Para la guerra nada

Un lugar donde la paz sea lo prevaleciente, surge bajo consciencia de ciudadanos que saben sus derechos y practican sus deberes. Los venezolanos han combatido a las denominadas guarimbas, con la activación de la Constitución Bolivariana.

La consciencia, como aquello que determina al ser humano como tal, ha de ser alimentada, no sólo con elementos teóricos, también con la práctica. En el país, el regreso del poder a nivel constituyente, es la práctica para la paz.

La práctica para la paz, se genera en un lugar que no es utópico, pero debe mantener en su horizonte a la utopía, por cuanto siempre es posible mejorar los logros alcanzados para garantizar la paz. Venezuela sin guerra no es la utopía, es una democracia que se nutre de ese horizonte.

La utopía que acompaña a la paz, es aquella de un lugar donde el diálogo es posible contra toda tensión que surja en los problemas. El efecto guarimba, se convirtió en la entrada a la guerra civil, pero nunca se abandonó la necesidad por un mundo mejor, que tienen los chavistas, esa necesidad hizo tolerable la tensión del momento.

El diálogo siempre será posible, cuando quienes negocian buscan los puntos en común antes que las diferencias. Recordemos los trámites de los presidentes Rodriguez Zapatero, Torrijos y Fernandez, que convocaron a la mesa para la paz, allí se evidenció que hay puntos en común y el anuncio de guerra o intervención extranjera, se alejó del imaginario del país.

Para que se desarrolle un lugar donde la paz sea lo prevaleciente, hace falta líderes que acompañen todas sus políticas con el diálogo como factor transversal. El presidente Maduro es uno de ellos, también en su equipo, muchos de los futuros gobernadores que saldrán de la elección de octubre, asumen el diálogo como principio.

Estos líderes para la paz, saben que lo humano, es una acción basada en el desarrollo de habilidades, por lo tanto ellas deben ser descriptivas para su dominio como técnica.

El líder para la paz, es aquel que tiene práctica de concordia y demuestra, que en su discurso, aparece el perfeccionar las habilidades que lo acerquen a un horizonte utópico. El líder para la paz, frente a cualquier problema, mantiene como principio al diálogo. El líder para la paz, sabe que las diferencias casi nunca desaparecen, porque él apuesta por la unidad en la diversidad.

En Barinas, a lo largo de los últimos meses, ningún chavista apostó por la guerra y dentro de esa apuesta, al revisar lo qué es ser líder para para la paz, pocas de las personas que vayan a optar por la gobernación ha demostrado serlo como Argenis Chávez. Su paso por diferentes instituciones demuestra su habilidad para mantener el diálogo en el conflicto, su presencia en Barinas como gobernador encargado, no permitió la esquizofrenia que en otras partes del país, preparaban para una invasión. Por eso, para no darle entrada a los vientos de guerra, este líder es la única opción para el diálogo y el bienestar del estado.



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