Micro análisis de discurso de las recientes declaraciones de la Fiscal General de la República

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En el campo de la retórica hay una figura típica orientada a llamar la atención y eventualmente a suscitar o propiciar la emergencia de nuevas realidades. Es la figura de la hipérbole o hiper-aserción. Más que meramente buscar informar o comentar, la hipérbole como recurso discursivo enfatiza su orientación argumentativa a objeto de comunicar una sensación de preocupación, angustia o alarma. Apela usualmente a metáforas amplificadoras o minimizadoras, según le convenga, destacando que algo se ha salido de la norma o del común uso, implícitamente instando a que sea llevado a su estado de normalidad inicial. Por ejemplo: "El galeno comentó que tras el ataque el paciente se puso blanco como la nieve." La hiper aseveración crea la sensación de que algo excepcional o anormal está sucediendo y, simultáneamente, que el enunciador, en este caso el médico, al articular su propio discurso, se abroga simultáneamente a sí mismo la capacidad y además la autoridad para detectar la anomalía y luego, para corregirla.

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Analicemos el enunciado apodíctico, hiperbólico y alarmista con que rotula hoy sus declaraciones la Fiscal General Luisa Ortega Díaz "Venezuela corre el mayor peligro de su historia republicana, dada la situación política y económica actual." Tales declaraciones se emiten justo en el contexto de la aceptación en firme por ante el Tribunal Supremo de Justicia de méritos suficientes para la apertura de un antejuicio de mérito contra la Fiscal General, acto introducido por un destacado diputado del PSUV. Es sabido que el contexto de la enunciación en sí mismo construye, en determinadas condiciones, parte y hasta una parte vertebral del significado. Lo cual pareciera ser el caso. Declarar en un medio antagónico al gobierno y al Estado (que la Fiscal virtualmente representa) y además antagónico encarnizado del partido de gobierno del país, y del país nacional, en sí mismo comunica un acto de singular anomalía. Si notamos que tanto el medio y sobre todo el comunicador ante quien decide formular declaraciones la Fiscal General están sindicados de los más sospechosos flirteos con Washington en el contexto de una guerra de baja intensidad contra Venezuela, que cada día se torna más de alta intensidad, tal en sí mismo constituye un discurso colonial.

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Interrogada sobre la noticia, la Fiscal General declara: "No pude tener acceso al expediente y desconozco el contenido de la solicitud hecha por el diputado Carreño,". Declarar antes de conocer la causa que se le atribuye se constituye en sí mismo en un acto discursivo manifiestamente político. En palabras del común esto se lee: "Ni siquiera me han informado de qué diablos se me acusa, lo cual torna írrito en sí mismo dicho acto". Pero aquí todavía no hay un juicio, menos aún una sentencia. Es solo el inicio de un trámite jurídico que la Fiscal General sabe perfectamente que debe contar con su participación tras ser debidamente citada.

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Sondeada de nuevo en torno a sus declaraciones recientes en las que la Fiscal General cuestiona la legalidad de algunos de los Magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, Tribunal que recién admitió la solicitud de ventilar un antejuicio de mérito en su contra, la alta funcionaria descalifica a la totalidad del alto cuerpo judicial del país con esta afirmación: En relación al nombramiento de magistrados del TSJ, afirmó que "algunos magistrados del TSJ no poseen credenciales ni cumplen los requisitos" y que "algunos magistrados del TSJ tienen parcialidad sospechosa, no hay transparencia".

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Pero la Fiscal profundiza en su operación científico-discursiva de desconocimiento del Tribunal Supremo de Justicia al enjuiciar mediáticamente cundo menos a una parcialidad de los Magistrados: "Es grave que magistrados han sido denunciados por hechos punibles," dijo… Y el medio que recoge la noticia especula: "en posible referencia al Presidente del TSJ, Maikel Moreno". Si en Venezuela las denuncias públicas hechas al voleo y sin pruebas tuviesen efectos judiciales, casi la totalidad de los políticos y los funcionarios públicos estarían presos.

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Tras varios años de beneplácito de la elección, conformación y funcionamiento pleno del cuerpo de magistrados del más alto tribunal del país, la Fiscal denuncia ahora, post festum: "que ella no avaló la designación de los actuales magistrados, concluyendo asimismo que "pretenden distraer la atención sobre un acta que no firmé y una reunión a la cual no asistí ¿Por qué no asistió en su momento? ¿Por qué no firmó en su momento? ". ¿Por qué decirlo ahora, en este contexto de confrontación e intento de golpe de Estado y no 2 años antes?

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Prosigue la Fiscal con un juicio apodíctico, esto es que busca ser demostrativo, convincente, es decir que, desde un punto de vista lógico no admite posibilidad ninguna de contradicción: "Existe un deterioro y descomposición del Poder Judicial". ¿Cuándo comenzó a deteriorarse? ¿Cuándo comenzó a descomponerse? ¿Es justo en este contexto?

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Pero la entrevista campechanamente se corre al terreno de la diatriba propiamente política y al de la exacerbación de un llamado implícito —aunque evidente— a la instigación a desconocer la legalidad del Gobierno y el funcionamiento del Estado. Tal es evidente cuando, en relación con los recientes dictámenes del TSJ y decisiones del Ejecutivo la Fiscal General afirma: "se cierne sobre el país un oscuro panorama sobre el Estado".

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Ya enunciando de lleno como activista y agitadora política más que como Fiscal General de la República afirma que las opiniones críticas a su gestión y los posibles incumplimientos de sus responsabilidades evidencian que "se pretende anular cualquier disidencia política que aparezca".

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Retornando al discurso apodíctico/ apocalíptico con que da inicio a sus declaraciones la Fiscal General concluye: "Está desmantelado el Estado de Derecho, estamos en un Estado de terror... Yo voy a avanzar hasta donde la legalidad me lo permita."La expresión ‘Estado de terror" pertenece al campo discursivo de la cinematografía. Concretamente al campo de las películas de terror (Scarry Movies), lo cual no parece ser el significado a que quiere referir nuestra Fiscal General. Pareciera más bien que la Fiscal busca referir a la categoría de "terrorismo de Estado", categoría que el prominente jurista español Ernesto Garzón define como: "un sistema político cuya regla de reconocimiento permite y/o impone la aplicación clandestina, impredecible y difusa, también a personas manifiestamente inocentes, de medidas coactivas prohibidas por el ordenamiento jurídico proclamado, obstaculiza o anula la actividad judicial y convierte al gobierno en agente activo de la lucha por el poder."

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Lo curioso del caso es que tanto el proponente de la medida de antejuicio de mérito (el diputado al parlamento Pedro Carreño) como el Tribunal Supremo de Justicia, ambos constituyen fuerzas diferentes y en alguna medida de contrapeso del Poder Ejecutivo. Razonamiento con el cual pudiera ella misma, como representante de otro poder del Estado, ser descalificada por las mismas razones que ahora esgrime. La división de poderes nace precisamente en la historia como una forma de parcelación y disgregación del poder a efectos de impedir que un poder desnaturalice la razón misma del Estado de derecho.

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Lo en extremo curioso es lo siguiente: ante una avanzada "opositora" manifiestamente facho terrorista, comandada por una supuesta "oposición" mercenarizada en Venezuela, y que ha dado muestras sistemáticas y tenaces de querer incendiar el país a menos que el gobierno legítimamente electo y el estado debidamente constituido cedan ante todas sus peticiones, la Fiscal General de la República pareciera elegir colocarse del lado de una parcialidad política manifiestamente antipopular, agitadora, fascista, anti nacional y pro yanqui.

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El terrorismo no tiene que ser necesariamente de Estado. Puede ser terrorismo a secas. Y este tipo de terrorismo precisamente surge cuando se emana instrucción o inducción a una tropa propia para que actúe de tal manera que cause terror en una población civil definida como "el enemigo". ¿No es esto lo que han estado haciendo las tropas de la supuesta oposición en Venezuela? No lograr ver esto puede ser evidencia o de enajenación cerebral o de algo peor. En cualquiera de los casos, trabajo flaco le hace al restablecimiento de la paz una funcionaria que actúa como si el imperialismo fuese un fantasioso cuento de hadas.

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De hecho, históricamente ha germinado el fenómeno del terrorismo de Estado. Pero el principal y más bestial agente instigador de terrorismo de Estado es y ha sido desde su emergencia el Estado capitalista/ imperialista burgués. La Fiscal cierra las declaraciones con otra hipérbole apodíctica/ apocalíptica: "Quizás se está cerrando la última puerta de la democracia que es el Ministerio Público," agregó en relación a la posibilidad de removerla de su cargo. ¿Por qué será que la literatura clásica sobre "Golpe de Estado" lo define como una sedición orquestada y asestada de suyo por funcionarios del mismo Estado?



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Luis Delgado Arria


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