La confrontación necesaria y la batalla de ideas

En primer lugar es necesario resaltar la pertinencia, y el contenido del discurso enunciado por el Comandante Chávez en el Paraninfo de la facultad de Derecho de la Universidad de la República Oriental del Uruguay el 18 de diciembre. En virtud de que dicho discurso demuestra el carácter honesto, franco, sincero, popular, y sobre todo revolucionario del líder de nuestro proceso. Para los socialistas venezolanos es un orgullo que quien nos representa, exprese ideas e inquietudes políticas tan acertadas y tan coherentes. Es un orgullo inmenso que nuestro Presidente socialista, sin ningún tipo de hipocresía ni pudor, llame las cosas por su nombre y defienda la dignidad y los intereses de los pueblos oprimidos y explotados por el capitalismo.

Asimismo resulta imprescindible destacar que, la coherencia política de Chávez no se reduce al contenido de su discurso. Pues su accionar ha demostrado una explícita orientación revolucionaria, y una voluntad política innegable para luchar contra la injusticia, la desigualdad, la pobreza y la exclusión, más allá de todas las cosas que hay por mejorar y todos los errores que se hayan podido cometer. En ese escenario se ubican las políticas sociales que ha adelantado el Gobierno de Chávez a favor de las mayorías, las iniciativas de integración latinoamericana y caribeña, y sobre todo las medidas y las acciones que se oponen al neoliberalismo, modelo social y político que se pretende imponer por todos los medios desde los centros de poder mundial a favor de los intereses hegemónicos y de dominación del imperialismo, y en contra de las mayorías.

Es gratificante reseñar que los revolucionarios volvimos a percibir a un Chávez convincente, enérgico, y audaz. Un líder que no tuvo ningún temor en aceptar sus errores, en plantear tesis autocríticas respecto al proceso electoral más reciente, y ante el proceso revolucionario en general. Escuchamos un político brillante que es capaz de asumir las contradicciones que se le presentan como lecciones que deben ser evaluadas para poder avanzar. Un Comandante que reconoce que el solo no puede superar una situación crítica, y en función de ese razonamiento entiende que es preciso escuchar al pueblo, con el objetivo de generar un proceso de aprendizaje y de rectificación revolucionaria que surja y se concrete de manera colectiva.

Apreciamos un Chávez crítico, incisivo y radical. Un político que no le da miedo defender las banderas del socialismo y agudizar las contradicciones. Que enseña y aprende en la dinámica de los procesos políticos que estamos viviendo. Un líder que comprende la complejidad de dichos procesos, reivindica la necesidad de construir un socialismo “ni calco ni copia, sino creación heroica de nuestros pueblos”, y pretende rescatar las raíces históricas de nuestra América. Un Chávez como el que conocimos siempre. El Chávez que el pueblo venezolano tiene arraigado en lo más profundo de su conciencia y de su amor propio. Aquel que representa la dignidad y la esperanza. Aquel que fue defendido en un golpe de Estado fascista e imperialista, y en un criminal paro petrolero de idéntico signo, por el pueblo a expensas de los riesgos consabidos que implica enfrentar el imperialismo.

Observamos y oímos al Chávez que sobre la base del método dialéctico, entiende que la confrontación es necesaria en la medida en que la realidad debe ser transformada y la única manera de hacerlo, es a través de una revolución. En virtud de que la burguesía no está dispuesta a perder sus obscenos privilegios. Cabe acotar en ese orden de ideas que, el pueblo revolucionario de Venezuela quiere una revolución que sea el producto de una confrontación y una batalla muy particular, la batalla de ideas, la guerra ideológica por la conciencia del pueblo. Por la liberación y en contra de la enajenación ideológica y material. Sin embargo, también es claro que si es necesario, la batalla puede pasar a otros términos y a otros métodos. El método y los términos dependen del imperialismo y de sus agentes. Aclaramos sin ningún tipo de temor, que los revolucionarios no vamos a permitir que nos atropellen. Por tanto no descartamos el papel de la violencia en la lucha de clases, si la arremetida de la derecha se plantea en un escenario de ese tipo.

El papel de la confrontación y de la batalla de ideas en la construcción de la consciencia revolucionaria y el socialismo

En Uruguay escuchamos con entusiasmo un Chávez optimista pero no conformista. Un Chávez conocedor de que el socialismo no se decreta. Por el contrario, el socialismo se construye desde las bases, en el día a día, en el accionar político consciente y sistemático de todos los revolucionarios. Un Chávez que insistimos no le teme a la confrontación, y está claro que su papel en la lucha de clases, en la lucha por la revolución y por el socialismo; consiste en agudizar las contradicciones. “Alguien lo tiene que hacer” comentó acertadamente. Sabiendo que las contradicciones no son espontáneas o aleatorias, sino que son el producto específico de la lucha de clases. El mensaje es explícito, somos los revolucionarios quienes tenemos que asumir la confrontación necesaria y la batalla de ideas.

Este discurso acrecienta nuestra energía revolucionaria. Es indispensable que quienes defendemos el socialismo nos sumemos a la propuesta del Comandante Chávez y aumentemos la intensidad y la calidad del debate ideológico. Que nos inscribamos en la batalla de ideas, como herramienta y método fundamental para fomentar la consciencia revolucionaria de los trabajadores y trabajadoras del campo y la ciudad, amas de casa, desempleados y desempleadas, estudiantes, intelectuales, profesionales y técnicos, y pueblo pobre y excluido en general. Una consciencia revolucionaria que logre contrarrestar la ofensiva ideológica de la derecha que se sustenta en la tergiversación, la manipulación, la mentira, y el terrorismo mediático. Una consciencia revolucionaria que logre desenmascarar el discurso hipócrita y falso de la burguesía y sus medios de comunicación, así como las relaciones y prácticas de explotación, injusticia, y desigualdad que impone el capitalismo. Una consciencia que logre emancipar a las mayorías, para construir una sociedad democrática, libre, justa, igualitaria, pluralista, y respetuosa de la diversidad.

¿Cuál es la mejor manera de librar la batalla de ideas?

La lectura, la reflexión, el debate y la educación, son prácticas que deben ejecutarse de manera permanente en todos los espacios. Ya que estas prácticas garantizan la formación de una consciencia crítica y revolucionaria, en función de que el conocimiento es un instrumento de liberación. Sin embargo, aunque parezca paradójico, la batalla de las ideas no se puede librar solo en el ámbito ideológico y abstracto. El enemigo es muy poderoso, y ataca por todos los flancos. Por tal motivo sería un error subestimar sus fuerzas y sus capacidades. En ese sentido resulta imprescindible plantear la confrontación necesaria y la batalla de las ideas cimentadas ambas en la realidad concreta. Es preciso que el desarrollo de la batalla de ideas, con base en amplios y profundos procesos de reflexión, se complemente con acciones tangibles. Con prácticas concretas y específicas que tiendan a transformar la realidad y lo logren.

Es necesario que los mitos que inventan y reproducen en los laboratorios y medios de la derecha y el imperialismo sobre la revolución y el socialismo, sean contrarrestados por un discurso revolucionario contundente, y principalmente, por una acción revolucionaria apreciable a simple vista, en la cotidianidad. Por una realidad ideológica y una realidad material transformada a favor de las mayorías. En la medida en que el pueblo de manera individual y colectiva, reciba una argumentación coherente y pedagógica en el marco de la batalla de ideas, pero sobre todo logre percibir la revolución a través de políticas reales que mejoren su vida, y no solo de discursos, las mentiras de la oligarquía y sus medios d comunicación van a carecer de credibilidad. Por tanto es indispensable que la revolución profundice en la búsqueda de justicia social. Es perentorio que se lleven a cabo políticas urgentes que vayan dirigidas a superar las contradicciones que provoca la derecha y que la misma agudiza con su acción manipuladora (allí se inscribe la necesidad de profundizar en la democratización de los medios de comunicación y en la multiplicación y el crecimiento cuantitativo y cualitativo de los mismos).

Para mencionar apenas algunas políticas urgentes, se puede partir del hecho de que resulta vital que se adelanten y se materialicen políticas efectivas para garantizar el abastecimiento de alimentos y de productos esenciales, ya que estamos perdiendo la batalla de ideas en el caso particular de que el pueblo tiene que hacer colas para comprar leche y los Ministros dicen que el desabastecimiento es mediático. De igual manera, se deben tomar medidas contra la especulación y la inflación malintencionada de los sectores oligárquicos que controlan y manipulan a su antojo la producción de alimentos y demás productos sobre la base de monopolios. Se requieren acciones implacables en contra de quienes atentan contra la seguridad alimentaria del pueblo. La inseguridad se debe combatir, pero la misma no se combate con mano dura, se combate reduciendo su origen, que no es otro que la pobreza y la exclusión.

El socialismo se caracteriza por la planificación de la economía, hay que demostrarle al pueblo que una economía planificada le garantiza una vida mejor. También el pueblo exige hechos enérgicos contra la corrupción y el burocratismo. No puede seguir el maltrato de funcionarios “revolucionarios” en todas las escalas, contra el pueblo. La ineficacia, la incompetencia, el arribismo y la mediocridad de algunos, no pueden seguir enlodando y manchando el proyecto de la revolución bolivariana. Asimismo el proyecto PSUV (que merece el esfuerzo de quienes tenemos la voluntad de participar en el) amerita un profundo análisis en su proceso de construcción, en la estructuración de sus estatutos, su plataforma de lucha, los métodos de participación, y los espacios para el debate y la formación política. Es esencial rescatar y materializar aquella consigna que ganó tanto entusiasmo popular, pero que lamentablemente se desvaneció en la práctica: “ni corruptos ni mentirosos en el PSUV”.

La administración pública debe ser evaluada en general (allí se incluyen las Misiones, donde se han presentado tantas denuncias sobre irregularidades como en algunas Gobernaciones, Alcaldías y demás entes del Poder Público), no para flagelar a nadie, ni para expiar nuestras responsabilidades colectivas. Pero si para mejorar. Pues en una revolución, cada quien debe asumir su responsabilidad individual y las consecuencias de sus actos. En una revolución las fallas deben ser rectificadas. En una revolución el pueblo debe ser dignificado, nunca pisoteado o engañado. Que se caigan las máscaras que se tengan que caer. Es el momento de enmendar nuestros errores.

Ahora es el momento de empezar a construir el socialismo desde las bases, desde el día a día, en todos los espacios, a través de la participación de todos, escuchando, proponiendo, y actuando. O como dijo algún día Mario Benedetti: “enseñando y aprendiendo, desde el pueblo y para el pueblo, en una perfecta operación dialéctica”. En una perfecta y diáfana praxis revolucionaria. De esa manera camaradas y compatriotas, la derecha no va a poder con la fuerza moral e histórica de nuestras ideas y de nuestras acciones y objetivos. De esa manera será inexorable que ganemos definitivamente y hasta la victoria siempre, la batalla de ideas y la lucha por la construcción del socialismo bolivariano, “ni calco ni copia, sino creación heroica de nuestro pueblo”.

¡VAMOS TODOS LOS REVOLUCIONARIOS A LIBRAR LA BATALLA DE IDEAS!

¡VAMOS A LA CONFRONTACIÓN NECESARIA
POR LA DIGNIDAD, LA IGUALDAD,
LA LIBERTAD Y LA JUSTICIA SOCIAL!

¡VIVA EL SOCIALISMO!

¡VENCEREMOS!

*Estudiante Universidad de los Andes Táchira
Miembro del Colectivo REVOLUCIONANDO
Cordero- Municipio Andrés Bello
Estado Táchira
Boltxevike89@hotmail.com


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Jorge A., Forero C.*

Integrante del Colectivo Pedro Correa / Profesor e Investigador

 boltxevike89@hotmail.com      @jorgeforero89

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