Mentes colonizadas y mentes colonizables

En un principio los conquistadores asesinos, españoles comandados por el aventurero Cristóbal Colón, desembarcaron en el Nuevo Mundo con sus mortales arcabuces. El ignaro ambicioso que supuso haber arribado a las costas de las Indias Occidentales y no a unas tierras cuyos naturales pacíficos desconocían la propiedad privada y el manejo de las monedas. Detrás de estas pandillas de ex presidarios también desembarcaron funestos frailes, estos venían con un pendón que clavaron en la arena donde se distinguía una cruz. Lo hacían para reclamar estas inmensidades para la corona de Castilla y de Aragón y todo, en nombre de Dios. Fue así como con las escopetas, la cruz y La Biblia se dio inicio a nuestras calamidades. Esto fue el embrión de la conquista y la colonización, responsables del más infausto y el mayor genocidio cometido por unos sanguinarios contra un pueblo que los acogió con los brazos abiertos.

Indudablemente los malvados supieron hacer la cosa bien y después de la conquista se da comienzo a la colonización de las tierras desconocidas por los europeos. Para esto contaban con perros, caballos y soldados criminales bien armados, además, curas complacientes, desentendidos y favorecidos con las atrocidades cometidas por la caterva de criminales. Fue así como América, por la colonización, se transformó en colonia de otro, es decir nos convirtieron en un territorio de otro país. Para entenderlo mejor: personas procedentes del extranjero se adueñaron de nuestro territorio para poblarlo, para explotar sus riquezas, para dominarlo administrativa, militar y económicamente.

América todavía no se ha recuperado de las secuelas de la colonización española. Por ejemplo, de las enfermedades traídas al Nuevo Mundo por los ex presidarios conquistadores y cicateros colonizadores, para los cuales los naturales no estaban protegidos; de la conversión de los pueblos originarios en súbditos de la corona española, no por eso dejaron de sufrir los maltratos bajo la égida del colonizador; del empleo del látigo y las amenazas de muerte para obligar a los colonizados a convertirse al cristianismo; de la instalación de la esclavitud de los africanos de tez oscura, parte de este vergonzoso capitulo de la historia; del establecimiento de monopolios que impidió que en las tierras colonizadas desarrollaran el comercio a la par del comercio colonizador y la peor de todas estas consecuencias: muchos de los habitantes de estas tierras aceptaron de forma estoica que sus mentes y sus comportamientos fueran colonizados. Como corolario, las generaciones futuras se convirtieron en seres colonizables, presas fáciles de la colonización.

Una de las armas más poderosas de corona española para colonizar a los habitantes del Nuevo Mundo fue la religión cristiana en toda sus sectas: católicas, evangélica, calvinistas, mormonas, adventistas, testigos de Jehová, anglicanos, luteranos, entre tantos dogmas que embruteció la mente a los nuevos acólitos. Fue mediante la religión que los aborígenes de estas tierras se declaran sumisos ante los reyes de España, dado los inextricables vínculos existentes entre la corona y la fe. La ignorancia de los pueblos originarios, el miedo al diablo y al infierno con el cual los atemorizaban, el desconocimiento del idioma castizo, el temor a la tortura y al látigo del colonizador, la protección de sus hijos amenazados por los extranjeros en caso de no bautizarse, fueron las causas que condujeron a los aborígenes a convertirse al cristianismo.

Lamentablemente hoy, en pleno siglo XXI, los suramericanos practican la religión católica, la fe del opresor, el dogma que los frailes impusieron a punta de latigazos y cruentos castigos, el credo que los malvados trajeron al nuevo mundo para explotar de manera inmisericorde sin ningún vínculo con la doctrina del amor y hermandad revelada por Cristo. Me sorprendo cuando las comunidades afrodescendientes de América celebran el día de san Juan como patrono de esos colectivos. Ignoran que Juan el Bautista, si fue que existió, desconocía la existencia del Nuevo Mundo. Mil cuatrocientos años después sus nativos vivían alejados de las prácticas del judaísmo, religión de los antiguos habitantes de Palestina, tanto de María, José, Jesús y sus hermanos y la de los doce apóstoles. Quien le vertió el agua a Cristo, el judío Juan, ignoraba que los infortunados africanos serían conducidos a América en calidad de esclavos, solo porque a un inicuo fraile se le ocurrió traerlos constreñidos a estas tierras. Esto lo concibió para que los morenos se encargaran de los trabajos más fuertes, dado que los "indios malcomidos y flojos" no podían hacerlo. A este santo, san Juan, el de la iglesia oprobiosa, la misma que los subyugó, es a quien los descendientes de los esclavos le rinden culto. Mentes colonizadas.

Quienes aceptaron la colonización sin reparo alguno fueron las oligarquías suramericanas (los mantuanos). Estos se colocaron al lado de la monarquía, muy allegados a la jerarquía eclesiástica, los mismos que ocupaban puestos preferenciales (puestos vip) frene al altar mayor. Es de suponer que por estas distinciones se pagaba a los frailes buenos maravedíes.

El doce de octubre se conmemora en América el día de la resistencia indígena y todavía hoy, en los albores del siglo XXI, los suramericanos no son capaces de sacudirse de sus mentes colonizadas. Le rezan al rey de los cielos, cual monarca terrenal; asisten a la coronación de la virgen cual soberana monárquica; una boda se celebra vistiendo a la novia cual emperatriz coronda y detrás de ella, un cortejo, cual princesas y caballeros de honor; no hay boda sin una buena comilona al mejor estilo las de los antiguos banquetes de aristócratas del medioevo. No hay duda, una gran mayoría está colonizada y su descendencia es colonizable, por esta razón no sabrán enfrentar la globalización, la nueva forma de colonización. Esto lo hace mediante la gastronomía, el deporte, la música, el arte, es decir, a través de todas las manifestaciones cultuales, porque para los capitalistas la cultura es un negocio.

No solo los habitantes de a pie están colonizados, los líderes y algunos presidentes de América tienen la mente alienada. Es el caso del vasallo Peña Nieto, el hombre se ve muy ufano haciéndole publicidad a la Coca-Cola. De Macri, Horacio Cartes y Almagro ni se diga, son unos perfectos y descarados alienados al gobierno de EEUU, lo mismo que el usurpador Temer de Brasil.

Debo resaltar que al comienzo de cada siglo, por lo general, es notable algún hecho histórico, como por ejemplo al inicio del siglo XX empezó la Gran Guerra, es decir la Primera Guerra Mundial (1914-1919). Este hecho permitió el surgimiento de nuevas mentes alejadas de la colonización. Por ejemplo en Venezuela apareció en el panorama político una excelsa generación para enfrentar a la dictadura de Gómez. Podemos resaltar a Andrés Eloy Blanco, a los hermanos Machado, Rómulo Gallegos, Leoncio Martínez, Francisco Pimentel, Diego Carbonell…entre otros. Todos ellos alejados de la colonización impuesta por Standard, Gulf, Sinclair Oil, Caribbean, Oil Field y la Bristish Controlled, compañías petroleras en su rol colonizador. El emblema de aquellos augustos venezolanos era la boina, la palabra como arma y su doctrina el antimperialismo.

De nuevo el afán colonizador de las avaras empresas financieras, agroindustriales y energéticas no se han detenido en su ambición colonizadora. Lamentablemente, contrario al siglo XX en el preludio del XXI, no surgen líderes para enfrenar al opresor. Hoy por hoy en Venezuela se destacan aquellos colonizables, herederos de la rancia oligarquía parásita, los godos chulos que aceptan de forma estoica su condición de colono. Me cuesta admitir que seres como Al Cap-priles, Leopoldo López, María Corina Machado, Lilian Tintori, Freddy Guevara, Gaby Orellana, Tomás Guanipa, Delsa Solórzano, Juan Carlos Caldera…entre tanto bicho colonizado sean los lideres representativos de una nueva generación. Para estos fatídicos personajes su emblema es el dólar, su arma el terrorismo y su doctrina, los lineamientos provenientes del Departamento de Estado de USA.

La única manera de enfrentar la colonización es mediante la lectura. La historia nos enseña y nos muestra de lo que son capaces los imperios. Los malos actúan unidos para hacer el mal, en cambio las izquierdas cada vez se dividen más perdiendo espacio, tal como está sucediendo en nuestramérica y en Europa, impedidos así de hacer el bien. No me canso de repetir, los malos hacen las cosas bien y por eso gobiernan en muchas naciones, en cambio los fragmentados buenos hacen las cosas mal y por eso constantemente deben enfrentar adversidades para hacer el bien. No me queda más que recomendar algo muy sencillo: lee que algo queda.



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Enoc Sánchez


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