Duro de Matar en la hecatombe madurista

Matt Farrell: ¡Acabas de derribar un helicóptero con una patrulla!

John McClane: Es que se me acabaron las balas.

 

La frase anterior pertenece a la cinta de acción Duro de Matar 4.0 (Live Free or Die Hard, 2007), la cuarta entrega de la célebre franquicia hollywoodense que tiene como protagonista al súper policía neoyorquino, John McClane, arquetipo del héroe de acción estadounidense personificado por Bruce Willis.

La trama de la película es muy simple. Unos hackers liderados por un antiguo agente del Departamento de Defensa llamado Thomas Gabriel (Timothy Olyphant), deciden llevar a cabo un cyber ataque total sobre el territorio norteamericano, afectando las telecomunicaciones y los servicios públicos, alterando la paz del Tío Sam. Desde luego, McClane se interpondrá en los planes de los terroristas digitales, enviándolos al más allá con métodos violentamente analógicos.

Sin lugar a dudas, la cinta es bastante divertida y aunque no está a la altura de la primera (estrenada en 1988), no se puede negar que su trama de acción entretiene, con sus respectivas explosiones, balaceras, terrorismo de alta tecnología y frases cínicas del icónico McClane. Sin embargo, es solamente eso, diversión made in Hollywood, que no debería tomarse en serio.

No obstante, algunas figuras –aunque de segunda línea- del madurismo  afirman que lo que ocurre en Duro de Matar 4.0 fue lo que sucedió en Venezuela, ocasionando el apagón que sumió en la oscuridad a nuestra golpeada patria. Aunque resulte insólito, el señalamiento fue formulado por la abogada María Alejandra Díaz, durante el inefable programa La Hojilla, ante el asombro de Mario Silva y de otros invitados, que no sabían qué responder ante semejante cantinflada. 

Díaz, quien ha demostrado ser una de las más fanatizadas y radicales defensoras de la dictadura, indicó lo siguiente: “En la película Duro de Matar 4 hicieron un desarrollo como lo que acaban de hacer en Venezuela, a través de las redes 2.0, a través de un camión en movimiento hackearon todo el sistema eléctrico, toda la telefonía, tomaron el control de los semáforos. A través de un virus, tomaron el control del tránsito y de un avión militar”.

Díaz, quien también es integrante de la todopoderosa Asamblea Nacional Constituyente, continuó su perorata, empleando a la mencionada producción cinematográfica como “prueba contundente” de que el colapso del sistema eléctrico venezolano fue ocasionado por unos hackers como los que enfrentó John McClane. Según la citada señora: “El caso fue real, porque los gringos atacaron, eso lo pusieron en práctica, en Irán, con la centrifugadora del programa nuclear y el virus se llama Stuxnet”.

Aunque pueda parecer risible, la esperpéntica declaración constituye una prueba de la absoluta falta de responsabilidad de la dictadura para asumir errores graves, que han desembocado en la destrucción de empresas e instalaciones medulares para el normal funcionamiento del país, como es el caso de la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar. Resulta que el caos ocasionado por la corrupción, la desidia y el desgobierno del madurismo es responsabilidad de algunos súper villanos, al mejor estilo de Hollywood.

Tal vez, hay que buscar al propio John McClane para que haga frente al desastre generalizado que impera en Venezuela. Imagino que el legendario policía no vacilaría en lanzar su grito de guerra a los responsables de la tragedia nacional  y, mirándolos fijamente a los ojos, les diría: Yipi ka yei, mother fuckers!!!

Antonio Prado

Luchador Social

 



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