Venezuela patas arriba y convulsionando

Cierta vez leí esta definición: Propaganda: arte de suspender la inteligencia de una persona o grupo de ellas hasta lograr venderle algo que de otro modo jamás adquiriría.

Así las cosas, desde el aparato de propaganda ideológica quieren hacernos creer que ser sensatos es suspender nuestra experiencia histórica nacional al punto de dejarnos engatusar, dividir, desmoralizar y finalmente pedir que vengan a) y desmembrarnos como territorio (balcanizarnos); e invadirnos como pueblo (guerra civil).

Para lograrlo necesitan hacernos jurar que lo blanco es negro; y lo verde, colorado.

Les es preciso convencernos de que los ricos son —o serán los pobres—; y que los pobres son —o serán— los ricos.

Que los socialistas y chavistas somos los brutos, feos y corruptos; y los adecos, copeyanos y burgueses son un dechado de inteligencia, lindura y probidad.

Que una jarana de nuevos ricos como Ramos Allup, Capriles, López o María Corina son el futuro, los industriosos y los decentes; y que Chávez, Maduro y por extensión los chavistas somos el pasado, la frustración y la pillería.

Necesitan convencernos de que paralizando el país con centenares de guarimbas (terroristas), marchas y concentraciones ilegales construiremos el desarrollo industrial y la democracia de una nueva Venezuela.

Que boicoteando, bloqueando, incendiando y paralizando el país nos convertiremos por arte de magia un día en un país potencia.

Que odiándonos, hostigándonos y linchándonos unos a otros alcanzaremos una vida mejor y prospera para nuestros hijos y nietos.

Buscan persuadirnos de que un pelele que llama a hordas de mercenarios a sueldo a achicharrar el país y desnucar adversarios políticos tiene talla de líder ejemplar, y merece ocupar la primera magistratura.

Buscan inducirnos a concluir que los hijos malcriados de los ricos más pornográficamente ricos de Venezuela, luego de habernos explotado por siglos van a compartir un día su mesa con los hijos de los pobres más empobrecidos.

Buscan persuadirnos de que dividiéndonos los débiles y patas en el suelo de siempre y entregándoles de nuevo el poder, seremos graciosamente compensados por los fuertes y super-millonarios de cuna.

Evita Perón decía por experiencia sufrida: "lo único que los pobres podemos esperar de los ricos es más pobreza". El discurso ideologico dominante es que los amos nos liberaran, los racistas nos darán la igualdad; los clasistas nos entregarán los medios y modos de producción.

Marx explicaba este punto al demostrar científicamente que la "riqueza" no nace, como dicen sus ideólogos, de un alquimia de los medios de producción que reproduce riqueza de la nada, sino de la trasferencia de trabajo vivo (es decir, trabajo humano reducido a salario miserable) a trabajo muerto (obtención de plusvalía producto de trabajo no pagado a los asalariados en beneficio de la clase capitalista y de las fuerzas del capital).

Por increíble que reluzca, izquierdistas de toda la vida aparecen ahora extrañamente coreando casi que los mismos argumentos sostenidos por décadas por la derecha intestina e internacional.

Ansían convencernos de que hay una tercera vía frente al capitalismo/ imperialismo realmente existente y que esa NO es el socialismo/ chavismo realmente existente.

Incluso con todas sus contradicciones, la vanguardia del chavismo en buena medida atareada en funciones de administrar el elefante blanco de un estado todavía burocrático/ burgués, como lo reconoció Chávez en su última alocución; este chavismo es nuestra única tabla de salvación frente a la voracidad de una atroz derecha global/ imperial que busca hacer caída y mesa limpia de todo lo que huela a chavismo, progresismo o socialismo en Venezuela y América Latina.

Pero particularmente en Venezuela, pues es aquí donde juzgan que está el epicentro irradiador de los nuevos medios para librar la nueva emancipación; y las nuevas prácticas sobre cómo hacer resistencia y construir un camino venezolano al socialismo, en democracia, incluso en medio de dramáticas contradicciones, tropezones y dificultades.

Las posiciones dogmáticas que parten de la hipótesis según la cual "el Estado no soy yo" y por ende hay que demolerlo para al día siguiente construir el socialismo no asumen que, como decía Marx, no se hace nunca una revolución a voluntad y como uno quisiera sino que se libra en el marco de múltiples contradicciones y múltiples determinaciones históricas. Una de las cuales es la existencia misma del Estado, incluyendo su constitución de herencia burguesa, su parlamento burgués, sus institucionalidad judicial burguesa y el mismo marco de relaciones internacionales enmarcadas por un capital subsidiario del orden capitalista burgués.

Así las cosas, no se puede suprimir el Estado sino desde una lucha que se libra al interno del mismo Estado, y no al margen o pasando por alto la impecable lógica garante del orden de este.

Ello me trae a cuento el relato aquel de un rebaño de ovejas que precisaban pasar al otro lado de un rio muy rápido y caudaloso pues del lado de la orilla en que estaban se había desatado un feroz incendio y no existía otra vía de escape. El problema es que el elefante tenía fama de ser enemigo probado de las ovejas y se conocía que no hace mucho había lanzado ya con su gran trompa al rio a varias ovejas inocentes que se habían montado sobre él para lograr cruzar el rio. Y como no había ningún chance de lograr cruzar el ancho y rápido torrente sino montado sobre un elefante, pues un grupo de ovejas decidió apartarse del elefante y esperar a enfrentar con hidalguía la muerte a manos del fuego. Otro rebaño de ovejas decidió temerariamente intentar cruzar el rio aun a sabiendas de que nunca antes oveja alguna lo había logrado. Y un último grupo resolvió intentar cruzar el rio aferrado a diferentes partes del cuerpo del elefante, aun a sabiendas de que este no era precisamente un aliado y que seguramente intentaría sacudírselas. Pero el paquidermo podría servir a un objetivo táctico, así la operación implicara el riesgo de algunas bajas.

Como afirma Esteban Rodríguez: "Se entiende la consigna que sintetiza Thwaites Rey y que Mazeo y yo hacemos nuestra: hay que luchar también contra el Estado y en el Estado. El Estado es una paradoja, una contradicción que se la puede (y debe) negar pero no se le puede esquivar. El desafío mayor es asumir esa contradicción y operar sobre ella." (126)

El Estado venezolano hoy no es una cosa homogénea. Todo lo contrario.. Dentro de é se condensan las luchas de clase, etnia, género, tendencias políticas y sociales que bullen en el seno de nuestra sociedad. Dejar por tanto que ese campo denso de contradicciones y determinaciones sea conducido sin resistencia por la lógica del capital es abandonar la batalla.

Si EE.UU. pudiera haber resuelto el acertijo de Venezuela con una incursión/ invasión o una decena de bombas atómicas en sitios claves, ya lo hubiera hecho. Pero no pueden hacerlo por razones geopolíticas y geoeconómicas y por tanto su plan no es ese. Su plan es tomar la joya petrolífera y geoestratégica de la corona intacta. ¿Para qué’? Evidente: para emplearla para chantajear al continente en su conjunto so pena de dejarlos sin combustible por el próximo siglo.

La lucha por tanto es por el Estado, el territorio y la gobernabilidad. Eso se logra con una brillante lucha colectiva por la hegemonía.

Quieren que nos asumamos la cucaracha aquella del célebre cuento de Franz Kafka: La metamorfosis. Un animal aturdido y confundido, aislado y mudo, degradado y sobre todo, impotente y sin plan.

Clarividencia tenía Bolívar. La guerra de independencia es la suma de todos los males. Pero el coloniaje es la suma de todas las guerras.

To be or not to be venezuelans and latinoamericans. That is the question. Es decir: Ser o no ser venezolanos y latinoamericanos, (incluso en esta delicadísima coyuntura). Ese es el desafío.

Eso se hace con consciencia de clase y de historia de todo un pueblo. Eso se hace con lucha épica. Eso se logra construyendo y bebiendo, entre otros, de Guaicaipuro y Bolívar, de Manuelita y Rosa Luxemburgo, de Marulanda y Gaitán, de Gramsci y Trotsky, de El Che y Fidel, de Chávez y Maduro.

La lucha contra el monstruo de mil cabezas del capitalismo/ imperialismo no ha sido nunca fácil. No nos equivoquemos.

Bibliografía:

Mazzeo, Miguel y Fernando Stratta (Comp.) Reflexiones sobre el poder popular. Caracas. El perro y la rana/ Editorial el Colectivo. 2017.



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Luis Delgado Arria


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