El candidato tapa de PUD: si usted se deja engañar es porque así lo quiere

Por décadas los psicólogos del mundo han estudiado el fenómeno del engaño y se han dividido entre dos enfoques principales: uno que sostiene que todo farsante deja ver, indicadores en su conducta, es decir elementos claves, que revelan su engaño. Se opina que sean con gestos o con acciones ejecutadas, si uno presta atención cuidadosa y sostenida, puede descubrir la falsedad de lo que se nos presenta. La otra corriente de esos profesionales, se sostiene sobre el análisis de evidencias que reflejen las intenciones de quien intenta embaucarnos. En ambos casos se pretende descubrir la real sinceridad de un sujeto y tener bases sólidas para desconfiar o rechazar si así nos lo parece.

Ahora bien, en ambas líneas se debe presumir que nuestro interlocutor desea engañarnos y que es nuestra responsabilidad, descubrir la mentira. Si usted presume que alguien por ser de edad avanzada, por hablarle amablemente, por tener una trayectoria como diplomático o por que otra persona que a usted le agrada, se lo recomienda y usted le otorga absoluta confianza para tomarle como un ser franco y sincero, entonces usted es un ingenuo. No importa si usted ha acumulado títulos universitarios, mucho dinero, ni tampoco si es un profesional exitoso o si mucha gente lo considera un sabio; nada de eso evitaría verdaderamente que usted pueda ser víctima de un engaño tal como si fuese un infante. Y es que su punto de partida mental es muy equivocado y toda la historia de la humanidad, está llena de numerosos ejemplos, que revelan que sus prejuicios no tienen sustento real. De forma que su prejuicio verdaderamente se afianza en la fortuna que le acompañe, no en su esfuerzo por descubrir la verdad. Esa visión no se distancia mucho de quien aspira pegar la lotería. Le guste o no la comparación, usted no tiene base científica que respalde su creencia.

En otras ocasiones, son fuertes emociones quienes pueden nublar nuestra real percepción y facilitar que seamos engañados. Es harto conocido que alguien enamorado o víctima de una gran rabia o dolor, puede ver distorsionada su realidad y así ser víctima de lo que muchos claramente reconocen como un engaño o una precipitación absurda. Intensas emociones pueden producir otro efecto y es liberar muchas de nuestras barreras sociales y educativas, para así dejar ver nuestras verdaderas intenciones; no hace falta explicar esto más. Ahora bien, si usted está plagado de rechazo hacia alguien, sea ello justificado o no lo sea, sobrarán actores que reconozcan esa condición circunstancial y que tratarán de aprovecharse y engañarlo. Si les resulta válido, pretenderán mantenerlo engañado y así seguir manipulandole a su antojo. Nuevamente, si usted cree que por tener títulos universitarios, o de nobleza social, por ser famoso o ser muy querido, por desempeñar cargos importantes o ser muy respetado, eso lo coloca por encima de otros y reducirá las probabilidades de que sea engañado, entonces volverá a equivocarse por completo.

Todo lo anterior parece obvio y la mayoría se ríe de quienes así son engañados, pero la verdad es que también la mayoría de la gente cae en alguno de esos casos y en un momento u otro somos engañados. Esta apreciación puede resultar chocante o falsa, de seguro no faltarán quienes la tilden de un gran disparate, pero sobre estas mismas bases existe y se mantiene la propaganda y numerosos delitos. Ser víctima de un engaño pone en duda nuestra madurez intelectual, autonomía y nos acerca a una mente infantil. Así que esa posibilidad la rechazamos de plano y en consecuencia, tenemos una tendencia natural a negar eso. Pero es un hecho científico que tenemos cientos de prejuicios y modelos mentales, que nos colocan en posiciones de debilidad frente a los engaños y trampas.

Ahora bien, en tomas de decisiones importantes, como es un momento de elecciones nacionales y en especial si los intereses detrás de ese evento son significativos y muy opuestos, entonces es obligatorio buscar la verdad presente. Y es que un sistema democrático asigna una gran responsabilidad a cada elector. Si éste toma a la ligera su obligación con el voto, puede hundir al resto o a la totalidad de los que serán afectados por las consecuencias de la elección. Es por ello, que con cierta frecuencia se escucha a algunos grupos, proclamar repetitivamente que el derecho a voto debería ser restringido. De hecho esa orientación se asentó y aún perdura en ámbitos académicos y directivos. Nos referimos a la postura de que los ignorantes, los delincuentes, los inexperimentados, los recién llegados o los foráneos deben ser vetados de la facultad del derecho a voto. El problema de esa línea de pensamiento es cómo identificar a cada quién y además, quién será el juez.

Proclamar que los ignorantes se reconocen por su carencia de títulos académicos, es clara señal de ignorancia. Es decir, es una proposición recursiva. Y es que un título universitario describe conocimientos, capacidades y destrezas profesionales, más no diferencia entre ignorantes y sabios, ni siquiera discrimina entre informados, medianamente informados y mal informados. Basta con ver la enormidad de profesionales con títulos universitarios que a diario repiten bulos y cuentos por la Redes Sociales, para confirmar esta afirmación. Algo parecido sucede con la edad o la clase social, hay gente con edad avanzada que aún cree en mitos, fantasías y verdades de siglos pasados que ya han sido refutadas. Por ejemplo, muchas personas que siguen creyendo en razas superiores e inferiores, ni siquiera se han enterado de que la raza humana es única y que la genética de finales del siglo XX, así lo estableció. Las barbaridades de apelar a superioridades e inferioridades científicas debidas al color de la piel u otras características físicas, únicamente merecen los calificativos de ridiculez de conocimiento y gran atraso intelectual. Explicar que tener éxito en negocios o grandes sumas de dinero, no garantiza sapiencia verdadera es fácil. Basta con escuchar varias veces a sujetos como Donald Trump, Mark Zuckerberg o Elon Musk, para verificar su enorme ignorancia. Las tribulaciones de Zuckerberg ante una comisión de senadores, para defender el accionar del entonces "Facebook" y la privacidad de los datos de los usuarios, es señal inequívoca de su incoherencia y falla de lógica.

Y es que la complejidad socio-política y económica, es tal, que hasta científicos con distinciones de premio Nóbel como fueron Albert Einstein y Robert Oppenheimer, declararon en algún momento estar arrepentidos de su contribución a la carrera por la tecnología atómica. Es decir, admitieron haber evaluado mal situaciones políticas y sus posteriores acciones. De modo que no es fácil decidir quién no debería votar. En fin, todos podemos ser engañados y nuestra única defensa es agudizar los sentidos y pensar con cuidado. No dejarnos arrastrar por primeras impresiones, ni comprar discursos de seres dedicados a divulgar un único lado de las historias, mucho menos caer en espejismos de establecer generalizaciones por examinar nuestro entorno únicamente. Un fiel cristiano pudiera recordar aquello de por sus frutos los conoceréis. Y es que basta con ver los resultados que se obtienen con la mayoría de los individuos, ante desafíos mentales como el Problema de Monty Hall (Let’s make a deal), para reconocer nuestra propensión a mirar mal las posibilidades de escoger bien. Nuestra compresión probabilística no es nuestra fuerte.

De modo que volviendo a la psicología, se hacen esfuerzos por encontrar maneras para reconocer engaños, pero la mayoría sigue al margen de ello. Esa condición favorece situaciones de política y así vemos a multitudes y pueblos oscilar de una lado a otro opuesto, bajo un criterio único de lo más reciente ocurrido. La psicología de las masas es un mundo difícil de gobernar; un desagrado puede empujar inexorablemente al voto castigo, un desespero hacia una falsa esperanza y un fuerte anhelo de salir de dificultades, lleva hasta a darle oportunidades a un desconocido o alguien que siempre ha estado al margen. No es de extrañar que más tarde venga el arrepentimiento y se repitan ciclos políticos. Lo peligroso es que todo esto es sabido desde milenios atrás y por más que se explica, casi nadie asume este tipo de debilidad y por el contrario, se aproxima con confianza ante las amenazas. Ese puede ser el caso de Edmundo González Urrutia, un ser cuya falsedad está a la vista de todos, pero que los medios de comunicación masivos, nacionales e internacionales, insisten en presentar como lo que no es. Si la masa se deja engatusar será por que así lo desea, ya que hay demasiadas señales que revelan su naturaleza real.

Si estudiamos su conducta es claro que el hombre es un farsante. Existe la llamada "hipótesis del filtraje" que afirma que cuando una persona miente experimenta ciertas emociones que requiere ocultar o enmascarar, pero que si se observa con cuidado, algunas de esas emociones, por breves o parciales que sean, estas se "filtrarán" y uno podrá descubrir el engaño. Sin embargo, es tan obvio que González miente, que no hay que rastrear micro señales, ni perseguir mini gestos, mucho menos apelar a una máquina coloquialmente conocida como detector de mentiras. Sus balbuceos y vacilaciones están a la vista de todos. Usted no debe medir su presión arterial o la dilatación de su pupila para ver sus desconciertos y el esfuerzo por producir elucubraciones artificiales que expliquen lo que no es. Por si fuera poco, sus respuestas evasivas y reveladores silencios, ante declaraciones opuestas a su discurso, son notables y abundantes. ¿Se necesita más para sospechar que está simulando, representando un papel falso? La pregunta de peso aquí es ¿a quien o quienes desea mentir?. ¿Al electorado? ¿A su mentora cuyo capital electoral está recibiendo? ¿A la Plataforma Unitaria Democrática (PUD)? ¿O a todos?

Adicionalmente, si prestamos atención a su conducta verbal, es llamativo que nunca ha rechazado nada de María Corina Machado y mucho menos, se ha atrevido a contradecirla en ninguna de sus declaraciones. Si ella dice que cobrará al ganar, él jamás expresa que esa no es su postura y que lo impediría. Si ella expresa una futura privatización de empresas del estado, él nunca trata el tema. Si ella asume una postura favorable a Guyana con respecto a nuestra reclamación del Esequibo, él jamás se distancia ni tampoco le reprocha esa entrega. Frente al discurso incendiario de ella, Gónzalez Urrutia se limita a dejar colar que él busca la unión de los venezolanos, que desea devolver la tranquilidad y que será tolerante con aquellos que le adversan. ¿Es esa razón suficiente para disipar temores?, ¿porqué se debería pensar que este sujeto podría frenar a una mujer rabiosa y muy peligrosa, que por décadas ha amenazado y jurado vengarse del chavismo?. Si esto no se percibe claramente, es que el espectador está imposibilitado por alguna de las razones descritas anteriormente.- De manera que González está ocultando algo y ello implica un engaño.

Por otra parte, si nos decantamos en psicología por la senda de la búsqueda de pruebas de la "sobrecarga cognitiva del mentiroso", podemos apreciar sin mucho esfuerzo que sus pausas significativas son muy notables y ello apunta al trabajo que produce mentir. Debe crear escenarios abstractos que compaginen con los hechos reales. Eso también es simple de apreciar y es que incluso hemos visto a entrevistadores, que no le son para nada hostiles y que durante su trabajo le deben completar sus frases y referir nombres como María Corina Machado, que González duda repetidamente en soltar. Sea por olvido o temor de que se le escape una equivocación que hundiría su farsa, su aparente debilidad memorística puede explicarse como una marcada sobrecarga cognitiva. Nos queda pendiente otras técnicas como el "análisis de intenciones", que bien podría enfocarse en su reacción y respuestas ante preguntas inesperadas o a confrontarlo con evidencias que le sean opuestas, citar sus previas declaraciones, pero es que hasta ahora todas sus entrevistas son complacientes. No enfrenta a todos los venezolanos, sin siquiera a comunicadores sociales que aspira a convencer; por el contrario solamente atiende a quienes le simpatizan. Para alguien que aspira a una posición de sumo poder y cuya figura continúa siendo opacada por un ser tan obsesivo, malvado, amargado y vengativo, como es la señora Machado, esto casi que es una declaración de que González nos miente.

A pesar de todo esto se puede esperar dudas sobre nuestro relato, pero hay abundantes elementos para descubrir la farsa. El video que al inicio de su designación como candidato se filtró y que sin rubor alguno, pero en tono bajo y con pausa, González descartó al ser interrogado, pero restándole importancia, es muestra de lo que aquí indicamos; está mintiendo. El contenido de la filtración deja ver un largo momento de ira y frustración que permiten afloren claros rasgos de su verdadera personalidad, como son la misoginia, el racismo, el clasismo, el conservadurismo sexual y el desprecio por nuestros aborígenes. Un venezolano que no acepta la Venezuela real si no una diferente que excluye. Se revela así sus verdaderos valores y pensamientos, liberados de los cerrojos de la educación y del interés momentáneo, a través de su ataque de emociones que por sentirse confiado y frente a un interlocutor de su agrado, dejó fluir libremente. Ese episodio, para cualquier persona común, de haber sido un material forjado o falso, sería tomado como algo despreciable, bajo y una seria difamación. Más aún, para casos donde se está iniciando una carrera por la presidencia nacional es algo que justificaría alguna explicación. Pero Urrutia prefiere dejarlo pasar como si fuese una mentira ligera o un desliz de sus oponentes. Se nos vende como muestra de su gran magnanimidad y nobleza, el de tildar de insignificante la filtración, como algo que no merece su atención ni aclaratoria ante sus electores de todo el planeta. Pero eso no resulta lógico, ni obedece a ningún esquema razonable a menos que se considere que el vídeo es verdadero y González verdaderamente está intentando que se olvide.

Por supuesto, este juicio pudiera ser refutado y apelarse a psicólogos y politólogos que declaren lo opuesto, pero armar un debate sobre esta interpretación no es interés ni del comando de campaña de González Urrutia, ni de los medios de comunicación que le son afines ideológicamente. Pero esa postura, ya grupal, refuerza la idea de que se pretende desaparecer el material filtrado de la mente colectiva. ¿Compagina ello con la naturaleza de la comunicación política venezolana en este momento? La respuesta claramente es no y basta con recordar la variedad y enormidad de especialistas y aficionados, que los medios llevaban a diario a nuestras pantallas y radio, cuando Hugo Chávez estaba postulado como candidato. Para ese entonces y a la ligera, se hacían diagnósticos de trastornos psicológicos sobre el comandante de la revolución bolivariana, al igual que de imprevisto y superficialmente, se clasificaba y alertaba al mundo sobre su personalidad; con frecuencia todo eso se sustentaba con base a algunos hechos y a menudo, con muchas suposiciones. Entonces cabe preguntar ¿porqué no hay tal interés ahora? ¿acaso esos mismos medios cambiaron su proceder?. Nuevamente la respuesta es negativa y abunda evidencia que contradice poder sostener la hipótesis afirmativa.

Los medios siguen trastornando, intencionalmente, lo que nos llega día a día. Son fuentes de sesgos, desinformaciones y hasta francas manipulaciones. Una forma de ver como la difusión y distribución de hechos está siendo deliberadamente alterada se observa a partir del desagradable hecho de que González Urrutia se rascó los testículos con un bolígrafo en su primera entrevista. Un hecho que la edición del vídeo difusor no notó en su momento y dejó pasar, pero que después de revelado, se ha insistido en que pase desapercibido. Si usted compara la avalancha de mofas, comentarios y burlas que hubo, así como el conocimiento del incidente con la plancha de dientes de la esposa del candidato Maduro, contra el trato y conocimiento de lo los genitales de Gónzalez Urrutia, es fácilmente observable que ambas situaciones tuvieron un tratamiento muy diferente. En una nación dónde el chiste surge de ipso facto, hasta en situaciones de adversidades o conflicto, donde el pueblo se descobra del poder superior con la risa, ello no parece comprensible. La razón es que los medios ocultan las fallas y debilidades de González Urrutia, mientras que explotan, repiten y amplifican las de Maduro y su entorno; sin respetar derechos y chascos de ningún ser. De hecho pretenden humillar y con ello desprestigiar la candidatura del gobierno, para así torcer el rumbo político de la nación venezolana.

¿Se necesitan más indicios y señales para desconfiar sobre la sinceridad de González Urrutia?, ¿no se conoce el origen conflictivo de su nombramiento?, ¿no se vió como el candidato opositor Manuel Rosales, opositor por décadas al gobierno, también fue objeto de una agresión masiva por militantes, periodistas, botnets y gente de tendencia radical, únicamente por plantear a través de una inscripción de la tarjeta de su partido, la posibilidad de una candidatura distinta a la de Maria Corina Machado?, ¿no es fácilmente visible el daño que eso originó a quienes le son cercanos?, ¿qué será de sus antagonistas?, ¿porqué a González Urrutia tras recibir la bendición de la misma señora Machado, se le permite que ella haga campaña, se presente como candidata presidencial y exprese numerosas veces y hasta en mítines que será la futura presidente de la república?, ¿revela eso alguna contradicción con su imagen de candidato presidencial?. La sombra contínua y abrasadora de Machado sobre cada paso que Urrutia da, puede hacernos pensar que el hombre no tiene la autonomía, independencia y el valor que el cargo al que aspira demanda. Entonces, ¿su proyección como un ser humano pleno de bondad, un ser que busca la pacificación, la unión de los venezolanos y desecha la venganza, se amolda con la de su mentora y tutora, invasiva, que no le suelta ni un instante?.

¿Reflejará eso debilidad, dependencia, engaño?, ¿Nadie en su comando de campaña ha sopesado esa falla? Claro que sí lo han hecho, pero es tal el dominio que sobre él tienen otros, que no pueden disfrazar tal cosa. Es decir, las pruebas que justifican desconfiar de la sinceridad de González Urrutia sobran, pero si usted desea pensar que el sujeto se muestra tal como es, no habrá evidencia que le haga cambiar de parecer. Y es que lo suyo es dogma, no razonamiento lógico y mucho menos científico.

No servirá que le muestren vídeos donde descaradamente funcionarios del gobierno estadounidense declaran públicamente y ante la pregunta explícita, que González Urrutia es su candidato. Tampoco le hará recapacitar observar como los mismos periodistas que por décadas han engañado y mentido al mundo y en particular a Venezuela -muchos operando ahora desde Miami y Madrid- lo alaban y lo promueven con marcado sesgo. No ayudará que se le recuerde a usted como María Corina Machado ha montado simulaciones de ataques a su persona en alguna barriada caraqueña, visitado la Casa Blanca bajo la presidencia del más guerrerista de los Bush, que ha solicitado invasiones al país, pedido se invoque al TIAR que descolocó a Argentina en su conflicto por las Malvinas, apoyado al interinato de Guaidó, engañado con el hecho de poder inscribirse ante el CNE, declarado que sin ella no hay elecciones y que ahora mismo, ella misma se presenta como el complemento presidencial de González Urrutia. Tampoco será de utilidad recordarle lo que René de Descartes afirmó en una ocasión: "Es prudente no fiarse por entero de quienes nos han engañado una vez".

Usted seguirá creyendo en lo que desea creer y eso es válido. Tal vez no lo correcto pero es su derecho. Aún así, no pretenda luego decir, que fue engañado o traicionado. Que es una víctima de pillos como Juan Guaidó o Leopoldo López, las señales y muestras que reflejan que la candidatura de Edmundo González Urrutia es falsa, un engaño y una mentira están sobre la mesa y a la vista de cualquiera. No se requiere de un estudio de postgrado para reconocer la farsa y es que de tal magnitud son los signos de su engaño, que su designación original fue acuñada con las frases descaradas, de que era el "candidato tapa" o el "candidato sustituto". ¿Cómo se sentiría usted si su hija o hijo contrae matrimonio con una marido a esposa sustituta o sustituto?, ¿mandaría de viaje usted por una zona peligrosa, a su hijo de 5 años acompañado únicamente con un chófer de seguridad "tapa"? Si no lo haría, ¿entonces por qué puede confiar en Edmundo González Urrutia para gobernar y conducir a Venezuela, ante una de las crisis más peligrosas que este país ha tenido?

Así que si en un futuro usted llega a decir que fue engañado, habría que responderle de inmediato: "No fue así, permitiste que te engañaran ya que deseabas eso, que te engañaran". En un momento crucial para su nación, donde una descomunal fuerza foránea amenaza con quebrar la soberanía del país, asuma su responsabilidad verdadera ante el mundo y ante la historia. Exprese que prefiere la entrega de la nación ante su deseo de comodidad, agotamiento o flaqueza. Esa condición puede ser mal vista por muchos, puede ser reprochada por los descendientes de nuestra sangre y vidas regadas en Carabobo, pero es válida. Y eso es lo que busca el bloqueo estadounidense y los líderes como Gonzáles Urrutia, que nunca condenarán ni hablarán de las medidas unilaterales de coacción contra nuestra gente. De la gran carga injusta y malvada impuesta a nuestra población venezolana; del deseo estadounidense por doblegar su voluntad con tortura de mucho y sostenido trabajo y sufrimiento. De modo, que actúe como un adulto y asuma su responsabilidad, no culpe a los Guaidó, ni a los López, Borges o Machado. Esos son delincuentes, estafadores y bandidos, pero existen dado que usted una y otra vez les otorga el poder de que lo guíen y le controlen.

Ellos le engañan y usted vuelve con ellos por más mentiras. Tal vez se pueda entender su desespero o lo emotivo que usted está. Pero es su responsabilidad salir de ese foso. Allí tiene ejemplos claros como el de Milei y la Argentina actual, Netanyahu, la masacre de Palestina y la inutilidad de la ONU. El conflicto Rusia versus NATO/OTAN, con los Ucranianos poniendo la mayor parte de la sangre y muerte. Todo eso está a la punta de su celular y televisor para comprender que lo que está en juego supere su ser. No es una elección simple, es una coyuntura muy peligrosa. Nada se le oculta, tampoco necesita de un adivino ni de simulaciones computarizadas del porvenir para reflexionar en dónde está parado. Usted lo puede comprender todo. Sea responsable con sus acciones y que su descendencia le juzgue ante las dificultades actuales. Eso es lo que significa ser un adulto consciente y no ignorante de sus acciones. Y allí no vale más nada que su propia conciencia y esfuerzo para decidir como actuar.



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