Homenaje al Levantamiento Popular del 13 de Abril de 2002-2003

La Derrota del Golpe Capitalista de Abril y La Marcha de Petare

Tomado de la Separata del Periódico del Partido Revolucionario de los Trabajadores "El Proletario", mes de abril del 2005:

Han pasado 19 años de la derrota infligida por las masas venezolanas al golpe neofascista del 11 de abril encabezado por la coalición imperialista internacional con la burguesía norteamericana al frente y FEDECAMARAS-VENAMCHAM, el Episcopado, y los partidos de ultra derecha como cabezas de turco locales contra el presidente electo Hugo Chávez, apoyado por los marxistas leninistas y el joven proceso nacional revolucionario en curso; también han pasado casi otro tanto de años de los sucesos del 2 de diciembre 2003 en PDVSA mejor conocido como " el golpe petrolero", un acontecimientos igualmente derrotado por las masas que marca otro significativo paso adelante para el movimiento obrero y los socialistas revolucionarios de Venezuela y el mundo.

En conmemoración de tan históricos sucesos y a propósito que la crisis estructural, en picada del capitalismo mundial no se detiene, se agudiza y de que el nacional reformismo deja bien establecido su incapacidad para impulsar los cambios de fondo exigidos por los pueblos latinoamericanos, a la par de que el antiimperialismo proletario y el socialismo científico comienzan a ocupar la vanguardia de los nuevos enfrentamientos de clase que se avecinan, volvamos una vez más la vista atrás en busca de experiencias válidas para el futuro inmediato.

Antes del 11 de abril nuestra organización había tomado algunas previsiones. Ocurridos los hechos del 11 de abril con su estela de muertos planificados por los golpistas burgueses, los allanamientos y prisiones de rigor, se reúne el Secretariado del PRT el día 12, revisa la nueva situación política creada por el golpe de la derecha, hace los enlaces necesarios con el resto de la Dirección Nacional y las direcciones regionales de Caracas, Miranda, Aragua, Portuguesa y Anzoátegui, éstos tres últimos Estados bajo la dirección de los valerosos camaradas -ya fallecidos- Manuel Ureña, Jesús González, Carlos Mirabal y Jesús Belbin respectivamente, decidiendo la clandestinidad de Partido.

La Dirección Nacional establece contactos con otros equipos políticos del interior del país, grupos revolucionarios aliados, así como con varios dirigentes y activistas comunales, para pasar toda la organización del PRT a la actividad clandestina.

A las primeras horas del día l3, el Secretariado del Partido hace un nuevo diagnóstico de la situación, considerando el desastroso y estúpido discurso del dirigente máximo de FEDECÁMARAS Carmona Estanga. Se constata entonces un brusco cambio de la correlación política de fuerzas, que aumenta rápidamente con la presión popular desde los barrios del Valle, Petare y algunas otras parroquias caraqueñas. Se movilizan las masas en Maracay estableciendo contacto con grupos de militares patriotas rebeldes.

De inmediato nos comunicamos con la concentración organizada en la Redoma de Petare por la alianza revolucionaria, cuadros del Partido y el equipo del camarada Lenin M-Malét. Se suman los cuadros revolucionarios del Distrito y la región Caracas, entre otros, Luis H, Manuel, Wilfredo María, Néstor, Deyanira, Vilma, el que escribe y algunos más.

A las l0 am, unas l000 personas entre cuadros políticos, obreros y comunidades nos habíamos ya concentrado en el sitio, en los alrededores de La Redoma de Petare. Se presenta una discusión con un pequeño grupo de activistas del PPT que proponían dirigir la concentración a la toma del canal 8, pero la jefatura de la marcha decide el destino de ella, Miraflores, para reforzar las acciones y derrotar la parte central del cruento golpe cívico militar organizado por la "Coordinadora Democrática", cuyo filo represivo apuntaba desde el primer momento no sólo contra el presidente Chávez y unos cuantos funcionarios gubernamentales, sino ferozmente contra los socialistas y las corrientes más activos del proceso revolucionario bolivariano. Era imprescindible cortar el paso de la peligrosa alianza imperialista y sus aliados antes que estos consolidaran el golpe y provocaran su anunciado baño de sangre.

11 y media. Se pone en marcha el piquete de la columna a la que espera un peligroso recorrido, en medio de una situación incierta, en el centro mismo de un cruento golpe en pleno desarrollo, que desde el primer momento allana, asesina, reprime al pueblo y busca exterminar al movimiento revolucionario. Es notoria la ausencia de orientación, información e incluso de presencia y dirección de calle de muchos altos jefes del gobierno, igual que del MVR y de la coalición de los partidos de gobierno. Son remplazados por el ímpetu de dirigentes comunales y obreros.

En primera fila de la columna los socialistas llaman a la resistencia y a la ofensiva Al paso del largo recorrido, la marcha popular atrae como un imán a miles de personas que bajan de las barriadas dispuestas a todo. Cerros y quebradas de Petare, Maca, La línea, Campo Rico, Carpintero, la bombilla, Chapellín, Santa Rosa, Sarria, transeúntes y gente de otros barrios populares se incorporan a la gran columna en marcha hacia la avenida Urdaneta.

A la altura de Chacao la crecida movilización se topa con la Metropolitana y la pertrechada policía del golpista Leopoldo López, armada hasta los dientes incluyendo armamento antitanque-. En posición de combate, los golpistas cierran el paso a la ya crecida e incontenible columna. Se abre un momento de intensa tensión, pero la jefatura de la marcha -que en ese momento sumaba decenas de miles de manifestantes- da la orden de avanzar en medio de la ferocidad policial, quienes antes la firme decisión del pueblo, se amedrentan, echándose a un lado deben soportar entonces los insultos y desafíos de un pueblo enardecido que ya nada temía.

No menos de 25 mil marchistas llegaron alrededor de las 2 pm, a Miraflores. La situación en Maracay era similar a la de Caracas, según los informes telefónicos de los camaradas Manuel y Ángel, desde los cuarteles ocupados por el pueblo revolucionario y los soldados patriotas. El resto es historia conocida.

A 19 de aquellos apasionantes sucesos de abril y esperando nuevos sucesos del 2002-2003, es conveniente anotar algunas experiencias que seguramente nos resultaran de gran utilidad:

  1. Una vez más quedaba demostrado que pueblo si tumba y repone gobiernos. Que este proceso – incluso la propia vida del presidente Chávez- se salva en primer lugar gracias a la valentía y decisión del pueblo venezolano, que pasó por encima no solo de la derecha terrorista y sus esbirros, sino también de los vacilantes, fanfarrones y traidores civiles o militares enchufados en el propio proceso, quienes dejaron el pelero antes que sonaran los primeros tiros.
  1. Que las masas insurreccionadas aceleran, minuto a minuto, la descomposición de las fuerzas enemigas y preparan las suyas para llevar hasta el final la lucha política, disponiendo todas sus reservas de combate. Los sectores populares movilizados para el enfrentamiento, precipitaron la fractura cívico-militar del golpe, animando la posición asumida por el sector de militares patriotas, especialmente de soldados y clases que en asambleas de base desconocen a los mandos golpistas y vacilantes, hacen armas al lado del pueblo y niegan el apoyo al reaccionario golpe de Estado capitalista montado por Fedecámaras , los partidos de la derecha, el imperialismo norteamericano, la derecha militar y el Opus Dei español.
  1. Que en efecto, las condiciones insurreccionales maduran políticamente en cuestión de horas, pero se hace indispensable la línea orgánica, el mando del partido proletario y las vanguardias de masas, direccionando una estrategia firme, un programa revolucionario concreto, acertado y claro, para concentrar la insurrección popular y sin titubeo lanzar la orden la tomar el poder político. Lo cual objetivamente -mas no subjetivamente- estuvo muy cerca el l3 de abril, quedando inconcluso el importante levantamiento, precisamente por la ausencia de los factores internos, subjetivos mencionados arriba.

De hecho, las jornadas de abril-diciembre revelaron como falsa e interesada la propaganda del liberalismo burgués y de algunos patriotas, que, para minimizar la actividad del proletariado y los socialistas, vociferan sobre un triunfo espontáneo de masas, lo cual es una falsedad evidente. Esta en los hechos no sólo la necesaria convocatoria orgánica de vanguardia sino la disposición favorable del pueblo que se funde en todos estos casos, a la dirección revolucionaria.

He aquí pues una novísima lección de nuestra lucha de clases del siglo 21, útil también para aquellos socialistas que anteponen el dogmatismo, el sectarismo, el espíritu de grupo, el empirismo aventurero y un sin fin de prejuicios a las tareas de la unificar el programa político de lucha con otras fuerzas, impidiendo acelerar el frente amplio y dar forma a un partido proletario unificado. He aquí un punto muy a propósito de la situación actual.

  1. Las jornadas del l3 de abril y del 2 de diciembre del 2002 en adelante, establecieron una profunda diferencia con los sucesos populares de febrero del 89 en cuanto a una mayor madurez política de las masas, un menor sentido espontáneo de lucha, así como el papel político más activo, orgánico, desempeñado por las organizaciones revolucionarias y comunales en su seno, lo que permitió concentrar la fuerza en los objetivos cívico-militares.
  1. Las jornadas de abril-diciembre también demostraron un hecho histórico determinante que la fuerza central de nuestro proceso revolucionario es la clase obrera y el poder popular organizado de base.

Los suceso de abril y de diciembre, que contaron estos últimos con la presencia predominante de la clase obrero-campesina al frente de las comunidades organizadas y de los grupos de soldados patriotas, indican que las verdaderas reservas del antiimperialismo y del socialismo están en las clases y estamentos explotados, no en la alharaca del oportunismo electoral ni en los burócratas y nacionalistas de palabras pero puntofijistas y liberales de hecho, tampoco están esas reservas en los círculos conciliadores, colaboracionistas y acobardados ante las circunstancias producto de la lucha de clases.

  1. Finalmente, quedó muy claro que las fuerzas populares deben comenzar aceleradamente un plan de organización política en todos los terrenos y bajo su propia dirección, porque el capitalismo imperialista y la oligarquía local no duermen, aprovechan la insólita impunidad existente, la falta de autoridad del gobierno con los enemigos del proceso, sus contradicciones internas incluyendo los avances de corrientes de derecha en sus filas e incluso la complicidad de unos cuantos funcionarios, dispuesto para volver a la carga.

Pero así mismo porque este proceso no se desenlazará favorable al pueblo, con reformas capitalistas de ningún tipo, sino con firmes respuestas antiimperialistas y socialistas tanto en el discurso como en los hechos.



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Otto Van der Velde Q

Dirigente del Partido Revolucionario del Trabajo - PRT (Venezuela)


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