El pueblo y la Revolución

Es complicado hablar de una revolución sin citar los antecedentes más cercanos y populares, también es fácil creer que pueden o deben parecerse todas, pero es bien sabido que aunque se tomen decisiones similares las características socioculturales del pueblo donde se desarrolla son las que definirán el ritmo de las trasformaciones que se darán; en este punto ya deberíamos comprender que las condiciones objetivas para el avance están en manos del pueblo, de nuestra capacidad de respuesta y de la astucia para escucharlo.

Los planteamientos del porque surge una revolución están altamente informados, descritos y reseñados, sin embargo, no faltan quienes desconocen que las revoluciones se gestan debido a los escenarios de las desigualdades, la nuestra no es una excepción y todavía intenta recoger todas las luchas del pueblo para unificarlas en un planteamiento para la transformación del estado con sus estructuras y formas.

Para esto son aliados necesarios los históricos movimientos que reflejan esas luchas existentes desde mucho antes de la llegada del pueblo al poder, estas expresiones diversifican el paisaje de una revolución que decidió desde su nacimiento no parecerse a nada, reconociendo a cada factor que en el pasado fue invisibilizado y excluido, convirtiéndose entonces en la revolución de las y los campesinos, estudiantes, indígenas, afrodescendientes, sexodiversos, ecologistas, trabajadores, deportistas y etc. Entendiendo que las luchas por sus reivindicaciones se suman a las conquistas que son posibles en un escenario de equidad planteado solo desde una revolución, además tiene un espíritu feminista, tal como lo declaro innumerables veces nuestro líder el comandante Hugo Chávez, sin temor que los y las más radicales esgrimieran que el reconocimiento de las particularidades de cada lucha del pueblo constituía la dispersión de la central lucha de clases.

Nuestra única guía es el pueblo y sus necesidades, y aunque definitivamente la lucha es de clases, sin reconocer las particularidades no sumaríamos el todo que hoy tenemos acompañando este proceso sin precedente alguno como lo es la revolución bolivariana, definimos entonces que esto además constituye un aporte a la construcción de la historia contemporánea de Venezuela y de nuevas formas de hacer política.

Los matices que se generan desde la perspectiva del reconocimiento de ese todo del que somos parte nos centra en la necesidad de trascender y evolucionar constantemente para el efectivo acompañamiento de las necesidades de ese pueblo que esta en constante cambio, para esto es fundamental reconocer y señalar los vicios dentro de nuestras estructuras además de elevar el discurso y dinamizar la capacidad de respuesta, si bien es complejo hacer nacer lo nuevo partiendo de los esquemas viejos, es la tarea pendiente por concretar.

La confianza en el pueblo debe estar acompañada no de un cargado discurso sino de una acción transformadora, de un hacer para sumar, explicando cada paso sin dejar lugar a las dudas y dejando en claro que el espíritu de una revolución es la garantía de los derechos fundamentales, la equidad y la justicia, para nada confiemos en quienes nos quieran hacer creer que nos hacen favores al cumplir con su deber como revolucionarios, patriotas y militantes.

La moral de nuestras filas es la esperanza para la consolidación de este sueño, la victoria en esta batalla y la irreversibilidad de una revolución nacida del cansancio de un pueblo sin voz ni participación, no perdamos ese vínculo llamado Hugo Chávez que nos unifica y nos dejo un camino trazado confiando en nuestra sabiduría.

@liscetx

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Eubel López

Artista plástico, Social Media Manager, investigadora.

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