El salario y la destrucción de la democracia por el gobierno madurista han sido nefasto para el pueblo trabajador

DIOS NO QUIERA que las amenazas del presidente Nicolás Maduro contra el movimiento popular, gremial y la izquierda "trasnochada" terminen con sus manos manchadas de sangre y tenga que salir de Miraflores por la puerta trasera, en su mensaje de memoria y cuentos ante la Asamblea Nacional el pasado lunes 15/01/2024 dejo claro su intolerancia a las críticas razonadas de la dirigencia progresista a su desastre administrativo, la escandalosa corrupción de su gobierno, la reiterada violación al artículo 91 constitucional y la eliminación del estado de derecho en Venezuela.

Envió la señal con notoria intensionalidad antidemocrática y su autoritarismo arrogante que reprimirá y judicializara el derecho legítimo a la protesta pacífica del pueblo trabajador quien fué burlado nuevamente con el pirrico aumento al bono de guerra y sin aumento del salario mínimo, tomando en cuenta que la canasta básica familiar tiene un valor actual de 522 dólares mientras el salario mínimo sigue en 3,6 dólares, y no por casualidad este miércoles comenzó a ejecutarse la instrucción presidencial con allanamientos al los gremios docentes y la prohibición de foros y debates públicos sobre el salario y sus posibles soluciones que su gobierno neoliberal-patronal no quiere oír.

Con el desempeño autoritario del gobierno madurista durante la última década, venezuela finalizó el año 2023 gravemente afectado por la actual crisis de gobernabilidad insostenible, alineada a factores de poder internos y externos del capital en las que destaca el desmantelamiento institucional del "Estado" y dónde el resultado a la vez expresa la anulación casi absoluta de los principios democráticos, las garantías constitucionales y los derechos humanos conquistados por la sociedad venezolana en tiempos anteriores.

Garantías en la que se había avanzado a niveles aceptables del desarrollo social y político del respeto institucional hacia las inquietudes ciudadanas, permitiendo el desenvolvimiento sociopolitico de los ciudadanos en el marco de la participación en un ambiente de convivencia democrática y pacífica, del reconocimiento a los demás aún en las diferencias, de la coincidencia necesaria para el libre juego democrático de las ideas entre distintos factores organizados, independientes e individualidades sin el menoscabo de los derechos políticos, civiles y humanos de los ciudadanos interesados en la participación política cualquiera fuera su tendencia ideológica, creencia o clase social, sin más restricciones que las establecidas en la normativa electoral para todos por igual.

Pero contradictoriamente al salto político cualitativo del proceso de apertura democrática impulsado por Chávez reconocido hasta por organismos internacionales y que luego a consecuencia de la conocida situación sobrevenida, accidentalmente llegó al poder la perversión política del oportunismo (entreguista, desclasado y traidor) madurista frenando y retrocediendo los avances transitados hasta aquel momento.

Regresando cavernariamente a épocas ya superadas a la que ni los propios protagonistas de aquel oscurantismo quisieran volver jamás, hablamos de las antiguas guerras electorales dónde los afectados perdían su elección en las mesas con el modo "acta mata votos" con escasa posibilidad del reconteo o repetir el proceso, pero ahora en lo que suponemos es la época moderna signada por la inteligencia artificial y otros recursos de impensables tecnologías se aplica la criminalización objetiva a la acción política inconveniente, que para el autoritarismo arrogante del gobierno madurista es de vida o muerte política para mantenerse en el poder en contra de las mayorías, sin que te permiten ejercer el derecho a la participación democrácia.

Hoy los venezolanos y particularmente los trabajadores todos están afectados por un gran déficit democrático impuesto por el oportunismo gobiernero de las barbaries del madurismo desconocedor de los principios éticos de la democrácia, para quienes no existe el reconocimiento a la progresividad de los derechos individuales y colectivos, porque en los últimos tres años se impuso una pseudodemocrácia judicializada y limitativa de los derechos políticos y constitucionales de los ciudadanos y concretamente el derecho a la participación electoral democrática de la dirigencia natural y genuina de movimiento popular sin partidos.

El madurismo es una casta politica desprestigiada e inútil entronizada en el poder que no reconoce a los factores vinculados a corrientes del progresismo patriótico de la ética y la dignidad bolivariana, que asumió consecuentemente la constitución como el programa social de los venezolanos a la que hay que reconocer y respetar, éso determina el déficit democrático electoral en casi todos los niveles de participación de sociedad venezolana, porque al final nada ni nadie garantiza la restitución de los derechos conculcados a los venezolanos/as que animan la participación ciudadana en la política con altura.

De hecho los instrumentos legales de participación política como la ley de partidos políticos, es una especie de peaje o alcabala por dónde los ciudadanos venezolanos están obligados a pasar como parte de un requisito anacrónico para poder ejercer su derecho constitucional a la participación protagónica, lo que demuestra que en la participación para ser electos a cargos de representación popular ése mecanismo es más favorable a los partidos que a los ciudadanos, es decir que lo que tenemos es una democrácia de partidos en perjuicio de los ciudadanos, que la inutilidad parlamentaria no ha querido resolver por miedo al pluralismo y a la modernidad democrática.

Con una institución como el CNE encargada de asegurar que eso así sea y se cumpla por ley esa condición discriminatoria de la participación ciudadana, la cuál es parte principal para el control sistemático de mantener una democracia chucuta, la que está desactualizada y reñida con los principios éticos de la valorización democrática, la misma que defienden los fanfarrones mediáticos o tele bocones tarifados y cobardes del gobierno madurista, quienes descalifican y amenazan, agreden y persiguen la verdad crítica del nuevo liderazgo emergente y patriótico que viene surgiendo en nuestro país.

Definitivamente estamos frente a un gobierno estancado, sin iniciativas positivas y desesperado que luce agotado sin vitalidad política e ideológicamente perdido a la deriva, sin argumentos válidos ni respuesta reconstructiva a su propia crisis terminal interna e institucional de gobernabilidad y cuya verdadera imagen está asociada al fracaso irreparable, que prefirió habilitar otros mecanismos ilegítimos e ilegales para cerrar en términos absolutos todos los canales de participación política a los sectores populares mayoritarios que desafiaron la mentira y la traición del madurismo neoliberal salvaje y corrupto; Toca Luchar, amanecerá y veremos.



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Aguedo Alcalá Machiz


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