Bemoles de la agricultura urbana

No deja de ser interesante este tema de la agricultura urbana, pero (parafraseamos una vez más a nuestro dilecto amigo Perucho Conde: qué baile que nunca falta un bendito "pero"), el asunto tiene sus bemoles, como todo.

La agricultura urbana (y periurbana, modalidad muy importante) puede ser una contribución positiva a la alimentación familiar, sobre todo en tiempos de escasez de alimentos. De hecho se está promoviendo en muchos países del mundo y cuenta con buen apoyo de la FAO. En una escala determinada, tiene innegables ventajas. Sirve al consumo propio de los productores, pero además los productos pueden ser vendidos en mercados urbanos o ferias de agricultores, como ocurre en muchas ciudades, más frescos, con minimización de intermediarios y a precios más accesibles.

Hay casos muy exitosos en el tema de la agricultura urbana, como el de La Habana, donde alrededor de 90.000 residentes practican la producción de alimentos, ya sea cultivando huertos caseros o trabajando en los huertos y las granjas pecuarias comerciales de la ciudad. En Cuba, la agricultura urbana y periurbana suministró en 2013 alrededor de 6.700 toneladas de alimentos para casi 300.000 personas en escuelas, centros de salud pública y hospitales.

Otro caso interesante es el de Antigua y Barbuda. Allí, el programa nacional de horticultura doméstica produce 280 toneladas de hortalizas anualmente. Gracias a este programa, el 10% de la población consume alimentos producidos en casa.

Y también ha habido éxitos en Ecuador. Según el recuento más reciente, Quito tiene 140 huertos comunitarios, 800 huertos familiares y 128 huertos escolares.

La ONU informó que 800 millones de personas en el mundo cultivan vegetales y frutas, además crían animales en las ciudades y producen lo que el Worldwatch Institute considera un impactante 15 a 20 por ciento de la comida mundial. En los Estados Unidos, más del 38% de las casas cultivaron un jardín en el 2010 en las huertas urbanas.

Ahora bien, en Venezuela no se ha tenido éxito hasta ahora. El presidente Chávez hizo un intento que se quedó en poca cosa, cuando promovió los cultivos organopónicos y los gallineros verticales, ejemplos de buenas ideas mal instrumentadas. Una de las tareas ahora, cuando parece que la cosa se está tomando más en serio, es dejar atrás el recuerdo de esos traspiés, para que crezca la credibilidad de la gente. Esas situaciones de años anteriores ya están siendo utilizadas por la derecha para atacar la iniciativa de promover la agricultura urbana.

Otra cosa es que en Venezuela, debido al desarrollo anárquico de los escenarios urbanos, hay problemas que dificultan la generalización de la agricultura urbana. Por ejemplo, comúnmente los lugares de trabajo no están cerca de los sitios de residencia de los trabajadores. Muchos venezolanos, sobre todo mujeres de los sectores populares, deben madrugar para resolver tareas domésticas y luego pasan horas haciendo colas para tomar transportes y desplazarse a los trabajos, presentándose para el regreso a los hogares la misma situación. Tienen poco tiempo para ocuparse de otras cosas.

Hay también problemas de índole cultural, ya que para el desarrollo, por ejemplo, de la agricultura periurbana, la que se realiza en los alrededores cercanos de las ciudades, habría que contar con condiciones de cooperación comunitaria y planificación general y centralizada que casi nunca existen.

Otro tema es que la agricultura urbana y periurbana debe ser bien supervisada, ya que puede conllevar riesgos para la salud y el medio ambiente, como contaminación y el uso inadecuado de pesticidas y abonos orgánicos en bruto que pueden filtrarse a las fuentes de agua.

No hay duda de que la agricultura urbana es de importancia estratégica, sobre todo porque la odiosa división de campo y ciudad, por la que una parte de la población produce alimentos para otra parte que solo los consume, debe ser superada. Según Marx, "La más importante división del trabajo físico e intelectual es la separación entre la ciudad y el campo. La oposición entre el campo y la ciudad comienza con el tránsito de la barbarie a la civilización, del régimen tribal al Estado, de la localidad a la nación, y se mantiene a lo largo de toda la historia de la civilización hasta llegar a nuestros días".

Finalmente, tenemos que cuidarnos de no generar expectativas exageradas con respecto a los resultados inmediatos de la práctica de la agricultura urbana, pues se verán solo en muy pequeña escala. Lo más importante para el desarrollo de la agricultura y de la seguridad alimentaria en la Venezuela de hoy es lo que hagamos en el terreno de la agricultura extensiva, a gran escala. En ese sentido, la ministra del área, Lorena Freitez, ha dado en el clavo, al referirse a la agricultura urbana: "Es una práctica complementaria a la agricultura extensiva. Viene a jugar un papel de transformación de las relaciones económicas en la ciudad para que el citadino tenga un rol más activo en la resolución de sus problemas más inmediatos y se convierta en protagonista de insumos básicos para la realización de la comida diaria". Práctica complementaria, hay que tenerlo claro.



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Néstor Francia


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