Día de la mujer

Año tras año celebramos el día de la mujer, flores, chocolates, caramelos, felicitaciones, agasajos entre otras actividades recuerdan la fecha decorativamente pero a mi modo de ver, van reduciendo el verdadero valor de tan importante día, y pues como nuestra sociedad cada día es más autómata y simplista, la celebración generalmente suele girar en torno a las líneas generales que presentan las organizaciones internacionales a las que les atañe el tema, una de ellas es la ONU, que por ejemplo presenta la temática anual este 2020, expresando lo siguiente, "Soy de la generación igualdad: por los derechos de las mujeres." Como mujer, francamente no veo la novedad en la consigna, pero como así vamos todos repitiendo frases una y otra vez cual composición que utiliza la repetición constante u ostinato musicalmente hablando, pero es que hasta para el ostinato musical los compositores crean técnicas efectivas para captar la atención del oyente buscando balancear a través de la complejidad en los ritmos, adornado y enriqueciéndolas con armonía y contrapunto.

Partiendo entonces de este principio de balancear y enriquecer quiero compartirles mis opiniones muy respetuosamente con respecto a nuestra lucha, la lucha feminista, que más allá de lo histórico cobra un valor real en nuestro quehacer venezolano, pues quien más sino nuestras compatriotas han sabido sortear cuanta sanción, bloqueo, crisis etc., saliendo siempre airosas y victoriosas, invocando diariamente los poderes creadores del pueblo –femeninamente hablando- aprendiendo a hacer lo que en otrora nunca imaginamos hacer, por ejemplo, aprendiendo a nutrirnos con comida de verdad no con chatarra que enferma, aprendiendo a cuidarnos de verdad caminando y haciendo deporte al aire libre, gratis y súper fino, ya que nos permite apreciar la naturaleza -no acudiendo a un carísimo, dolarizado y encerrado gimnasio donde la que más se ejercita es la sin huesos, pero eso si más que para mantener el cuerpo lo que se mantiene es el status- emancipándonos de verdad con el mágico remedio de la lectura, socializando de verdad en nuestras comunidades mas allá del whatsapp y todo un sinfín de plataformas de interacción, y así sucesivamente pudiese pasar aquí días describiendo muchas otras cualidades propias de la creatividad femenina pero mucho mas allá estudiemos un tilín otros aspectos.

Sin pretender llevarlos al inverosímil paroxismo que genera –en muchos casos- radicalidad feminista, en mi condición de mujer creyente, defino el papel de la mujer como el equilibrio de la humanidad y es que desde nuestra misma creación Dios muestra como la mujer es el balance o equilibrio perfecto al salir de una costilla, no nos hizo de la cabeza ni de las extremidades sino que nos saco del tronco del centro pues, análogamente y estableciendo el carácter simbólico, la comparación cabe, ya que la función de la costilla en el cuerpo humano no es otra sino proteger los órganos vitales internos ubicados en el tórax como el corazón por ejemplo, sintiendo en mi espíritu que no somos ni superiores ni inferiores sino iguales.

Particularmente y de manera contradictoria me he conseguido infinidad de casos curiosos con respecto a si somos superiores, inferiores o iguales y como estamos es llenos de fanáticos y no de gente consciente y reflexiva, no faltara quien que cuestione el planteamiento que vengo desarrollando, pues cuando digo contradictorio, pienso en aquellos hombres súper feministas y en aquellas mujeres súper misóginas, y claro como nuestro mundo es falócrata -aunque no lo queramos- esa es la realidad a pesar de que la lucha feminista en este momento de la historia no es intempestiva y ha obtenido grandísimos logros, lo patriarcal prevalece, y sin paralogizar, es preciso entender que la mujer ha sido estereotipada y así, en tanto que lucha, también es presionada socialmente para ejercer los roles que el estereotipo de "mujer actual" le confieren algunos que no entienden el feminismo verdadero; se le exige a la mujer una especie de perfección ilusa, la cual no debe llevar enmiendas, tachaduras ni nada por el estilo, me pregunto yo, pero ¿Qué es eso? Si somos humanas, es decir, no perfectas pero si perfectibles, en cuanto a fondo no a forma, somos madres, hijas, compañeras, profesionales, lideresas, en términos normales, óptimos, muy inspiradas en lo que hacemos sí, pero eso no sugiere superioridad y si fallamos en algo, no refiere inferioridad, por el contrario, es precisamente ese yin y yang lo que nos hace ser el equilibrio, pues, yo sí creo en el papel tierno, maternal, cuidador, sutil, intuitivo etc., de una mujer pero también creo en la bravura, en el temple, en el aguante, en la sagacidad femenina. La paciencia de la mujer es digna de admiración, es como la de los artesanos, dura y rebelde, pero a su vez dulce y protectora. Y es eso lo que nos hace únicas aun sin tener el cinturón mágico de afrodita.

Hoy como punto de honor, hago mención de mujeres y niñas que he leído su historia, biografía o simplemente he escuchado hablar y me han inspirado en mi diario vivir: María de Nazaret, María de Magdala, Rosa de Luxemburgo, Teresa de Calcuta, Teresa de la Parra, Luisa Cáceres de Arismendi, Manuela Sáenz, Judith Valencia, Delci Rodríguez, Julia Hevia (mi mami), Esperanza Hevia (mi madrina), Teresa Alviarez (mi nona), Dulce María Largo Alviarez (mi hija), y muchísimas más que aun sin mencionar en este escrito, existen y también me enseñan diariamente algo bueno para seguir adelante todas mis amigas, jefas, vecinas, primas, alumnas con las que comparto. Pero también hago mención de los hombres que han creído y creen, han apoyado y apoyan, han respetado y respetan las luchas feministas y nos ven como iguales aun en las diferencias y que también han servido de inspiración, Jesús de Nazaret, Simón Bolívar, Hugo Chávez, Nicolás Maduro, Gabriel García Márquez, José Martí, José Largo (mi esposo), José Alviarez (mi papito), Abraham y Josué Largo Alviarez (mis hijos) y todos los amigos y compañeros que manifiestan simpatía por la causa.

No dejemos que se banalice la lucha que se construye día a día basada en el respeto sumando esfuerzos y logrando objetivos. Feliz día de la mujer.



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Carmen Teresa Alviarez de Largo

Profesora de música

 teresadelargo@yahoo.es

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