Laberinto fascista o alamedas socialistas: Once tesis

Uno:

El fascismo históricamente ha sido un sistema vertical, autoritario e ilegal de dominio de una elite privilegiada y sin frenos sobre un colectivo relativamente aplanado.

El socialismo del siglo XXI está llamado a ser un sistema profundamente legal, democrático radical, libertario, emancipatorio y descolonizador. Un aparato para la construcción individual, colectiva y permanente de consensos con miras a la preservación del bien común, el cuidado especial de personas y colectivos desfavorecidos y la preservación del medio ambiente a efectos de la supervivencia de las presentes y las futuras generaciones y del planeta.

Dos:

El fascismo como fenómeno ha estado históricamente caracterizado por monopolizar o intentar monopolizar la representación política por parte de un partido único de masas, jerárquicamente organizado con base en una ideología fundada en el culto acrítico al partido o al jefe.

El socialismo del siglo XXI está llamado a construir un sistema de socialización radical y permanente de los medios para participar y transformar apasionada y críticamente la política, las relaciones sociales y las prácticas culturales de los sujetos en las localidades, las regiones, el país, el continente y el mundo en que vivimos/ luchamos. La asunción estratégica de la cultura; y la formación de cuadros neo-marxistas por la intelectualidad con herramientas para comenzar a hacerlo tienen mucho más qué aportar que los mílites, la policía o cierta flojedad propagandística que ya no convence sino a convencidos.

Tres:

Las experiencias fascistas han estado históricamente signada por la exaltación del nacionalismo, la fe ciega hacia los valores del individualismo liberal/ burgués y la deseada pero nunca conseguida sin lucha convivencia conflictiva de clases.

El socialismo del siglo XXI debe ser un sistema de y para la creación y exaltación permanente de la vida y de las múltiples formas de vivirla; un sistema para la promoción y construcción inquebrantable de nuevos medios y modos de producción; y nuevas relaciones humanas significativas, ético-estéticas y creativas. Además, desde luego, de construir un nuevo sistema para el hacer y representar creativamente la chisporroteante diversidad política, económica, social y cultural de los individuos y los colectivos. Los fanatismos, sectarismos y voluntarismos son en este contexto muy peligrosos.

Cuatro:

Las experiencias fascistas han estado históricamente caracterizadas por buscar enfrentar de forma frontal y violenta al socialismo y al comunismo, postulando en cambio un sistema de tipo corporativo que reproduzca las relaciones de dominio elitistas, capitalistas e imperialistas. El amaestramiento colonial/ neocolonial por todos los medios es indispensable.

El socialismo del siglo XXI debería apuntar a ser un sistema individual y colectivo de creación y exaltación permanente de los nuevos enfoques, experiencias y prácticas sociales de construcción social del socialismo desde abajo, nacidos de la experiencia, la investigación, la discusión y la internalización de los hallazgos que en nuestro caso venezolano demanda rescatar el pensamiento, la acción y las utopías crecidas al calor de las luchas anticoloniales, capitalistas y neocoloniales del mundo. Además es indispensable un deslinde respecto de los desvíos o descarríos de las experiencias socialistas históricamente derrotadas o interrumpidas que desembocaron en los capitalismos más salvajes. Como decía Bertolt Brecht: "¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo que se condena si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica. Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo." Medios de producción de comida y de bienes de primera necesidad; y medios de comunicación masiva con pegada y alto rating/ sintonía/ lectoría son de vida a muerte en esta batalla.

Cinco:

El fascismo se ha planteado como sus objetivos históricos la expansión imperialista en nombre de la lucha de las naciones pobres y en contra de potencias plutocráticas. Para lograrlo se apoya en la movilización de masas y el encuadramiento masivo en organizaciones interesadas en una socialización política acrítica, planificada y funcional al régimen del Capital.

El socialismo del siglo XXI debe apuntar a constituirse en un sistema de creación y exaltación permanente de los nuevos, crecientes y creativos derechos democráticos, no en nombre de las naciones sino con la participación de los sujetos que defiendan los proyectos e intereses históricos y coyunturales de los diferentes Pueblos y colectivos que cohabitan, no pocas veces conflictivamente, al interior del paraguas genérico de los Estados nacionales y de instituciones por lo general embalsamadas.

Seis:

El fascismo se plantea entre sus objetivos históricos la aniquilación política, económica e incluso física de los opositores, con base en el uso sistemático de la violencia, la manipulación de la información, la mentira sistemática y el terror. Se vale para ello de un complejo aparato de propaganda masiva basado en el control y procesamiento de las informaciones y de la manipulación de los medios de comunicación de masas y la ideologización pro-capitalista de la educación y de la espiritualidad.

Un nuevo socialismo debe plantearse, en contrario, la inclusión política, económica e incluso física de los opositores, con base en el uso sistemático del dialogo, la paz, la verificación de la información, la verdad sistemática y el acuerdo. Se vale para ello de un complejo aparato de comunicación (que no propaganda) masiva basado en el procesamiento inteligente y en tiempo real de las informaciones y de la dignificación de los medios de comunicación de masas y la conciencia de clase, la educación permanente y una espiritualidad humanista.

Siete:

El fascismo florece en el marco de un creciente dirigismo estatal que convive conflictivamente con una economía que continúa siendo básica y crecientemente privada y, por ende, capitalista.

El socialismo del siglo XXI está en la necesidad histórica de asumir el control pleno de la economía a objeto de poder planificar y poner en práctica lo planificado sin riesgo de graves distorsiones, saboteos o sabotajes internos o externos. Como ha sido el caso actual en Venezuela en donde actores y sectores económicos acaparan, especulan y contrabandean, casi a placer, prevalidos de la prerrogativa que les da la sociedad por intermedio del Estado para lucrar sobre la base de satisfacer necesidades básicas para la reproducción de la vida humana. Y amparados también en la incapacidad de la sociedad para poder determinar en qué medida está siendo timada o no en cada transacción. Pero es de admirar la capacidad para endilgar estas distorsiones exclusivamente al gobierno y al proyecto socialista.

Ocho:

El fascismo necesita controlar las relaciones económicas, sociales, políticas, militares y culturales con base en una lógica profundamente antidemocrática e incluso extremista. Se vale para ello de una institucionalidad que incluye estructuras de control y dirección partidista, mediáticas, pseudo-religiosas, consorcios privados, instancias Estatales además de una amplia gama de Organismos Internacionales.

El socialismo del siglo XXI encara el reto histórico de asumir y promover no meramente controlar nuevas relaciones económicas, sociales, políticas, militares y culturales con base en una lógica radicalmente participativa y democrática radical. Necesitamos para lograrlo una nueva institucionalidad que no solo administre sino que reinvente los partidos, las corporaciones mediáticas, las prácticas espirituales, y que coloque límites a los consorcios privados. Y necesitamos replantear el papel y los limites del Estado y la política en una nueva construcción genuinamente democrática de la sociedad.

Nueve:

Al Fascismo no se le discute, se le destruye", profesaba a el sindicalista y revolucionario anarquista español Buenaventura Durruti a principios del siglo XX. Pero, preguntémonos, si el fascismo no es una moda sino una modalidad histórica de respuesta de determinados sujetos y colectivos a grupos y gobiernos que consideran amenazas graves a su integridad física o su lugar en la sociedad.... ¿es realmente posible destruir al fascismo? Más aun: ¿es política, social, militar o culturalmente viable y conveniente destruir al fascismo como fenómeno, y a su expresión concreta, los fascistas de ultra-derecha hoy en Venezuela? Digo... ¿sin caer con ello en su misma lógica? "Cuando los demócratas actúan por separado, los fascistas salen de las alcantarillas, sean de extrema derecha o se reclamen de la extrema izquierda" reputaba la diputada española Rosa Díez. En esta misma línea opinaba el novelista isleño Alberto Vázquez-Figueroa: "-Fascista no es únicamente el que alza el brazo en público. Al fin y al cabo ése es el menos peligroso, puesto que al menos tiene el valor de declararlo. Fascista es aquel que, además, se disfraza de demócrata, al igual que el peor pederasta es el que canta misa y viste sotana". "El fascismo decía Sandro Pertini es la antítesis de la fe política, porque oprime a todos aquellos que piensan de forma diversa.

Diez:

En 1945 reflexionaba Ernesto Sábato en Uno y el universo: La Primera Guerra Mundial fue, en buena medida, una guerra por los mercados; pero la existencia de una nación grandemente socializada y la existencia del movimiento fascista ha dado un carácter muy distinto a la Segunda, un carácter ideológico y político. Ha sido, en verdad, una lucha feroz contra el fascismo. Pero volvemos a preguntarnos ¿qué desencadenó al fascismo? Este movimiento ha asumido formas tan complejas que nos hacen olvidar, a menudo, lo esencial por lo circunstancial. Contribuyen a este fenómeno hechos aparatosos pero secundarios: el racismo, el antisemitismo, el resentimiento nacional, la mística exaltación; el movimiento mostró, además, una jerga anticapitalista y ciertas medidas económicas que lo asemejaban, al parecer, con el socialismo; el movimiento se titulaba nacionalsocialista. Pero cuál es entonces el espinazo del fascismo de cuya erradicación se esperaría su disolución? Me resulta desolador tener que citar a un estadista estadounidense para aclarar algo mejor la maraña: "La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta un punto tal en que este se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo - la propiedad del Estado por parte de un individuo, un grupo, o cualquier otro estamento que controle el poder de la sociedad." Quien espumó estas lindezas fue nada menos que Franklin Delano Roosevelt. Queda claro que no solo los izquierdistas atribuyen al neo-liberalismo escudado por Occidente la naturaleza, destructividad y longevidad del fascismo.

Once:

Entonces lamento diferir de las tesis, para mí ilusas, de que el fascismo en Venezuela está ya a punto de ser derrotado. Nada más lejos de verdad. El fascismo está comenzando a abrir sus fauces. Y para cerrárselas habremos de jugar un ajedrez de nivel mundial. Porque no luchamos con fascistas de La Lagunita o el Country Club sino de un Occidente sanguinario y económicamente herido de muerte. La andanada fascista ha sido de tal radicalidad terrorista y ha sido tan bien recibida por vastos sectores de la población, incluyendo sectores hasta hace poco cristianos y apolíticos de la juventud que hace pensar que su veneno está entrañablemente enraizado en mentes y corazones. Y en la medida que las opciones político/ electorales de la oposición se cierran producto de sus acciones, las salidas fascistas con intervencionismo foráneo asumen el primer plano. "Si el fascismo llegase al poder concluía León Trotsky en 1931 aplastaría nuestras cabezas y nuestras columnas vertebrales como un gigantesco tanque. Sólo una unidad combatiente con el respaldo del conjunto de los proletarios puede llevarnos a la victoria." Construir este bloque histórico (Gramsci) con todos o, al menos, una gigantesca base de los trabajadores, incluyendo los que son o que se reputan de la clase media, es la magna tarea. Y ello no se logrará perfumando o reformando un poco lo ya alcanzado, sino revolucionándolo. Radicalización y transformación en profundidad de las ideas, de los haceres, de las instituciones y de los cuadros. Tener Patria, como exigía Chávez es, en el presente contexto, parirla. Lo otro es esperar lo que Víctor Jara ya describió proféticamente en su trova Somos cinco mil:

"[...] ¡ Qué espanto causa el rostro del fascismo !

Llevan a cabo sus planes con precisión artera

Sin importarles nada.

La sangre para ellos son medallas.

La matanza es acto de heroísmo

¿Es este el mundo que creaste, dios mio?

¿Para esto tus siete días de asombro y trabajo?

En estas cuatro murallas solo existe un número

que no progresa,

que lentamente querrá más muerte.

[...]"

https://www.youtube.com/watch?v=y4k0UORjLEU

 



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Luis Delgado Arria


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