareciera, son la causa más oscura de la actividad económica del país. Se suele decir que eso no tiene que ver directamente con el consumidor –y no debería serlo- pero no es verdad. Es el mercado especulativo, sumado a la baja en la producción, los que marcan la pauta en el negocio económico y financiero. A ello se le agrega un risible control por parte del Estado, cuya ineficiencia fue incapaz de detener la subida del dólar negro, que de manera absurda chantajea el mercado de los precios. Una voracidad que está generando no solo malestar en la colectividad, sino escasez hasta en los productos de la cesta básica. Increíble.

Un tercer punto, es la posibilidad efectiva de que el poder popular asuma de manera directa el control de componentes que son fundamentales para el desarrollo de este proceso político. Esa creo que fue la última frase que dijo Chávez “comuna o nada”, pero no la he vuelto a escuchar en los voceros de este gobierno. No existe ninguna posibilidad de que este proceso tome un rumbo distinto, si el pueblo organizado no asume las riendas, donde la condición sine qua non sea que no pase por las alcabalas del partido, responsable no solo del deterioro del gobierno, sino del deterioro electoral y de los 800 mil votos que no tuvimos.

Son tres vertientes, que sumadas a las cinco líneas estratégicas del Plan de la Patria 13-19, le darían al proceso la etiqueta que necesita y la identificación clave para poder contener lo que se avecina.

Y sin duda que al gobierno le hace bien entender que existe una guerra económica cuya intensidad va creciendo; que además tiene un efecto sumamente grave. La sicología explica un problema en las personas según el cual, si no ve lo que usualmente consume, se le genera un proceso de angustia que lo hace potencialmente manipulable. Es decir, la persona que todos los días va al supermercado, debe ver los anaqueles llenos, aunque no compre. El día que no los ve llenos, inmediatamente relaciona eso con la ausencia del producto, que a su vez le genera un estado de angustia que desemboca en paranoia y finalmente en comportamientos violentos. En ello contribuye la canalla mediática y las redes sociales.

El sábado antes de escribir esta columna, fui testigo de un hecho realmente preocupante. Antes de las ocho de la mañana, la cola frente al mercado Bicentenario de la avenida Bolívar de Valencia, es terrorífica. Puede haber hasta dos mil personas. Eso por un problema de incompetencia de la gerencia. El mercado tiene 40 cajas, pero en sus mejores momentos, solo ocho funcionan. Desde que pasó al estado, porque antes funcionaban todas.

Pero a ello se suma un problema más complejo, como es la venta de carne y pollo. Nunca hay suficiente. En Carabobo sobran las denuncias sobre la venta de esa carne a restaurantes y carnicerías por parte de quienes la administran, razón por la que llega poca. Es la segunda vez que se producen actos de violencia, aún menores, pero que tienen como respuesta a la Guardia Nacional.

Y es aquí cuando caben las preguntas. ¿Los consumidores de allí, es gente que muy pocas veces en su vida consumió carne antes de Chávez? Antes comía cualquier cosa, pero ahora les importa sobremanera comer carne. Pero además, se supone que esos consumidores, están vinculados a diferentes formas de organización comunal, en consecuencia, deberían tener un mínimo de conciencia política, como para que no generen actos de violencia por no poder comprar un pedazo de carne. ¿No es una responsabilidad del partido velar por la organización del pueblo? Más allá de que vayan a comprar, ¿hay un proceso de educación en ese mercado que le permita al consumidor entender que esa comida es barata porque está subsidiada por la revolución? Y más ¿darle dos kilos de carne y tres pollos a una persona sin explicarle porqué son barato, lo haría al menos acudir a las urnas en el 2019 para que no perdamos las elecciones? ¿No es necesaria una dirección política que asuma la organización de ese pueblo que acude a los mercados?

Lo ocurrido en la avenida Bolívar de Valencia, no es distinto a lo que ocurre en los mercados del Estado en el país –o que va a oucrrir-, donde no solo hay ineficiencia, sino corrupción, mucha corrupción, demasiada corrupción, que son los hándicaps mayores de este proceso.

Si logramos combatir el mal de la corrupción y la ineficiencia, salvaremos el proceso sin duda. Y entonces podremos hablar de una Venezuela antes de Chávez y después de Chávez.

Caminito de hormigas…

“No podemos seguir pegados a este pendejo, porque lo está haciendo mal y los sectores importantes antimaduro comienzan a dejarlo solo”, fue la expresión de un jefe de la MUD en una reservada reunión en un hotel del este de Caracas. Allí se discutió si seguían o se abrían…

Me dicen que el expediente contra Henrique es voluminoso y que iba en camino. De la noche a la mañana se detuvo. ¿De dónde vino la orden? Porque que yo sepa, la gente está esperando una sanción. O la muerte de once inocentes quedará impune...

Esta columna informó sobre grupos de militares que se han estado reuniendo con algunos poderosos empresarios. Les están ofreciendo villas… también castillos… Dieciocho palos cuesta ya la gestión para tramitar la pensión del IVSS. En la Caja Regional de Valencia el negocio es demasiado bueno…

Tres palos y medio cuesta una computadora, lap top o pc, instalación, abba, moden y todo lo demás, de por vida y sin más pagos a Cantv. ¿Cómo les parece? ¡Ah mafia pa´arrecha!. Ahí tiene el Sebin ese dato.

rafaelolmos101@gmail.com


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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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