Presagios (al estilo Luís Britto García)

El ambiente está lleno de presagios. Así lo dicen los recorridos erráticos, los temblores súbitos, los ataques de ladridos histéricos de la perrita de la señora quien se sorprende de lo nerviosa que está "Kiara". La docena de temblores diarios, siempre de noche o de madrugada, nunca a plena luz del día (¿te fijaste? Mmmm), siempre lo suficientemente fuertes como para tumbar unos fotos mal puestas en la sala, y asustarnos, y lo suficientemente débiles como para no derrumbar el edificio, son sospechosos de ser efectos del proyecto HAARP del imperialismo, o experimentos de armas nucleares de Kim Jong Un o los chinos (que no es lo mismo, pero es igual), efectos de la contaminación, o del pecado del mundo, o del comunismo internacional.

El ambiente está lleno de presagios. Se manejan fechas. Un video en que se yuxtaponen imágenes de Auschwitz, colas en cualquier supermercado venezolano, palizas a manifestantes en Corea del Sur, California o Caracas, multitudes aullando y alzando la mano o el puño (que no es lo mismo, pero es igual), imágenes de Castro, Stalin, Hitler y Mussolini, diciendo discursos, agitando las manos, anuncia que ya viene la "cosa". Unos dicen que el 5; otros que el 10. Otros dicen que al día siguiente. El 5 la Asamblea Nacional declarará que el puesto presidencial está vacío; asumirá el presidente de la Asamblea. El nuevo gobierno sesionará a la vez que el otro, el usurpador. Colombia va a anunciar un ataque, Guyana también. Seguro. El 10 contará con su dron. Y nos siguen debiendo el pernil.

Paren la oreja. El presidente que ya ha sido destituido, inhabilitado por extranjero, invalidado, juzgado, nuevamente destituido, ahora es declarado inexistente, invisible, abolido, indigno de cualquier reconocimiento. Otros se instalan en cabañas, en los parques (por cierto ¿quién tiene el negocio de las cabañas de plástico?), para pasar la noche, hacer una vigilia, porque el presidente, el mismo, va a juramentarse, y hay que protegerlo (¡pásame el cocuy, ahí, camarada!). Nosotros, los fieles, los Jobs, defenderemos, nos defenderemos, porque juntos soportamos la pela. Nos apoyamos unos a otros. Se retiran los embajadores de una docena de países. Vienen aviones rusos inmensos, super e hipersónicos. Se preparan unas bases en la Orchila, en el Esequibo, en el Orinoco. Convocarán la OEA. Algo dirá Trump. Bolsonaro ya anunció una vaina. Algo viene. Vienen los representantes de Turquía, Irán, Rusia, China. También, claro, Cuba, Nicaragua. Hasta Bolivia.

Pendiente que ya viene la vaina. Algo viene. Una explosión social, una luz cegadora, un disparo de nieve o de Nevi (que Silvio no ha aclarado todavía). En el mensaje de fin de año varios oficiales se retiraron de la sala donde el presidente entrante y saliente, reconocido y desconocido, habla de los éxitos del plan económico que permitió mantener el control sobre la economía que no te acepto el billete de dos en la camioneta y los precios se multiplican por 10 cada tres días. Hemos logrado la paz pero sigue la guerra económica y el dólar oficial está en una carrera con el del mercado negro. Nuevas victorias. Seguiremos venciendo.

Algo le pasó a Sutherland pero la vaina es que cómo va a ser tan temerario como para ir a una fiesta y encima ir a comerse unas arepas a las 3 am. No es que haya alta criminalidad como siempre, como nunca, porque las estadísticas dicen que no hay estadísticas en este país. No fue Mario Silva, obvio. Eso es señal de que algo va a pasar. Está en el ambiente.

Este país va de sorpresa en sorpresa, pero todo sigue igual. Siempre algo está a punto de suceder y no ocurre nada. Todo el mundo habla (bueno, es un decir, escribe en twitter o en wassap) y nadie dice nada. Todo el mundo hace el amor pero nadie tira. Nadie me había advertido de que habría días así. Sí, Lennon, como en tu canción. Días extraños. Ciertamente.

Luís Britto García propone un programa de gobierno para este año. Ocurrirá lo de siempre. Dirá después (¿cuándo? Lo más seguro es que quién sabe): el gobierno no lo hizo, pero hay que apoyarlo. Es la revolución y peor es nada. Por geopolítica, tú sabes: las contradicciones entre las potencias siempre fueron aprovechadas por los revolucionarios. Y también se aprovechan en el reparto del botín. Sí, Luís.

Hay algo en el aire. Olfateo algo. Huele a quemao. Kiara también olfatea. Los perros huelen no sé cuántos olores que nosotros ni nos imaginamos. También tienen el oído mucho más desarrollado. Seguro escucha las placas tectónicas desplazándose como el buque ese que puso la Exxon en el mar, frente al estado Sucre, o el avión arrechísimo de los rusos, que llega aquí en minutos desde Moscú.

Tengo una mala intuición. I´ve got a feeling. Cilia sigue los consejos de belleza de Osmel. Es el año del cochino que no murió. El cerdo eterno, inmortal. El pernil buena nueva. Cuidado, mosca. Va a pasar algo. Lo siento en el aire. Huelo un peo.

¡Fo!



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Jesús Puerta


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