Binóculo Nº 331

Bolsonaro: el nuevo escogido para acabar con Maduro

Aunque de manera recurrente se habla de la invasión a Venezuela por parte de Estados Unidos, lo que nunca es descartable, mucho menos cuando el monstruo está herido, el imperio ha apostado a diferentes métodos, pero no ese, para salir del chavismo. Quizás el más doloroso de manera directa, fueron esos meses de guarimba que dejó un saldo de 60 muertos y miles de millones de bolívares en pérdidas.

Sin embargo, y para solo nombrar dos, el más agresivo, el más terrible de todos, y que por cierto les ha dado resultado en varios países del mundo, es la desbastadora guerra económica, que no es un juego y aunque muchos se empeñen en negarlo, existe. Primero ocurrió puertas adentro. Comenzó con las empresas venezolanas que desde el 2005 iniciaron un lento proceso de disminución de la producción, hasta los cierres masivos que estamos viviendo hoy día. Recuerdo clarito que la primera embestida fue la desaparición de la leche de los anaqueles de los supermercados. Y también recuerdo un discurso de Chávez, a propósito de esto, en donde alertaba a la dirigencia chavista de la nueva estrategia del enemigo. En ese preciso momento nacieron los Pdvales y pdvalitos. Fue la única vez que vi una respuesta estratégica a una arremetida tan precisa como es una guerra económica, causante de la caída de muchos gobiernos en el mundo.

Desde entonces ha corrido mucha agua bajo el puente, y a la muerte de Chávez, el gobierno ha recurrido a los paños calientes, perdiendo las estructuras creadas que garantizaban el suministro estratégico de alimentos a la población, tales como Pdval, Mercal y Bicentenario.

La guerra económica, que, en un principio, o más bien que comenzó con la desaceleración de las empresas venezolanas, hoy se traslada al bloqueo, o el boicoteo de los bancos internacionales, para que el gobierno pueda comprar cosas elementales como alimentos y medicinas. No es cosa de juego esta guerra. Y este era el otro paso que iba a dar el enemigo antes de la intervención.

Aunque este tema de la invasión, para fortuna de Venezuela, hoy tiene muchos elementos que la complican. Por cierto, que es menester decir aquí, que nunca en la historia del país, se vieron gestos tan apátridas como los expresados por esa oposición estólida, dispuesta a permitir no solo un baño de sangre en el país, sino a la muerte de miles de venezolanos. Y, además, creen ellos que saldrán ilesos de una supuesta invasión, como si un soldado gringo (que ahora son latinos en más del 60%) va a preguntar quién es escuálido y quién es chavista.

Si bien Estados Unidos estaría dispuesto a una invasión, tiene muchos hándicaps que resolver y que ya no parece posible que lo logre. Aunque no es tan fácil acabar con un monstruo que acumuló muchos recursos y que diseñó muchas estrategias para mantenerse en el poder, invasiones, matanzas, guerras mundiales, golpes de Estado. Faltan años para que eso ocurra, pero ya es un hecho que la crisis económica mundial que se avecina, esta vez los tocará de manera contundente, sumado al tema del petróleo que busca desesperadamente por el mundo, el enfrentamiento al grupo Brics, poderoso grupo de países que comienza a ejercer influencia en el planeta; y, acaso, el más preocupante, el enfrentamiento a dos poderosísimas naciones con un poder bélico equivalente, aunque algunos aseguran que superior, como lo son Rusia y China. Esa es parte de la complicación del planeta y de la incertidumbre que se cierne sobre la humanidad.

Y como Venezuela se encuentra en medio de esa tormenta, está claro que cualquier cosa puede ocurrir, incluyendo la invasión (a mí me parece poco probable) Es por ello que, dentro de su estrategia, la aniquilación del grupo de naciones enfrentadas al imperio que comenzó con el chavismo por allá en el 2000, se logró, salvo Bolivia y Venezuela. Paralelo a ello, el control de los organismos internacionales, también sirvieron para atacar a la patria de Bolívar. Y aunque la vecina Colombia tiene asentadas siete bases militares yanquis, incluyendo ya a miles de soldados, utilizarán a Bolsonaro para, supuestamente, dar la estocada final. Ya sabemos que el nuevo presidente brasilero, no solo es un bocón, sino que es la antítesis de un ser humano. Y además como buen guapetón de barrio, dispuesto a cualquier cosa por complacer al Big Brother. Es la mayor expresión de la involución humana en los últimos cincuenta años. Un fenómeno que debe ser muy estudiado por la sicología social y por los sociólogos de turno, porque como buena hechura de los medios de comunicación, pinta casi como un Dios para los brasileros. Pero, además, gobernará una nación que alguna vez fue nombrada "el coloso dormido", con una poderosa economía y una poderosa fuerza armada, de paso la tercera nación más grande del continente y con la segunda población después de Estados Unidos.

Es decir, Venezuela ahora está rodeada de dos naciones gobernadas por dos antihumanos venidos del inframundo, pero con complejo de negromonyes en la creencia de que son sabios con capacidad de resolver los problemas de sus respectivos países, los que, desde el principio, más bien los han agravado.

Dentro de esa absurda creencia, está la de ser capaces de acabar con el chavismo y derrocar al gobierno de Maduro; y Bolsonaro es el nuevo escogido para la tarea. Si bien es cierto que en este momento acomoda las fichas del ajedrez dentro de casa (las redes antisociales dan cuenta de decenas de supuestos delincuentes muertos en operaciones policiales), estabilizar la economía y dar el último zarpazo al Partido de los Trabajadores (PT), tanto él como sus acólitos han anunciado la embestida contra Venezuela.

En aras de la verdad, Venezuela vive uno de los peores momentos en toda su historia. Porque entre el desastre interno de un gobierno que no puede combatir el bachaquerismo, la ineficiencia ni la corrupción, y una guerra económica, y ahora debemos decir, también financiera, que es a muerte, puede ocurrir cualquier cosa. Y todo apunta a que, sea como fuere, la violencia será inevitable… y probablemente, indetenible.

Caminito de hormigas

Pregunta: Que importantísimo personaje de la alcaldía de Valencia, controla el más significativo negocio con dólares, yuanes y euros…



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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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