Marketing político

En ventas se utiliza frecuentemente la expresión, no importa a lo que te dediques todos vendemos, y en realidad siempre estamos vendiendo, en nuestro quehacer cotidiano vendemos servicios, conocimiento, productos, en el mercado político también vendemos y nuestros oponentes también están interesados en vender.
 
Quien vende mejor, quien sabe vender, quien sabe lo que está vendiendo, quien conoce al público a quien le está vendiendo, estas son algunas de las interrogantes que marcan la diferencia del donde estamos y como llegamos a donde queremos.
 
La derecha sabe vender, le vendió el 6 de diciembre al pueblo la posibilidad de hacer una ultima cola, aun sin que esto pudiese ser materialmente posible la gente lo terminó comprando, así mismo vende todos los días nuestras fallas, vende una supuesta empatía por la escasez de alimentos y medicinas, aunque a ellos como clase social no les afecte este tipo de situaciones, sin embargo, lo vende y muchos les compran.
 
Nos vende la imagen de muchos de sus aliados como personajes exitosos, padres de familia, con valores, preocupados por la situación actual de nuestro país, convirtiéndolos en potenciales lideres y renovando la cara de la tan desprestigiada y dividida oposición venezolana.
 
De esta manera, un personaje como Nacho el cual reúne los parámetros antes descritos obtiene mediáticamente más fuerza con una casa en petare, que el gobierno bolivariano con un millón de hogares asignados, ¿cómo? y ¿por qué ocurre esto? si tenemos medios de difusión y comunicación creados en revolución que se encargan de informar y distribuir nuestro mensaje.
 
La respuesta puede ser que vendemos a quien ya nos compró y aún no sabemos venderle a quien no nos ha comprado, en otras palabras somos malos vendedores, no segmentamos nuestra audiencia, no sabemos que herramienta usa nuestra competencia, no para copiarlos sino para superarlos marcando la diferencia.
 
Entonces a pesar de tener mayores condiciones, más aceptación, mejor "producto", terminamos vendiendo menos, y eso se traduce en perdidas, esas mismas perdidas que acentuaron nuestro conflicto el 6D, esto no quiere decir que nuestro problema se solucione con un grupo de expertos publicistas, lo que trato de explicar es que podemos generar mediáticamente el efecto que necesitamos para recuperar la confianza y así avanzar dos pasos delante de nuestra competencia.
 
Utilicemos todos nuestros recursos disponibles para la irreversibilidad del proceso revolucionario, escuchemos la voz del pueblo, traduzcamos esa voz en lo que el pueblo necesita de la revolución y avancemos juntos a la consolidación de una nueva forma de hacer política.
 
liscet@gmail.com


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Eubel López

Artista plástico, Social Media Manager, investigadora.

 liscet@gmail.com      @Liscetx

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