El misil académico contra el poder bolivariano (Parte I)


No hay peor dominado que quien defiende la libertad de su
dominador encadenado por los conceptos, valores y el
discurso que éste le ha cincelado en su cerebro.

El presente artículo es quizás la única confrontación política a la propaganda de la ideología neoliberal en el marco de un suceso trascendental de la revolución bolivariana, la realización del referendo revocatorio presidencial de la democracia participativa, cuyo resultado fue la ratificación de Hugo Chávez Frías en la Presidencia de la República Bolivariana de Venezuela. Hasta ahora, ninguna de las ideologías y sustentos teóricos de los actores políticos no bolivarianos han sido confrontados con los principios políticos de la Constitución de 1999; y aún cuando muchos no estén de acuerdo, estamos convencidos que superan con creces todos los principios y doctrinas del espectro político de la derecha, la socialdemocracia, la democracia cristiana o socialcristianismo, el socialismo y el marxismo real aún existente. Esta situación de pobreza y escasez de discusión y confrontación teórica de las ideas, ha puesto el debate político en completo dominio del pragmatismo, la improvisación, la irracionalidad y la propaganda neoliberal, está última, hoy un ejercicio científico cotidiano en la tarea de amaestramiento y entrenamiento de la sociedad.

La incapacidad del software político de los bolivarianos –a excepción del Presidente Chávez y un reducido grupo de sus acompañantes- para producir argumentos que defiendan y profundicen las ideas políticas bolivarianas constitucionales, tiene como principal origen las academias universitarias públicas y la debacle de las ideas socialistas y marxistas e incapacidad de sus seguidores y teóricos para renovar o construir nuevos argumentos. De las academias públicas egresan profesionales inteligentes en contra y a pesar del verdadero propósito de la academia. La mayoría sale amaestrado y entrenado para servir a los intereses de la élite oligárquica nacional y las transnacionales neoliberales; y aunque ellos no lo saben, porque no tienen conciencia de ese hecho y, solos, sin debates e información libre y suficiente no la pueden adquirir, se defienden ante la crítica alegando que, -como dice Noam Chomsky- “hacen y dicen lo correcto”. Para estos personajes toda alusión a la explotación, represión fascista y dominio imperialista de los EE.UU. no es más que la expresión de unos locos o radicales que les producen risa y son motivo de burlas. Toda alusión a los conceptos explotación, imperialismo y fascismo les resbala. En las “entrevistas” que conceden a los medios los ocultan. Y si esto último no lo pueden hacer, los reducen y degradan.

¿Una historiadora y doctora en ciencias o una propagandista cuenta cuentos?

Margarita López Maya, historiadora, doctora y PHD en ciencias, dejó momentáneamente el aire acondicionado y el confort de su estudio sacrificando la investigación y lecturas que lleva adelante para ayudarnos, para hablarnos de una realidad que, de acuerdo a su disertación en la Asamblea Nacional, no dudamos en asociarlo al viejo y trillado discurso de la crisis, discurso con el cual los científicos sociales de la metrópoli imperial y los de la propaganda de los templos neoliberales locales –como nuestras universidades autónomas, CEDICE e IESA-, por encargo de los planificadores de Washington, desde hace décadas aterrorizan a la población y a los políticos del Sur empobrecido y explotado, amparados en la sacralización que la propaganda ha hecho de la ciencia de los países industrializados, obteniendo con ello altas remuneraciones monetarias y la satisfacción de sus intereses y los de grupos de poder a los cuales est@s científic@s pertenecen.

En los discursos producto de las investigaciones de los "científicos" sociales cosmopolitas, toda realidad externa a la metrópoli imperial es presentada como una crisis perpetua desde el comienzo hasta el fin. El discurso con énfasis en la crisis, es un hecho cotidiano en los resultados de las investigaciones realizadas con los instrumentos para la búsqueda de la verdad, atesorados por las academias de la subordinación eterna del Sur marginal por el Norte civilizado. Nuestras universidades y centros de investigación, en su mayoría, son centros de planificación y expansión de la sumisión y la dependencia; son centros de adoctrinamiento y propaganda encubierta de los intereses y propuestas neoliberales de las corporaciones transnacionales.

La educación escolar y la formación académica, en su más sagrado secreto, ocultan que deben su existencia a la producción y sustentabilidad de la esclavitud psicológica, amaestramiento y entrenamiento de seres humanos realizado por el sistema educativo de la sociedad industrial, con el consentimiento de padres y representantes más la enajenación colectiva de los educados, desde el kindergarten hasta la academia de educación superior. Esto, sin tomar en cuenta el reforzamiento que recibe en esta tarea el sistema educativo, apoyado por la brutal dictadura de los mass medias de las transnacionales de la información y comunicación.

A mediados del siglo XIX un economista, político y científico social materialista de origen judío, Karl Marx, señalaba algo que constituye un centro de fuerza para la investigación crítica de la sociedad, el ejercicio de la racionalidad y la presentación objetiva –uso del protocolo científico- de los resultados, cuando argumentó que las ideas dominantes de una época son las ideas de los hombres dominantes de esa época. La ciencia que nos impone la sociedad está llena de las ideas dominantes. La ciencia de los neoliberales, a excepción de la propaganda encubierta como ciencia, también es ciencia válida y útil, sólo que está al servicio de la exclusión social, el racismo, la guerra, el hambre y la miseria de las mayorías de desposeídos y débiles. Es menester aclarar que la ciencia dominante no es toda la ciencia, ni mucho menos la mejor ciencia disponible para servir a la humanidad, sólo es la ciencia que sirve mejor a los intereses de los hombres dominantes. El conocimiento científico así utilizado genera prácticas sociales que caen en la esfera de lo que se conoce como razón instrumental. Quien es atrapado por la razón instrumental pierde la capacidad de ejercitar la racionalidad en el camino de la búsqueda de la verdad y/o producción del conocimiento científico.

El neoliberalismo tendió sus redes universales de dominación hace décadas. Desde los centros de poder cosmopolitas el neoliberalismo dirige el pensamiento académico y social de los países dependientes mediano, poco y no industrializados. Asegurar la reproducción del mercado y la explotación eterna de los países del Sur por los países del G7, ha sido el objetivo de todos los aprendizajes expandidos en las últimas tres décadas como conocimiento verdadero, acertado, oportuno y contemporáneo en "nuestros" postgrados universitarios y centros de "investigación". Los límites del alcance de la investigación académica están definidos; de esta manera quedan preestablecidos los conceptos, el discurso, los objetivos y los supuestos de la investigación y conocimientos "verdaderos" a ser utilizados.

Nuestra doctora en ciencias, objeto de esta crítica realizada por un superviviente y automarginado de las garras del terror académico y del status quo universitario, pertenece a la época del dominio científico neoliberal. Ella es una versión femenina de la investigación académica crítica neoliberal, quien con audacia reconoce el peligro de una polarización que nace de la exclusión social, advierte el peligro que esta encierra, y luego de aterrorizarnos con los desafíos que su discurso construye tanto en la mente del neófito como en la mente del político y profesional entrenado por la academia para aceptar funcionar y obedecer, no capacitados para separar la ciencia social del discurso terrorista, ni tampoco para separar la mentira y propaganda disfrazadas con la tabiquería discursiva del lenguaje postmoderno, sin ningún rubor, nuestra historiadora recomienda la concertación o construcción de consensos -fórmula neoliberal utilizada para domar o cooptar al débil que se resiste, defiende y lucha por sus posiciones e intereses-; como de igual manera promueve el reconocimiento y el respeto del otro para abandonar el escenario de la confrontación existente. Esto último significa sin rodeos respetar al fascismo y concertar con él. Nadie en la Asamblea Nacional reaccionó ante el conjunto de no verdades bien pronunciadas de nuestra doctora. Esperando quizás que le creciera la nariz como a pinocho, la audiencia, entrenada por el sistema de enseñanza sólo para detectar las mentiras de un muñeco de madera, estaba incapacitada para detectar las lenguas de fuego que, una tras otra, cual dragón chino, la historiadora y oradora de orden lanzó durante más de 45 minutos a los presentes, y a todo el país por cadena nacional de Radio y TV. No bastando con eso, esa misma noche el canal del Estado repitió su discurso, y nuestra historiadora volvió a quemar con su lanzallamas de dragón académico a los televidentes bolivarianos, los únicos asiduos a la programación del canal de la TV estatal.

Nuestra doctora acusa la existencia de liderazgos incendiarios con discursos maniqueos; pero su maniqueísmo es inocultable cuando sólo ve dos masas polarizadas, una mayor que la otra, que según ella representan a dos visiones de país, una neoliberal que salió del poder y otra nacionalista que hoy tiene el poder. Nuestra científica social nos contó lo que ve en sus visiones cuando da rienda suelta a la imaginación en su estudio privado. Pensamos que, la induce al error el empañamiento de los vidrios del sitio desde donde ella observa la realidad que el hábitat académico al que pertenece le permite ver. Este no la deja mirar la realidad que viven l@s venezolan@s. Mucho menos puede mirar desde allí las señas, símbolos y recursos monetarios, del imperio neoliberal estadounidense, dirigiendo y financiando la política opositora. Lo que no ve, no mira ni concibe la omnipotencia de la “ciencia” académica neoliberal nadie se lo puede reclamar.

Nuestra historiadora confunde y conduce al engaño a la audiencia cuando en su discurso reseña de manera bien escuálida uno de los más importantes problemas políticos de los países del Sur, la existencia de divisiones de avanzada de la cruzada antihumana del imperio estadounidense y la globalización neoliberal en cada uno de los países no industrializados; divisiones que ella reduce a “enclaves articulados a la economía global”. Esta reducción es algo justificable en un político que a fuerza de lucha callejera y empujones logra infiltrar un espacio del poder municipal sin conocer nada de la ciencia; pero, es algo inaceptable en una investigadora a tiempo completo, mucho menos si es poseedora de un doctorado en ciencias; y es muchísimo más inaceptable que haya acudido a la Asamblea Nacional a distraer, confundir y reducir la realidad ante una audiencia que, estamos convencidos, la soportó porque era parte de la celebración y la algarabía de los partidarios del NO y de la ratificación presidencial –para la mayoría su discurso fue desconcertante e incomprensible-. Si Hugo Chávez no hubiera sido el siguiente orador de orden en la ceremonia, se habría quedado hablándole a las palomas que se anidan alrededor de la cúpula del palacio legislativo, sola.

Nuestra historiadora pretende vendernos la visión de un primer mundo visible sólo en los espacios territoriales de los países del G7. ¿Ignorancia, desinformación, mala intención? No lo podemos asegurar todavía, pero las consecuencias de esa visión que propaga, independiente de su intencionalidad, son las mismas. Imaginamos que el confort del estudio y la desinformación científica extendida en nuestras universidades, no le permiten ver que hace años el primer mundo avanzó hacia nuestros espacios territoriales; o al contrario, espacios locales nuestros, como archipiélagos, avanzaron en lo económico, político, social y cultural hacia el primer mundo y se integraron a él, no para articularse como lo afirma nuestra doctora, sino para integrarse de lleno al primer mundo neoliberal. ¿O acaso nuestra doctora pretende decirnos reducir a una metáfora la afirmación del Presidente Chávez de que los por ella denominados “enclaves articulados a la economía global” pagan y cobran en billetes verdes, obedecen al gobierno de Washington y defienden la bandera Constitución y leyes estadounidenses? El Este de Caracas practica un consumo, una ética y estética primer mundista. Grandes sectores sociales del este caraqueño como del Norte y Este valenciano están unidos de forma política, social, cultural y económica al primer mundo neoliberal. El problema a resolver producto de este nuevo y grave hecho es mucho más que político y retórico.

¿Cómo se puede conversar y llegar a acuerdos con quienes usan la nacionalidad a la que tienen derecho legal para atentar contra ella? Siempre alegarán que son venezolanos y que es su derecho oponerse al gobierno e impulsar su propuesta de país; aún cuando sea para neocolonizarlo. Y lo harán aunque esto sea contrario a la Constitución. La Ley realizada bajo la vieja visión de pertenencia territorial que sostiene nuestra académica investigadora, a los fascistas les permite acechar Venezuela.

Cubiertos por leyes que les garantizan sus derechos humanos, aquell@s conciudadan@s -con quienes contribuye nuestra académica doctora- pertenecientes a los “enclaves articulados a la economía global” que atentan a diario contra la nación venezolana, recibirán de las instituciones de la globalización neoliberal todo el apoyo y recursos que requieran, en sus intentos de conquistar toda la libertad de acción que necesita el plan imperial neoliberal contra Venezuela. Cuantas veces lo soliciten y hasta que el imperio estadounidense –aquel que nuestra doctora e historiadora niega de facto al desaparecerlo y reducirlo en su investigación- no pueda continuar su intervención y atentados contra la República impedido por la fuerza, los “enclaves articulados a la economía global” seguirán intentando derrocar el gobierno y destruir el país una y otra vez.

Y mientras redactábamos, en nuestra primera postura crítica de respuesta a su discurso, que su visión científica estaba errada, advirtiéndole que el pedimento hecho público, para que sus intuiciones fueran asumidas por los actores sociales y así resolver el conflicto, la mantendría ausente de sus espacios privados a los que deseaba regresar porque sus deseos no se harían realidad. Y agregábamos que si deseaba regresar a su estudio tendría que dejar su investigación o cambiar de métodos para ver la realidad, porque de lo contrario se pondría anciana y encorvada esperando que sus intuiciones se materializaran. Al volver a escuchar nuestra grabación del discurso para continuar la crítica…¡Recórcholis!

¿Qué es esto? ¿cómo es posible que algo así pase desapercibido, ni haya sido replicado ni confrontado por el poder bolivariano? Y lo que es peor y más sorprendente aún ¿cómo es posible que el Presidente de la Asamblea Nacional haya decidido su publicación y el propio Presidente Hugo Chávez haya recomendado su masificación como un discurso crítico “sano” de los que él espera realicen sus adversarios? Después de varias revisiones hechas a la grabación de su discurso ante el poder bolivariano, tragamos saliva cuando descubrimos unas no verdades académicas sólo conmensurables con la dimensión del Río Orinoco. Y nos interrogamos ¿qué ocurrió que nadie respondió al ataque imperial realizado al centro del poder bolivariano, ataque misilístico de la ideología y propaganda neoliberal realizado desde el mismo centro del poder bolivariano, en plena ceremonia protocolar especial de celebración de la victoria sobre el imperialismo bushista? ¿Por qué aquellos bolivarianos con posturas críticas poco o nada han dicho sobre el tema, y aquellos revolucionarios que presintieron el contrabando ideológico en una primera apreciación, luego se devolvieron, e inclusive, llegaron a pedir disculpas públicas por haber dudado de la doctora y su noble y desinteresada contribución con sus conciudadan@s y con la reconstrucción de la sociedad y la República?

Nuestra "científica", nerviosa –creemos que por su osadía ante al poder bolivariano en pleno-, prendió la asperjadora y sin demora roció su científico y postmoderno estiércol de la propaganda neoliberal en todos los presentes en la ceremonia; alcanzando con el, además de l@s presentes, a sus conciudadan@s que se calaron su culebrón propagandístico y aterrorizador neoliberal, por radio y TV 45 minutos 53 segundos con 309 centésimas, de acuerdo a nuestra grabación. Nuestra bien intencionada y académica doctora, invitada a iniciar el nuevo juego político narrando como historiadora el conjunto de hechos sucesos y procesos previos, sin aviso y sin protesto cambió de rol. En pleno podium se vistió de bateadora emergente de la Casa Blanca y sacó de jonron el lanzamiento de la bola hecho por el Presidente de la Asamblea Nacional recto y a baja velocidad, facilitando así el batazo dado a la imitación de la rabo e`cochino del pitcheo de máximo líder de la revolución bolivariana, batazo que sacó la bola hacia el jardín de Miraflores por la cúpula del hemiciclo del Capitolio Nacional, y que por poco destruye el fresco de Martín Tovar y Tovar que conmemora la Batalla de Carabobo.

Tras un preludio de saludos y mareos propagandísticos, de sus académicos labios salió la primera llamarada de fuego: "...la gente de esta nación, nos volcamos hacia las urnas electorales, en un clarísimo mensaje político de que habíamos aceptado el reto de medirnos democráticamente entre dos opciones, ..." ¿No les parece a Uds. haber escuchado parte de ese discurso, más de una vez, durante casi 2 años, de la boca de Alfredo Peña, Ramos Allup, Julio Borges, Mendoza, Salas Feo, Antonio Ledezma, SUMATE, y también de Roger Noriega y todos los voceros del Departamento de Estado estadounidense, incluyendo al canciller Collin Power? Según conocemos, el referendo revocatorio es un derecho constitucional. Quienes querían obligar al Presidente Chávez a medirse a cualquier precio a toda hora era la Coordinadora Democrática y el Departamento de Estado. Algo que fue rechazado por el gobierno bolivariano una y mil veces alegando el mandato constitucional y lo refrendado por la Mesa de Negociaciones y Acuerdos presidida por la OEA. En la Asamblea Nacional nadie rechifló u exclamó de asombro ante esta burda afirmación; pero si aplaudieron sus reconocimientos sobre aquello que aunque lo deseara no podía esconder; aún cuando les redujo y restó valor a capricho.

A propósito, nuestra académica investigadora no menciona el concepto imperialismo en sus casi 46 minutos de disertación. Imaginamos que no lo hace porque es un concepto fuera de moda. Anacrónico. Un argumento del revanchismo marxista de los partidarios de la anticuada teoría de la lucha de clases, un argumento que sólo tiene cabida en lo que calificó como "discurso ramplón" del oficialismo –reducción de lo racional de la propuesta bolivariana-, al que pertenece el Presidente de la República Hugo Chávez Frías, el principal líder político de los pueblos latinoamericanos; calificativo acuñado por ella para desvalorizar los logros del primer combatiente latinoamericano que enarbolando como bandera la consigna un nuevo mundo es posible, conduce una batalla de los oprimidos y excluidos del planeta contra la hegemonía imperial de los EE.UU. empuñando un símbolo del imaginario cultural popular latinoamericano, venezolano, y derrota los símbolos neoliberales del imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad en la histórica Nueva Batalla de Santa Inés el 15/08/2004.

Por cierto, además de desaparecer de la enseñanza académica y de la historia el concepto imperialismo, la ciencia social de la postmodernidad neoliberal ha reemplazado también la historia la teoría de la lucha de clases, cambiándola por la teoría de la colaboración de clases. La academia neoliberal y sus genios alegan que Marx, enceguecido por su religiosidad dicotómica y su narcisismo, optó por el socialismo y los proletarios sólo por su enemistad con otro hombre de ciencias judío contemporáneo suyo quien habría apostado por el capitalismo y la burguesía. De acuerdo con esto, Karl Marx, en una irracional decisión habría apostado por la lucha de clases, cuando lo que siempre ha existido es la colaboración de clases, tal como lo asevera el politólogo chileno Fernando Mires en su propagado texto "La revolución que nadie soñó"; texto que ha invadido parte del software y trabajos de la academia de la dependencia y la subordinación criolla.

Tampoco nuestra investigadora menciona en su histórico relato la dependencia del software político de la Coordinadora Democrática. Claro, uuhm mmm …los libros, las marchas, las muertes, su preocupación por la sociedad venezolana y la necesidad de concertar acuerdos para detener las continuas y sangrientas muertes de venezolanos producto de las “erradas” estrategias insurreccionales opositoras, además de su preocupación para no echar más leña al fuego, la obligaron a presentar la confrontación política sólo como algo concerniente a los propios venezolanos. El propio discurso de cantinflas; perdón, creemos que nuestra investigadora incurrió en un pequeño error de apreciación, es lo que queremos decir.

Nuestra investigadora e historiadora pertenece a aquella especie de investigadores no enterados aún que la defensa de la Declaración Universal de los Derechos Humanos hoy es un arma de la globalización neoliberal contra todos los pueblos del planeta. Apoyados en la percepción reivindicativa que su nombre evoca a los pueblos dependientes y tiranizados no primer mundistas, detrás de lo justo de la consigna se esconden las garras asesinas del imperio neoliberal del capital financiero. Afganistán e Irak son los dos últimos países víctimas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; en nombre de éstos se asesina a sus pueblos y se destruyen sus economías, balcanizando ambas sociedades.

Nuestra científica social no nos dice nada de esto. En su discurso nos deja colar que quienes se identificaron por el SI, tienen la misma visión neoliberal que defiende el sector minoritario que arrastra a toda la oposición con el poder de una división de avanzada del imperialismo estadounidense, visión por completo alejado de la realidad política real que presenta la oposición. A nuestro entender, el 40% del electorado que votó por el SI no respaldó con ello la propuesta neoliberal de manera conciente ni se batirá por ella; todo lo contrario del 60% que votó por el NO quienes sí están concientes que apoyan un proyecto nacional y están dispuestos a batirse por él. No existe la polarización radical entre quienes simpatizaron con el SI de la oposición a favor del neoliberalismo, como sí lo están los simpatizantes del NO que apoyan el proyecto bolivariano. La división del país en “dos toletes” radicales es más propaganda que una fatal realidad. Es la visión virtual, mediática de la realidad, potente, y no toda la realidad, doctora.

El discurso de nuestra científica social regaña a gobierno y oposición, la autoridad de la ciencia le concede ese derecho. Su imparcialidad preestablecida por la formación académica y la utilización del método científico, en ella fueron naturalizados; hace y dice lo correcto. Es una científica congruente con las ideas científicas dominantes. La ciencia dominante le concede autoridad omnipotente para regañar a los vencedores por intolerantes y a los vencidos por haber intentado estrategias insurreccionales que ella le adjudica a éstos, y no a Washington, el verdadero planificador y financista de la insurrección. Nuestra académica historiadora de nuevo vuelve a reducir y ocultar hechos y sujetos de la historia en pleno desarrollo

Conocemos que no es nada fácil para una audiencia eufórica por el triunfo y la celebración, modelada además a imagen y semejanza de la academia de la dependencia y la subordinación existente, tratar advertir detrás de la tabiquería discursiva de nuestra doctora, su posible salida del recinto de investigación como tabla de salvación de accesos a resquicios de espacios para el ejercicio de una opción política opositora neoliberal futura exitosa, ante el fracaso político, militar y electoral de los “enclaves articulados a la economía global”; ni tampoco es fácil para esa misma audiencia cuestionar su discurso "académico" como una sombrilla para encubrir a la minoría dirigente antinacional que arrastra a toda la oposición política. Para la audiencia es muy difícil concebir ambos escenarios como un ejercicio de racionalidad y duda metódica, tal como lo hacemos aquí. En medio de lo que consideramos no son otra cosa que amenazas intelectuales aterrorizadoras discursivas veladas, nuestra doctora recomienda a la oposición buscar nuevos líderes y permitir la emergencia de dirigentes que no conduzcan a los perdedores de hoy a mayores fracasos. No hace ninguna disección en el cuerpo político opositor y realiza un análisis igual de maniqueo que su visión de la política nacional presentada en la Asamblea Nacional.

El lanzallamas del dragón neoliberal

Una investigadora académica con nivel doctoral habría hecho honor a su condición si se hubiera colocado en tercera persona a lo largo de todo su reflexivo discurso. Pero si así lo hubiese hecho, estamos seguros que no hubieran pasado desapercibidos y sin respuestas sus omisiones, mal interpretaciones, ni su carga emocional que apreciamos como recurso encubridor; esta última, algo que todo investigador que se respete evita involucrar en los resultados y en la exposición de su trabajo.

El discurso fue dado por un sujeto de personalidad múltiple. Saludó como académica, apenas comenzaba su narración se elevo el ego y estableció la diferencia social de profesional calificada y sacrificada -es posible que sólo lo haya hecho porque le molesta la multitud y su algarabía-, salió de su hábitat para contribuir con reconstrucción de la sociedad y la República. A los tres y medio minutos de discurso apareció en el podium la vocera del Departamento de Estado y la Coordinadora democrática; más tarde continuó el discurso una ciudadana que sufre y reclama tranquilidad, luego le sigue una historiadora de esas que hablan de crisis y crisis alabando sus diagnósticos y exagerando las premoniciones de su bola de cristal. De allí, salta a la palestra una propagandista neoliberal especializada en reducir la importancia y valor de aquellos elementos que en su investigación son inocultables, presentándolos como insípidos en la realidad que nos dibuja. Eso sí, experta en crisis y terror académico. La habilidad del recorrido de su discurso nos recuerda la aparición de los instrumentos de medición del desarrollo que usa hoy el PNUD, introducidos para encubrir las irrefutables muestras de concentración de la riqueza y pauperización de las mayorías a consecuencia de la globalización neoliberal que muestra el desarrollo económico medido a través del Producto Interno Bruto, PIB.

En otra de las llamaradas que nos lanzó la historiadora, nos quemó con lo siguiente: “…la sociedad venezolana tiene la valiosa oportunidad de superar esta fase de la lucha hegemónica que se ha venido librando desde finales de 2001, y que se ha caracterizado por la utilización de estrategias insurreccionales para hacerse del poder por parte de las fuerzas de la oposición.” Hermoso juego de palabras para validar la impunidad ante la flagrante violación de la ley y la Constitución por los terroristas opositores, además de otorgarles beligerancia legítima a sus ilegales métodos para la lucha política y restarle valor al Golpe de Estado e intentos de Golpe y bancarrota económica. Y no se detiene aquí, sino que continúa: “Considero que estamos ante la puerta que nos conduce a un camino más democrático para desarrollar nuestra actividad política, gracias a este contacto con la realidad de la relación de fuerzas que existe en el seno de nuestra sociedad, tenemos ahora la posibilidad de optar por un sendero de reconocimiento de los adversarios políticos como iguales, de respeto y tolerancia a sus diferencias, y de voluntad para encontrar los puntos en común para construir con ellos algunos consensos, y para reconocer los puntos irreductibles de las diferencias, para acordar sobre nuestras diferencias irreductibles los procedimientos democráticos para manejarlos. …”

Bueno, por el conocimiento que tenemos acerca de la Administración de Injusticia existente, imaginamos que esto, además de apuntar a liberar de cargos y persecución policial a los causantes de toda la violencia, zozobra y el boicot económico y petrolero contra la República Bolivariana de Venezuela, apunta también a suavizar y/o liberar de cargos a los paramilitares, quienes pudieran ser extraditados a Colombia donde hay un plan de paz que, no dudamos, de una u otra manera los dejaría en libertad.

Y con todo y eso, la doctora nos continua asando con el fuego académico de su discurso: “…los venezolanos y venezolanas queremos retornar a días mas normales, a una cotidianidad menos llena de zozobras, los políticos harían bien en hacer sus mayores esfuerzos para contribuir en la satisfacción de nuestra demanda…”

Nuestra investigadora nos presenta su discurso a veces en tercera persona plural, a veces en primera persona singular, y salta, según la ocasión, de osada y lúcida investigadora a ciudadana atemorizada. Para preparar el escenario de sus desafíos, reclamó a los políticos como ciudadana atemorizada; pero esto oculta una intencionalidad que no corresponde a una investigadora sino a una opositora. Los únicos políticos que realmente si tienen responsabilidad en la conducción política son los del bloque del cambio, y a ellos se dirige el reclamo y la acusación que hace sobre la responsabilidad de los políticos por la violencia callejera; porque quienes dirigen la violencia opositora no son los políticos sino los dueños de los medios de comunicación privados, Cavidea, Fedecámaras y el Departamento de Estado, y esto lo oculta. Imaginamos que muchos hechos no son de conocimiento de la doctora debido a que las múltiples preocupaciones que le acarrea la investigación que lleva adelante, no le permiten ver TV, escuchar radio, ni tampoco leer la prensa y publicaciones de los opositores para enterarse de toda la realidad alrededor de la violencia política venezolana; por tanto, tampoco le es posible mirar “con los ojos de la razón”, de acuerdo con Kant, los verdaderos líderes y orígenes de la violencia y zozobra que la preocupan.

Arrancó la parte gruesa del discurso –de intencionalidad velada y acrítica, a nuestro criterio- haciendo alusión a un documento público realizado por ciudadanos y ciudadanas preocupados por la exclusión social y la democracia. Luego de la referencia ancestral del origen de los problemas de la sociedad tras descargar a los políticos incapaces de construir salidas y culparlos de aceptar el modelo neoliberal que aceleró las crisis aún más, cual pitcher marranero, nos lanzó un pelotazo a la cara diciéndonos “…que algunas de nuestras mas graves debilidades provenían de nuestra historia de colonización, portadora de lacras de desigualdad e injusticias en todos los ámbitos de la vida en sociedad que la República en casi doscientos años no había superado. También pensamos que esos problemas históricos se potenciaron con el deterioro socioeconómico sostenido que hemos sufrido, desde fines de los años 70 y del cual aún no vemos salida. A esto, añadimos los funestos efectos del programa de ajuste y reestructuración económica de naturaleza neoliberal, divorciados de nuestra realidad que agudizaron y profundizaron la exclusión económica, social, cultural y política aquí en Venezuela y en todo el continente. Pero así como desnudamos los efectos de construcción y desenvolvimiento de nuestra sociedad en el tiempo, también reconocimos el proceso de internalización de nuestros derechos como ciudadanos de una sociedad democrática que nos aportaron los actores de la democracia representativa hoy llamada de Punto Fijo. Venezuela es hoy un caso paradigmático de democracia participativa en el mundo, porque ella se origina entre otras causas, de la democracia representativa previa, cuyo Estado entendió e inculco en el pueblo, si bien no practicó a cabalidad, la democracia entendiéndola tanto como un régimen de libertades públicas, como un régimen con aspiraciones de igualdad y justicia social.”

Nuestra académica doctora comienza a mostrar signos de melancolía por el Pacto de PuntoFijo, o como dice el refrán popular que pronuncia el “discurso ramplón” y “revanchista”, según sus propias palabras, del Presidente Hugo Chávez, “por más que te tongonees siempre se te ve el bojote”.

Ja ja ja ja, las anteriores afirmaciones científicas de la doctora en ciencias nos hacen reír. Hacerlo es la más racional reacción a estos increíbles, fantasiosos y edulcorados recursos académicos de la versión neoliberal de la historia académica que nos presenta la Doctora Margarita López Maya.

Nuestra doctora, al igual que Moisés Naim, Emeterio Gómez, Francisco Faraco y Orlando Ochoa todos propagandistas del IESA, así como también CNN, El Nacional, Globovisión, Estandar and Poor y Meryl Lynch algunos de los principales voceros neoliberales institucionales, tampoco ve la sustancial mejoría del horizonte económico cuya proyección e impacto social en mejora de las condiciones sociales de las mayorías, en el planeta entero, nadie racional –con la excepción de los fanáticos y enloquecidos propagandistas locales del imperialismo neoliberal estadounidense que nuestra doctora tampoco es capaz de mirar- se atreve a negar.

Nuestra académica doctora e historiadora puso a prueba nuestra capacidad de asombro hasta límites casi intolerables, cuando nos deja ver en la narración de su larguísimo cuento que, nuestros problemas fueron agravados por “…los funestos efectos del programa de ajuste y reestructuración económica de naturaleza neoliberal, divorciados de nuestra realidad que agudizaron y profundizaron la exclusión económica, social, cultural y política aquí en Venezuela y en todo el continente.” La verdad es que provoca echar fuera una de esas expresiones que usan los costeños de la hermana República ante la consternación de un hecho que los conmociona y sorprende, o en todo caso, para no ofender la academia y se lo tome como una ofensa personal, dejarnos caer en desmayo hacia atrás como Condorito ¡Plop!

Cómo una investigadora y abnegada académica puede defender de manera tan velada el proyecto neoliberal, cuando desde la Patagonia hasta el Río Bravo conocen, no por el discurso de nuestra doctora y sus congéneres, sino por la realidad del día a día, luego de tres décadas de aplicación del “programa de ajuste y reestructuración económica”, las consecuencias que produjo ante el fracaso y falsedad de los argumentos y supuestos teóricos y científicos en los que estaría sustentado. La llamada propuesta económica neoliberal sólo es una política de propaganda para la liberación de los mercados nacionales al capital transnacional disfrazada de economía. Este hecho es denunciado por científicos sociales, economistas con mayúscula y todos los pueblos afectados; denuncias y argumentos que nuestra historiadora, en pleno discurso de celebración de una “victoria” bolivariana -de los afectados- sobre el neoliberalismo, echó al pote del reciclaje de la postmodernidad neoliberal.

Cómo es posible que además de lo anterior, nuestra investigadora defienda de manera ya no tan velada lo formal de un régimen con apellido democrático, defienda un régimen de gobierno que practicó la desaparición del opositor político a discreción mucho antes que las dictaduras gorilas del cono sur, defienda un régimen que gobernó con garantías constitucionales suspendidas a lo largo de toda la vigencia de Constitución de 1961; en otras palabras, cómo puede defender con su discurso una dictadura de élites con fachada parlamentaria. No podemos aceptar como racional que nos hable en positivo de un Estado violador permanente de la democracia –formal-, porque según ella “inculcó en la población las libertades públicas”, cuando todos conocemos que éstas sólo las disfrutó el 20% de incluidos sociales que se benefició de ese Estado y lo defendió por 40 años de acciones como el Caracazo, Cantaura y muchas otras barbaridades.

La democracia participativa es la respuesta política del sector de la sociedad más avanzado de ese 80% de excluidos que se cansaron de soportar la dictadura parlamentaria de la democracia formal del puntofijismo, la violación masiva de los derechos humanos, la represión policial, la corrupción y el peculado del erario público.

Cómo una historiadora con un doctorado en ciencias puede argumentar en defensa de un régimen político que hizo famosas entre la población las inmortales inmorales e imborrables frases tales como: “disparen primero y averigüen después” del ex presidente de la República -y supuesto padre de la democracia venezolana- Rómulo Betancourt; “en Venezuela no existen motivos para no robar” del Presidente del partido Acción Democrática Gonzalo Barrios; “acta mata voto” del caudillo político de A.D. Alfaro Ucero;“cuánto hay pa’eso”, “no quiero que me den sino que me pongan donde halla”, etc., etc.

Y la pregunta de las diez mil lochas.

¿Cómo es posible que nadie de los furibundos revolucionarios bolivarianos antineoliberales le hayan salido al paso a esta afrenta y confrontado el contrabando ideológico neoliberal? Tampoco lo hicieron los asesores del máximo líder de la revolución, ni el set de lujo de colaboradores y asesores revolucionarios internacionales y nacionales de la revolución bolivariana, ni los intelectuales paradigmáticos de los diálogos de saberes de la UBV, ni los conductores de los programas críticos de la revolución bolivariana en los medios de comunicación del Estado, ni los de la cúpula parlamentaria del bloque del cambio, ni los integrantes de la comisión de ideología del Comando Maisanta, ni los movimientos ni federaciones de estudiantes universitarios bolivarianos organizados, ni el Frente Francisco de Miranda de Luchadores Sociales, ni siquiera el MVR partido político del Presidente de la República y principal sostén parlamentario de la Revolución Bolivariana. Y lo constituyó para nosotros casi una tragedia griega, es tener que haber escuchado a críticos bolivarianos con la percepción del discurso de la historiadora como algo que sólo era un cuento, tras la aceptación del mismo por Hugo Chávez quien recomendó su lectura y las bobaliconas referencias del colectivo sobre el mismo, se devolvieron y hasta pidieron disculpas públicas. A uno con gran audiencia vespertina le escuche explicar en su programa de radio, no haber hecho ninguna crítica al discurso, sino que lo había comentado; y luego de haberlo releído, acordaba que el mismo era una pieza interesante, un buen análisis académico.

¡Exijo una explicación!

!Plop¡
Caracas 12 de septiembre de 2004

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También publiqué artículo relativo al llamado a la revolución en la revolución en las actuales condiciones del movimiento popular. Proceso dirigido hoy por una dirección política llena de guasineros bolivarianos y otros bichos, titulado "Peligra amanecer florentin@ por llamado a la revolución en la revolución"
publicado en http://guebguayu.iespana.es y en la red indymedia

Las esperanzas del amanecer florentin@
peligran por llamado a la revolución en la revolución

Por Guayú De Falkón

Email: guayu@iespana.es, guayudefalkon@yahoo.es





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Guayú de Falkón

Sujeto social latinoamerícano en rebeldía permanente contra la injusticia y la explotación de los pueblos, promotor del conocimiento crítico subversivo, de la ciencia y tecnología liberadora y de la ética transformadora.
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