Burocracia-Funcionarios

Hay que vivir en carne propia el significado de la palabra burocracia, burocratismo burocratización, máxime cuando uno piensa que a diez años de revolución algo debe haberse movido en las esferas pensantes de nuestros funcionarios públicos.

La burocracia que convive y se hace cultura, es aquella que, haciendo mella de la humildad de cualquier mortal, lo convierte en otra cosa que no es él o ella. Es como un espíritu que habita en cuerpo ajeno.

Por ello, cuando se asumen cargo de dirección o de gestión ese fantasma que acaba con la persona otrora: amiga, conversadora, amable y sencilla, se convierte ahora en una persona distante, esquiva y “ superior”, no solo por los panas que uno conoce, sino también por los que uno desconoce.

La cosa comienza así.

Muchas veces se requiere hablar con las cabezas de las cabezas, asuntos que competen a niveles de dirección estratégica, y desde lo que corresponde como derecho, se solicita hablar con un encargado del despacho.

Luego comienzan las preguntas y llamadas internas de los que atienden y entre tantas preguntas, uno termina entendiendo que la cosa va a ser difícil pues un muro invisible se yergue entre el tan cacareado pueblo y los funcionarios.

Luego uno saca la carta que lleva debajo de la manga – porque ni se crean que uno va huérfano…- uno sabe que siempre hay un conocido dentro de la estructura burocrática que mueve hasta los mínimos engranajes, entonces uno hace lo que en definitiva no debe hacer. Una llamada que haga que el mundo se mueva a favor de la causa.

Pero ni se crean, el capítulo no queda allí, superado el primer escollo, viene el segundo, subir al piso donde se encuentran cumpliendo dignamente su trabajo los vigilantes que cuidan el despacho. Allí sin preguntar sencillamente uno llama, y a través de esa llamada _que por cierto se come el saldo de cualquier asalariado como yo- resulta un tiro al piso, enseguida se mueve el engranaje…

Por último luego de tanto desgaste, uno llega al ansiado piso y con muy buena atención la vigilancia vuelve a preguntar… luego de preguntar y de responder…, luego de no entenderme, vuelvo a realizar la salvadora llamada… y se vuelve a mover el mundo a favor de la causa...

Luego para mis adentros me pregunto, ¿qué digo yo que no me entienden y qué dice mi pana que si lo entienden? Cuando averiguo decimos exactamente lo mismo… ¿que tal?

Entonces respetuosamente el vigilante me atiende. Me da respuesta de que si me van a atender…me da cafecito, leo, veo y reflexiono… ya la sangre hierve y toda consternada pienso en el Che Guevara, en su forma se ser, en el presidente Chávez y su acercamiento y sensibilidad comprobada y a toda prueba y digo que eso que vivo no es, definitivamente no es.

El resultado…

Insólito, la funcionaria llega hasta donde me encuentro y me atiende con un saludo acartonado, me incorporo en el sofá negro, yo sentada y ella de pie a una distancia de un metro, como recomendado por un médico de columna…

Y en un antidiálogo que ni dura 5 minutos, me da la respuesta que nunca quise saber. “No aun no hay respuesta…” aprovecho y le pido un favor de hablar con otra persona de allí mismo, me hace el favor, luego la cosa es al revés, un vigilante que casi me toma de la mano con amabilidad dice mi nombre y apellido, y me lleva a la oficina de la otra funcionaria, allí sentada, me encuentro con una persona amable y toda escucha… explico y me toma mi teléfono, me despido y me digo… “Aunque no me de respuesta por lo menos me atendió dignamente como debe atenderse a cualquier gente…”

Uno se arma de paciencia cuando vive estas cosas, pues ilustrándolas uno se junta con quienes como yo han pasado roncha en esta revolución a la hora de solicitar algún funcionario o servidor público…

De vuelta termino pensando, que estas instituciones con este tipo de funcionarios funcionarias debe morir definitivamente, debe morir también la manera de cómo superé los obstáculos para subir a hablar mi caso, que competía al despacho, pues sino este proceso se convierte en un espacio de los “bien conectados”, y para nadie es un secreto que el uso de amigos, palancas y demás yerbas es una realidad a la que recurrimos y se convierte en costumbre y en hábito que mucho daño hace.

¿Las causas? La burocracia con su perfil que se hace cultura en las gentes cuando se asumen cargos de gestión o de dirección

Porque nos hemos tomado en serio eso de “Ministerio del Poder Popular para…” es que hacemos uso de los espacios que por derecho nos pertenecen, desde el debido respeto y la consideración.

Funcionarios públicos sin conciencia de clases es una plaga para esta revolución, creo que la burguesía debe estar bien complacida por estos comportamientos y hasta duerme tranquila porque nadie alborota ese gallinero viejo de vicios y costumbres malsanas que si no atacamos a tiempo se pueden convertir en saboteos y en contrarrevolución sin saberlo…


mirnasojo@gmail.com


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Mirna Sojo

Militante del Movimiento Pedagógico Revolucionario (MPR)- Escuela Social Rodrigueana Latinoamericana y del Caribe (ESRLC). Maestra normalista, Licenciada en Educación.

 omt991.2@gmail.com

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