Algunas reflexiones incómodas pero necesarias en el Día del Periodista 2022

Como trabajador de medios de comunicación del Estado desde 2003 (2002 si tomamos en cuenta mi paso por Aporrea), y como computista y desarrollador de sitios web y medios digitales desde 1997, quiero tomarme el atrevimiento de hacer algunas reflexiones y recomendaciones hoy 27 de junio de 2022, al celebrarse un nuevo Día Nacional del Periodista en Venezuela.

  • El buen periodismo, a nivel mundial, está en peligro. Con Julian Assange a punto de ser extraditado a Estados Unidos, con la censura a medios que representan la visión de una de las partes en conflicto o que muestran visiones alternativas que raras veces se ven en los medios hegemónicos (casos RT y Sputnik, entre otros), es más importante que nunca seguir luchando por darle la voz a los excluidos y a los pueblos del mundo.
  • El hacerlo requiere una constante autocrítica para ser cada día mejores. En países donde gobiernos de izquierda se mantienen en el poder, a menudo bajo un constante ataque del imperialismo, a veces es tentador creer que el periodismo revolucionario sólo debe ser mero reflejo de los discursos oficiales. ¿Hacer nuestro trabajo consiste en meramente replicar las vocerías del estado, criticar al gobierno de Estados Unidos y denunciar sus aberraciones?

Cosas desagradables

  • Todo medio de comunicación debe poder ganarse la confianza de sus usuarios y usuarias. Para ello, estos deben confiar en que se les está diciendo la verdad. Un medio que sólo refleja lo que los directores de las instituciones públicas le ordenan y que no muestra la realidad que se ve todos los días en la calle, difícilmente puede ganarse la confianza de su público, que en muchos casos preferirá cambiar a un medio privado que, en apariencia, diga "la verdad".
  • Se ha vuelto común en algunos de nuestros medios televisivos el mezclar la información con opinión. Algunos periodistas confunden su rol con el de dirigentes políticos y, en espacios informativos, llenan sus discursos con adjetivos: extremadamente positivos cuando se refieren a personajes del propio gobierno, extremadamente negativos cuando se refieren a personajes bien sea de la oposición, o que tienen algún problema con el Estado. "Victorioso", "exitoso", "maravilloso", "espectacular", "el mejor canal de televisión del planeta", "el partido más inmenso", son algunas de las frases que se escuchan, a veces de forma muy repetitiva y cansona, cuando las usamos hacia nosotros mismos. "Viles", "cobardes", "traidores", "hipócritas", "falsos", son algunos de los adjetivos que resuenan incluso en espacios informativos cuando se habla de adversarios políticos. Existen espacios de opinión donde pueden hacerse estos análisis, pero los espacios informativos existen para presentar hechos y sucesos, y dejar que los usuarios y usuarias del medio mediten y saquen sus conclusiones.
  • La veracidad del periodista, del medio y la confianza que le tiene su público es algo invaluable, y una vez que se pierde, es casi imposible recuperarla.
  • Cuando ha habido acusaciones desde las instituciones del Estado contra algunas personas (casos Aryenis Torrealba y Alfredo Chirinos, entre otros), a veces algunos periodistas, en espacios informativos, no se han limitado a reseñar la noticia, sino que han acompañado la acusación con una serie de adjetivos y peyorativos, dando por hecho que las personas señaladas son culpables, obviando la presunción de inocencia o el derecho a un juicio justo, en espacios donde jamás se les dará un derecho a réplica a los acusados o sus familiares. Usar medios del estado para el acribillamiento mediático de personas a quienes ni siquiera se les da la posibilidad de defenderse, es antiético y debe ser evitado.
  • Es difícil olvidar las comparaciones que algunos periodistas de medios del Estado hacían durante la transmisión de los juegos de Tokio, ensalzando a los atletas paralímpicos porque "ellos nunca se quejaban" y criticando a aquellos que hicieron algunas menciones públicas de problemas que tuvieron, o de fallas que hubo por parte de alguna institución que debía atenderlos. Esa parcialización no está para nada bien.
  • No está bien que algunos periodistas televisivos opaquen a sus compañeros y compañeras. A veces, en algunos medios públicos, dos periodistas hacen la presentación de un espacio informativo, pero uno de ellos habla muchísimo más que el otro, generalmente mujer. El hombre nunca debe opacar a la mujer, ni viceversa. La mujer jamás debe reducirse a una figura decorativa.
  • Los espacios informativos y los de agitación política deben estar claramente separados y demarcados.
  • Los logros deben ser visibilizados, en un momento en el que Venezuela comienza a recuperarse del cruel ataque al que se ha visto en los últimos años. Pero exagerar esos éxitos, decir que "Venezuela se arregló", intentar hacer creer que el éxito de algunos locales nocturnos de clase media-alta, o de algunos conciertos, implican que el país ya volvió a la normalidad, es burlarse de una gran mayoría de personas que deben salir todos los días a ganarse el pan, a menudo teniendo varios trabajos o teniendo que "matar tigres" y hacer varias labores para ganar el dinero necesario para subsistir. No todos pueden pagar 100 o 200 dólares por una entrada a un concierto, no todos pueden pagar 200 dólares en un restaurant de Las Mercedes. No está bien que una persona o una familia prácticamente ya no tenga ratos de esparcimiento porque tiene que estar trabajando continuamente.
  • Hay muchos síntomas de que el país está mejorando, pero el venezolano de a pie también tiene que luchar contra la especulación (a menudo caminando por muchos lugares cuando hace sus compras buscando los mejores precios, o esperando los mercados que a veces hace el gobierno en algunos lugares, o yendo a mercados populares o comprando en lugares lejanos de donde vive), ha tenido que luchar por años contra el desmejoramiento de los servicios públicos (de los que no se habló absolutamente nada en los medios públicos hasta hasta unas semanas, cuando el Presidente Maduro anunció los 1x10 y la VenApp). Los medios públicos deberían acompañar a las personas en sus luchas y en sus denuncias cuando se presentan estos problemas, no reflejarlos únicamente cuando el alcalde o gobernador los menciona para solucionarlos.
  • La lucha del venezolano de a pie contra el bloqueo, las sanciones y sus consecuencias también debería mostrarse y reflejarse.
  • Es muy triste y desagradable ver a periodistas y comentaristas en medios públicos tomando el papel de inquisidores, de perseguidores. Acusar a alguien de "traidor", de "ser pagado por Rafael Ramírez", de "ser la nueva Eva Golinger" o "la nueva Luisa Ortega Díaz", haciéndolo de forma ligera, sin pruebas, es algo terrible, que acaba con su veracidad como periodista. Esto incluye a aquellos que lo hacen en espacios de opinión o en redes sociales, lugares donde se identifican claramente como miembros de determinado medio de comunicación. Quienes hace 10 o 15 años emitían acusaciones similares desde altos cargos públicos, incluso siendo ministros, hoy están del otro lado de la acera y nos demuestran hoy en qué lado estuvieron siempre. Véanse en ese espejo.
  • Insistimos en que el periodismo en países en revolución no puede consistir en ser repetidores de notas de prensa, en meros entrevistadores que hacemos preguntas cómodas y superficiales, en meros repetidores de los anuncios oficiales.

Participación

  • El periodismo debe permitir la participación de sus usuarios y usuarias. Con preocupación hemos visto que los espacios participativos en programas de radio, canales de televisión y sitios web han disminuido o se han ido cerrando. Pocos programas permiten llamadas del público en directo. Muchos leen mensajes o colocan notas de voz, pero se limitan a leer sólo aquellas que coincidan con su línea editorial. Además, en algunos programas se limitan a leer lo que se les envía por Whatsapp, olvidando que muchas personas -sobre todo en los sectores populares- no tienen aún teléfonos inteligentes o conectividad, y no tienen por ende formas de hacer llegar sus mensajes. El teléfono y los mensajes de texto tradicionales no pueden descartarse aún.
  • Sabemos las complicaciones que generan el permitir la participación, pero nadie ha dicho que ser periodista es fácil. El medio de comunicación funciona también como interlocutor entre los gobernantes y los gobernados, pero si el medio sólo funciona de forma unidireccional, la gente pierde su confianza en ellos.
  • En ese mismo sentido, muy pocos sitios web de noticias permiten al público colocar comentarios en las noticias, un recurso valiosísimo para apoyarlas, complementarlas, señalar errores o pedir más información. Casi todos los medios del Estado tienen redes sociales, pero se usan de manera unidireccional, para publicar noticias, pero no se leen ni responden los comentarios, que en muchos casos pueden ser valiosos o ser un complemento. Esto también ocurre en las instituciones públicas, lo que es aún más grave.
  • Está muy bien que se abran espacios en Instagram o Tiktok, pero debe recordarse que estas redes sociales requieren teléfonos inteligentes de gama media o alta. Muchas personas aún usan teléfonos de 60 o 80 dólares, por lo que redes sociales con menos requerimientos, como Twitter o Facebook, se les debe seguir prestando mucha atención.

Investigar más

  • El periodismo debe ser inquisitivo, investigador. En un país en el que el imperialismo ha traído millones de dólares para causar guarimbas, violencia, asesinatos de líderes políticos, intentos de golpes de Estado, intentos de incursiones e invasión e intentos de magnicidio; en el que se financian ONGs y partidos políticos desde el exterior, es lamentable que casi no hayan investigaciones y trabajos serios mostrando al menos algunas de estas redes de financiamiento. Se ha asumido una posición muy cómoda, de esperar a que los organismos del Estado desmantelen organizaciones criminales para entonces replicar las declaraciones de voceros y ministros. Son muy pocos los medios que intentan hacer investigaciones y periodismo de datos por su cuenta, con la excepción de los compañeros de La Tabla.

Estar con la gente

  • Estamos de acuerdo en que, siendo nuestro país y su gobierno constantemente atacado por el imperialismo y los medios de derecha, sería terrible que medios públicos, del Estado o alternativos también comenzaran a atacarlo. Pero hay ocasiones en que funcionarios del Estado o del gobierno, valiéndose de su posición, abusan de su poder y atacan injustificadamente a personas, movimientos sociales, luchadores y gente humilde. A veces algunos funcionarios públicos no cumplen con su trabajo, y cuando alguna persona se los reclama, éstos responden con acusaciones como las vistas siete puntos más arriba ("traidor", "agente de la CIA", etc.). Esto no debería permitirse. Los medios de comunicación del Estado, alternativos y comunitarios deberían recuperar su papel de acompañamiento a estas personas, dando espacios tanto a ellos como a los funcionarios y voceros. Hoy, en la mayoría de los casos, sólo se da voz a los funcionarios del Estado, en particular cuando son del mismo partido de gobierno, y las comunidades y movimientos sociales que reclaman un problema no tienen dónde expresarse.
  • No existe en la actualidad un sindicato, asociación o movimiento desde el lado del chavismo que defienda efectivamente a periodistas y trabajadores de medios cuando son acosados o despedidos. O, en todo caso, sólo reaccionan cuando el atacante está directamente vinculado con la oposición (caso concejo municipal en el estado Zulia, que eliminó premios de periodismo a medios alternativos). Todo periodista o comunicador debería tener la asesoría necesaria para defenderse si un medio de comunicación o institución, sea privada o del estado, hace cualquier tipo de abuso en su contra.

Partidos

  • El caso de ciertos partidos políticos (PCV, una parte del PPT, Tupamaros, UPV, etc.) que antes formaban parte del gobierno bolivariano pero entraron en conflicto con el PSUV y ahora no se permita que sus dirigentes aparezcan en medios del Estado, es algo muy lamentable, que debe repudiarse totalmente. No está bien que un partido político, por muy mayoritario que sea, se apodere de los medios del Estado y no permita que nadie más los utilice.
  • Sin embargo, también solicitamos a los dirigentes de estos partidos excluidos, comprender la situación en la que se hayan los periodistas de un medio público, que en muchos casos llevan años luchando junto a ustedes, que tienen relaciones de amistad y hasta coinciden en muchísimos de sus planteamientos, que quieren darles voz y participación, pero se sienten intimidados cuando el discurso de algunos es acusar al gobierno de ser "antiobrero, traidor y neoliberal" o de estar en un "pacto de élites".
  • Deben entender que, para los periodistas de los medios del Estado, su jefe es el Presidente de la República, y el usar estos adjetivos contra su jefe no se toleraría en ningún medio, ni público ni privado. Si fuera al revés y el PCV fuera el partido de gobierno, ¿permitirían que se refirieran a ellos de esa manera desde un medio del estado?
  • Misma situación ocurre con las luchas por temas salariales. Entendiéndose las dificultades que se viven en Venezuela por el bloqueo y las sanciones, que han limitado enormemente los ingresos del país, también hay que entender la lucha del venezolano por recuperar su salario. Muchos están cansados, agotados, tras llevar años trabajando en varios empleos, sin vacaciones, realizando oficios que jamás creyeron iban a tener que realizar, con muchos beneficios laborales perdidos por causa de la hiperinflación, que destruyó ahorros, fideicomisos, prestaciones acumuladas y similares. Si de pronto algunos de ellos sienten la necesidad de luchar para que se les reconozca sus contratos colectivos, o para que determinadas primas, bonos o similares que les fueron disminuidos o eliminados se les reconozcan, poco favor hace un medio del Estado silenciando sus luchas.
  • Pero también es cierto que, cuando algunos dirigentes políticos o sindicales utilizan estos problemas para acusar al gobierno de "neoliberal", "antiobrero", "traidor con los trabajadores", "enemigo de la clase obrera" o similares, sólo fuerzan a periodistas y medios del Estado a excluirlos.
  • Es mi opinión personal que el PSUV y el PCV (y demás partidos de la APR, así como partidos de izquierda, pero disidentes como Redes) deben acercarse, dialogar, llegar a acuerdos que sí se cumplan, establecer verdaderos canales de comunicación internos y periódicos, luchar juntos en metas comunes y mantener sus posiciones en aquellos puntos donde discrepan, con respeto y sin que la discrepancia se convierta en enemistad a muerte, que pareciera verse hoy. El PCV, Redes y otros partidos son parte de la revolución bolivariana, tanto como el PSUV, y esto es algo que todos tienen que entender y aceptar algún día.
  • Algunos dicen que parezco el hijo de unos padres divorciados, que lucha para que se reconcilien cuando ninguno de los dos quiere hacerlo. Pues sí: los militantes de la revolución bolivariana somos hijos (políticamente hablando) no solamente de Hugo Chávez, sino de cientos de sus líderes y dirigentes, tanto del PSUV como del PCV, PPT, Redes y otros partidos. Chávez era la persona que veíamos constantemente en televisión y en alguna marcha, pero con quienes hablamos directamente, en persona, es con esos líderes políticos que hacen vida en el barrio y la comunidad. Tanto del PSUV, como del PCV. Y sí, nos duele verlos confrontarse. Y sí, quisiéramos que hicieran gala de sus habilidades políticas y aprendieran a solucionar sus diferencias, así ustedes mismos no quieran.
  • Es increíble que muchos de los problemas en escuelas, liceos, centros de salud y servicios públicos que ha intentado solucionar el PSUV en semanas recientes a través de mecanismos como VenApp o el 1x10, son cosas que el PCV y otros partidos vienen denunciando hace años. Hechos de corrupción descubiertos por el Ministerio Público en PDVSA, fueron denunciados por el partido Redes muchos años antes. Igualmente, el PCV es uno de los partidos que ha acompañado las denuncias de detenciones injustas de campesinos, despido injusto de obreros o trabajadores, o casos de corrupción o abuso de poder en instituciones públicas, y meses o años después se descubre que tenían razón. Tiene que abrirse espacios para que estas denuncias puedan ser canalizadas y resueltas, así vengan del PCV, o así sean acompañadas por ellos.
  • Las actitudes de algunos periodistas, funcionarios y presentadores, de acusar sin prueba alguna al PCV y otros partidos de ser pagados por determinados actores políticos (Rafael Ramírez, Estados Unidos, la CIA, etc.) son irresponsables, absurdas y dejan muy mal parados a quienes las emiten.

Preservación para futuras generaciones

  • Reitero una vez más la importancia de que los entes del país dedicados a la preservación bibliográfica y hemerográfica se dediquen con urgencia a buscar formas periódicas para preservar en el largo plazo las noticias, imágenes, videos y materiales que se generan todos los días en los medios del estado, medios revolucionarios y medios aliados, tal y como se hace en otros países, incluyendo páginas web, radio, televisión y redes sociales.
  • Ha ocurrido en varias ocasiones que, cuando se reestructuran páginas web de medios del Estado, o se ha cambiado su imagen o su software, se eliminan las noticias generadas por su equipo periodístico durante varios años, perdiéndose para siempre. Esto, a nivel técnico, es absolutamente innecesario e injustificable. Elimina o destruye material histórico valiosísimo, incluyendo el trabajo de sus propios compañeros y compañeras. Dificulta realizar labores de investigación.
  • Es importante que se generen políticas que obliguen a los medios del Estado a preservar la información y noticias que generan, para generaciones futuras, en particular las digitales. Todo el material generado durante la Presidencia de Hugo Chávez debe tener prioridad, para recuperarse, almacenarse y preservarse. Y luego debe continuarse con la presidencia de Nicolás Maduro. Deben generarse políticas que garanticen que todos los archivos digitales se respalden y preserven con el paso de los años, adaptándose a las nuevas tecnologías de almacenamiento que surjan, tomando todas las medidas para que se preserven a pesar de cualquier catástrofe o evento que ocurra en el país o el mundo.

Software Libre

  • Reitero la necesidad de que periodistas y comunicadores sociales, alternativos y comunitarios se vuelquen al software libre y las tecnologías libres, las adopten y se promueva no sólo su uso, sino su desarrollo. En un mundo donde las tecnologías se han convertido en la base para la dominación, el espionaje y el sabotaje de los pueblos y sus luchas, el que podamos desarrollar nuestras propias tecnologías es vital, y sólo podemos hacerlo si las estudiamos, entendermos y replicamos.
  • Es muy triste que, en 2022, la emisora Alba Ciudad siga siendo la única del Estado venezolano que use software libre. Es muy triste que los medios del Estado casi no hablen sobre tecnologías libres, y que el ente rector del Estado en ciencia y tecnología casi no mencione el tema.
  • Propongo una vez más que los medios del Estado, alternativos, comunitarios y entes relacionados con el área audiovisual nos unamos en la enseñanza, uso y desarrollo de tecnologías libres para radio, televisión y redes sociales, no sólo para abaratar el pago de licencias, sino para que nuestros técnicos puedan instalarlas de forma masiva, sin tener que desechar computadoras y equipos que aún funcionan, sin sucumbir a la obsolescencia programada.
  • Aplaudo enormemente que la Universidad Bolivariana de Venezuela, en su Plan de Formación de Grado de Comunicación Social, adopte y enseñe software libre; ojalá ese ejemplo se imite en otras carreras y PFG, y también sea imitado en otras universidades, como la naciente Universidad Internacional de la Comunicación, o la Universidad Nacional Experimental de las Artes, Unearte, que si bien no imparte comunicación social, sí enseña diferentes carreras audiovisuales muy relacionadas con la comunicación).

Bloqueos en Internet

  • Venezuela, como país soberano e independiente que está bajo ataque en una guerra de cuarta generación, tiene el derecho de bloquear sitios web, tal y como los países del llamado "primer mundo" y sus empresas redes sociales también lo han hecho con aquellos medios de países que consideran sus enemigos. No debería permitirse, ni en Venezuela ni en ningún país, que una página web o una red social llame a la confrontación entre civiles, a la violencia, al asesinato de personas, que difunda fotos, dirección o datos personales de una o varias personas por su posición política, religiosa, nacionalidad, raza o similares, con el fin de intimidarlo o de llamar a atacarlo.
  • Sin embargo, en mi opinión, el gobierno venezolano no debería abusar de esta potestad. Venezuela debería hacer estos bloqueos de una forma pública, documentada, específica, dentro de un marco legal, mostrando las razones por las que decidió ejecutar el bloqueo y el tiempo que durará el mismo.
  • Existen bloqueos inexplicables, como el de la página web Aporrea.org, cuyos propietarios viven en el país pero no han recibido ninguna notificación de por qué su sitio web fue bloqueado, qué leyes incumplieron, qué debe hacer para que cese el bloqueo o cuándo terminará. El hecho de que la página sea excesivamente crítica o incómoda, y hayan discrepancias política con ella no debe ser motivo para un bloqueo.

Hipismo

  • Lamento mucho que el hipismo haya regresado en los últimos años a los medios públicos venezolanos. Como familiar de una persona que sufrió ludopatía jugando al 5 y 6 y causó gravísimos problemas a sus seres queridos, quiero exhortar a la reconsideración de esta medida. Los medios públicos no deberían prestarse para la promoción, por horas y horas, de un deporte tan ligado a las apuestas y que favorezcan que niños, desde muy pequeños, se sientan atraídos por este mundo. Y, de cualquier forma: ¿qué ayudas brinda el estado a una persona que caiga en la ludopatía? ¿Adónde puede acudir?

Enza y Earle

  • En los últimos meses perdimos a importantísimas figuras de la comunicación social venezolana, como el profesor Earle Herrera (quien a su vez fue profesor y amigo de muchas personas que me rodearon, me enseñaron y trabajaron conmigo) y la gran camarada y amiga Enza Tibisay García, periodista destacada, comunicadora social y licenciada en Artes egresada de la UCV, conductora del programa "La Ventana", quien también dirigió la emisora Alba Ciudad por dos años y fue su coordinadora de producción por ocho años. Mis condolencias a sus familiares y amigos, y la mejor forma de recordarlos a ambos es luchar para que sus enseñanzas prevalezcan.

Todas estas reflexiones las hago con un único objetivo: que mejoremos como comunicadores revolucionarios, que la revolución bolivariana mejore y que, por ende, nuestro país y nuestra sociedad mejoren y se recuperen.



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Luigino Bracci

Estrecho colaborador y antiguo miembro del equipo editor de Aporrea. Bracci es un celoso defensor del Software Libre y de la libertad de expresión.

 lbracci@gmail.com      @lubrio

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