Frente al delirio opositor, se debe inaugurar un periodo especial en Venezuela

Este veintitrés de enero finalizo con un pueblo en la calle, demostrando sus fuerzas, por un lado quienes apoyan a Nicolás Maduro y por otro quienes no. Estos últimos han sido espectadores de la juramentación de un diputado como presidente, el cual no fue electo. Dicho de otro modo en el estado de cosas de la política venezolana no se aprecian cambios sustanciales, la novedad es que al relato opositor (que cuenta con una Asamblea Nacional en desacato y un parcial poder judicial no vinculante) se le incorpora un autoproclamado presidente. Esta jornada que conmemora el cese de la última dictadura en Venezuela finaliza con los actores económicos impunes, es decir el estado de cosas en la economía venezolana sigue sin cambios.

Continuamos en una situación de suma cero, donde los actores del juego político, frente a la incapacidad de llegar a acuerdos (sobre todo de los relacionados con la oposición), parece que se dejan seducir por la idea o ilusión de ganar sobre la pérdida total del contrincante.

En este contexto las oposiciones tienen la desventaja en lo político, pues a pesar que el control en lo económico funciona, ello no se traduce en la fuerza necesaria para afectar la correlación de fuerzas en lo político-institucional. Teniendo el gobierno bolivariano el control en lo político, le es impostergable desactivar el campo minado que se ha convertido nuestra economía, donde operan actores invisibilizados a favor de su oposición.

Hoy es válido plantearse si es posible una salida, asumiendo que estamos en una situación típica, frente a lo cual considero que no es posible, por lo que es necesario entrar en un periodo especial que tenga por objeto construir las condiciones necesarias y sostenibles para que la población venezolana puede tener acceso a una vida digna.

La Asamblea Nacional Constituyente tiene un papel estelar en el diseño, ejecución y evaluación de los parámetros de un periodo especial, que debe al menos promover la democracia participativa y protagónica, garantizar efectivamente los derechos humanos y regularizar la actividad económica en términos sostenibles. En este último aspecto es clave afectar todas las formas de especulación (pechando enriquecimientos súbitos, levantando el secreto comercial, eliminando cualquier expresión de impunidad) e insistir en la promoción de gestiones alternativas de los medios producción.

Un camino de esta naturaleza tiene pocos amigos dentro fuera de gobierno bolivariano, pues son muchos los que se levantado o fortalecido sus fortunas con facilidades dentro del Estado venezolano en la cuarta y en la quinta república. De Cuba podemos tener lecciones importantes para que un periodo especial funcione, pues este debe contar al menos condiciones claves: un pueblo organizado y alineado con los objetivos, un Estado disciplinado y una dirección o liderazgo articulador, coherente y estadista.



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Jesús Alberto Rondón

Sociólogo, se desempeña como Facilitador en el Inpsasel, ha sido electo Delegado de Prevención (2011-2013 y 2013-2015) y es Vice-Presidente del Consejo de Vigilancia de la Caja de Ahorros de los Trabajadores y Trabajadoras del Inpsasel (2.011).

 jesusalbertorondon@gmail.com      @jxrondon

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