Salir de la crisis: por dónde empezar

Estamos atravesando una crisis profunda ya que el imperialismo se aplicó en hacer realidad un dicho que los venezolanos repetían antes mil veces cuando había dificultades, aquí va a haber problemas es cuando se acabe el petróleo. Bueno el petróleo no se acabó, sino que Estados unidos y el imperialismo colectivo no dejan que lo vendamos, pero igual, se acabó y llego con ello esta inmensa crisis que hay que manejar. Se han hecho muchas cosas buenas, muchas veces hay errores y los traidores y simples ladrones hieren el proceso, pero la voluntad de luchar sin entregar la plaza al imperialismo permanece y se nota, por lo que considero la necesidad de mantener todos los esfuerzos revolucionarios que se están haciendo y entendiendo que los nuevos deben ser un incremento de los que ya existen.

Creo sin embargo que Venezuela ha cumplido un camino evolutivo y estamos ante un cambio de etapa o de fase, hacia un nivel más exigente en todos los aspectos, sería como un cambio cualitativo y para no perder el momentum, entendido este como inicio de una nueva estructura organizativa social, es necesario tener como condición obligada elevar el nivel de formación revolucionaria y técnica de la dirigencia nacional en todos los niveles. Es imprescindible formarse. No es un problema académico sino formarse en el manejo de la teoría revolucionaria, conocer el pensamiento de los revolucionarios que nos antecedieron, su visión del mundo, de tal manera que se pueda concebir el sistema, la nueva estructura, los nuevos componentes que naciendo deben integrar una nueva estructura social, más cerca del socialismo. Para eso es necesario formarse revolucionariamente y en la concepción del socialismo y del marxismo.

Para seguir remontando la cuesta, hoy también es necesario realizar cambios profundos, necesarios, pero difíciles de decidir y más difíciles de aplicar pero no hay otra solución, si seguimos haciendo lo mismo no avanzaremos con el espíritu que se desea. Hay que dejar la vanidad.

Además de elevar el nivel de formación de la dirigencia nacional es ineludible elaborar un plan de cambio estructural, por lo tanto es necesario conocer que es una estructura social y eso solo se conoce estudiando a los teóricos marxistas y revolucionarios. Esta planificación se debe iniciar detectando problemas reales, estructurales, que están afectando directamente el comportamiento de la sociedad venezolana y su población, que solo son asequibles mediante la investigación, filosófica o científica. Determinados estos problemas se elabora el plan para tratar cada uno de ellos.

A modo de acercamiento a ese momento de identificación de cuáles son las situaciones principales que están causando mayor malestar y crisis señalamos las siguientes:

Falta de seguimiento a todos los sectores, instituciones, jefes y personas que dirigen o a las que se les ha asignado responsabilidades en cualquier nivel, lo cual trae como consecuencia que no importa si hace o no hace porque nadie se va a enterar.

Así se lo dijo una niñita en un programa al propio presidente Maduro, expresándole, que como se sabe si un jefe de UBCH estaba cumpliendo sus funciones, o un Consejo Comunal, un ministro o los dirigentes en el partido. No se sabe, nadie lo sabe, pero ese es un problema esencial que debe priorizarse por encima de muchos otros que tienen más televisión y joropo, ya que si desconocemos las conductas, los resultados, no los evaluamos, perdemos el trabajo y el gobierno, no queda bien ante la población.

Se hacen esfuerzos ciertos para fortalecer la economía, pero si no hay plan, resultados planificados y directivos evaluados no se alcanzará lo que siempre con mucho entusiasmo anuncia Maduro.

Combatir la corrupción sistemáticamente es ya una necesidad, un instrumento clave de desarrollo para los pueblos sometidos, porque la corrupción se ha convertido en un arma en manos del imperialismo que la promueve activamente, en la forma administrativa y la del hampa común, persiguiendo, por una parte torpedear las iniciativas y esfuerzos de desarrollo, utilizándola para fomentar la desintegración de las instituciones que con tanta dificultad logramos mantener y por la otra le sirve de soporte para sus campañas de desprestigio e incapacidad que teje permanentemente contra Venezuela.

Se convierte así la corrupción en un elemento que agrava las crisis económicas y de todo tipo que padecemos, ya que genera gastos de recursos, perdida de la esperanza y frustración generalizada en la población. La contrarrevolución pues. Es algo a lo que debe darse prioridad inmediata porque afecta intensamente la gestión de gobierno.

Tenemos la esperanza que se avizora una nueva etapa en el desarrollo del estado venezolano, pero esta no podrá aprovecharse plenamente si no elevamos la formación ideológica, la planificación, el nivel técnico y político, en principio de los grupos dirigentes y si no avanzamos en la mejora de las estructuras organizativas y evaluativas del desempeño del estado, para que esta nueva etapa que puede estar cerca, se convierta en un avance real hacia el socialismo en el país.



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Oscar Rodríguez E


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