El día que la burguesía tembló

La burguesía aún no sale de su asombro. Está acusando el castigo sin poderse salir de las cuerdas. Nunca se imaginó recibir una paliza de ese calibre. Por siglos estuvo acostumbrada a hacer lo que le viniera en gana y resolver las cosas a su voluntad, siempre desde el punto de vista de sus intereses. Parece el boxeador que está de pie pero noqueado. Creo que aún no entiende que volvió a cometer el mismo error de 1999. En la visión atrasada con la que miran las cosas. Aún tienen el fenotipo de que la inteligencia y la astucia solo es propio de blancos, ojos claros, descendientes de europeos y egresado de alguna universidad, si es privada, mejor.

Ese falso criterio fue el que la llevó a subestimar al Arañero de Sabaneta. ¿Cómo iba a ser distinto un militarcito de cuartel, comiendo mal en las barracas, de salario miserable, con deudas hasta el ojo y sin ninguna conexión en los sectores adinerados del país, para dar un salto de esa envergadura en la política? ¿Quién dijo que un indio verrugoso, mono, hablachento, igualado, podía entender los enrevesados y complejos entramados de la sociedad venezolana? Pero si la burguesía determinó siempre y ostento el poder para decidir lo que se hacía y lo que no en el país. Y además, creó una estructura que era impenetrable, incapaz de ser vulnerada. El sistema financiero hecho a su medida, el sistema comercial hecho a su medida, las instituciones, la escuela, la iglesia, los medios de comunicación, o lo que Althusser llamó “Aparatos ideológicos del Estado”. Y además, nuestra mayor y más significativa fuente de ingresos, el petróleo. Todo lo controlaba. No de gratis Hugo preguntó una vez si valía la pena gobernar Venezuela sin tener control sobre Pdvsa.

Y fue igual de feroz la campaña cuando ganó las elecciones con unos de los mayores porcentajes de la historia. Cuando se dieron cuenta de que Chávez no era controlable, vino la embestida, misma que aún no se detiene.

Y es una derecha tan torpe, ilógica, ahistórica, racista y absurda, que repitieron la misma receta al triunfo de Nicolás. De entrada, desconocieron los resultados del proceso porque les pareció que 275 mil votos era poca diferencia. Y es cierto, si se compara con las brutales ventajas con las que Chávez ganaba. Así que la receta fue negar los resultados, desconocer al árbitro electoral, difamar a las Fuerzas Armadas y llamar a una violencia que generó 11 muertos, que aún nadie paga.

Pero luego fueron al viejo esquema con el que combatieron a Hugo. Entonces apareció la campaña, según la que, cómo un chofer de autobús puede tener inteligencia para conducir un país como Venezuela. Cómo un “chavurro” puede dirigir a las Fuerzas Armadas, de dónde sacan que un pata en el suelo salido de la parroquia El Valle, esté a la altura de un candidato como el flaquito de Miranda.

Todas esa estupideces estuvieron allí presente. Las dijeron, creyendo que era posible acabar con un proceso de 14 años, solo porque a María Corina, es decir, a su clase, no le gustaba el indio bigotudo. Fabricaron incluso los mismos argumentos que en las campañas de la Cuarta República. Jaime Lusinchi tiene un doble que es alcohólico, Carlos Andrés es colombiano –vean que no es nuevo-, Luis Herrera come Toronto, Caldera es un recogido; y quién sabe cuántas imbecilidades más, propias de quien no aprende la lección.

Eso nos lleva al 5 de noviembre del 2013, que por cierto debería conocerse en la historia como “el día que la burguesía tembló”, porque aunque al menos dos meses antes, Nicolás les estuvo pidiendo –casi fue un ruego- que se midieran y no abusaran del pueblo, fue como si Nicolás les hubiera dicho “atraquen a la gente”. Es decir, estaban convencidos de que Nicolás seguiría con un discurso hacia el mundo político pero que a ellos no los tocaría ni con el pétalo de una rosa. Es la razón por la cual hicieron con los dólares lo que hicieron. Es la razón por la cual, de manera delictiva, le pusieron a sus productos ganancias hasta del 12.000 por ciento. Esa ganancia no existe en ningún país del mundo, ni en el más groseramente neoliberal.

Es por ello que cuando en este momento, medio se están recuperando del jab, tratan de pedir perdón y de tender lazos para que la supervisión no sea más dura y las leyes por vía Habilitante no los vayan a golpear más.

Pero el Presidente Maduro dio todos los pasos para que eso no ocurriera, en la búsqueda precisamente de no dar un paso que sabía sería el no retorno. En donde nos encontramos ahora. En la entrevista con José Vicente Rangel lo volvió a referir, “no hay vuelta atrás”, dijo. Y además, como alternativa, es el punto de partida para la búsqueda de “un equilibrio” como él mismo la llamó. Es decir, el comienzo del diseño de una estructura en materia económica y financiera que detenga la voracidad del capital, sin que ello signifique la muerte de la empresa privada. Y es una medida correcta en la búsqueda de un proceso socialista. Es casi imposible avanzar en el mundo de hoy hacia un socialismo, sin que pasemos mínimamente por eso que se llama “Liberación Nacional”. Y aún no llegamos allí.

De tal manera que viene primero la política de disolver los tumores que atrofian a la economía para después tratar de enderezarla, aunque desde el punto de vista marxista esto no es correcto y tema de un largo debate. Pero no es una situación fácil la que estamos viviendo. Montar un sistema económico diferente significa haber tomado el poder por la vía de las armas. Nosotros vamos por el filo de la navaja. Nada más difícil que ir a 19 procesos electorales, donde para la oposición, si perdemos está bien, pero si ganamos es fraude.

Si alguien pensó que esto concluyó porque tenemos un gobierno con una Habilitante tratando de enderezar más entuertos, se equivocó. Para ilustrar: piense que se robó un carro hace años, pero con el tiempo se convenció de que era suyo y ahora, muchos años después aparece el verdadero dueño a reclamarlo. Es totalmente seguro que no se lo dejará quitar.

Es lo mismo con esta burguesía. Tiene mucho poder para seguir provocando. Y es la razón por la que no podemos dejarle ni un solo espacio abierto. Maduro dijo que a partir del año entrante tomará nuevas medidas en donde se impone el combate feroz a la corrupción. El capítulo está comenzando, aunque por primera vez vemos a una burguesía contra las cuerdas y atemorizada.



Caminito de hormigas…

Un local de 70 metros cuadrados por 120 mil mensuales de alquiler. ¿En qué lugar del mundo eso no es delincuencia? Esperemos que esta clase media entienda lo que se hizo y sufrague este domingo a favor del proceso. Lo que aun no entiendo es por qué no hay presos… Suponemos que esa embestida anunciada por Maduro contra la corrupción, también incluye a nuestros propios funcionarios. Suponemos… Votar por Cocciola este domingo es autoinfringirse un castigo. Quién sabe si fue que mataron a su mamá. No hay otra explicación, porque cómo se puede llamar a alguien que vota para que lo exploten… El tarjetón tiene 12 tarjetas del chavismo, por lo que es injustificable que alguien que se llame revolucionario vaya a sufragar en otra tarjeta, votar por una tarjeta que no sea del proceso, es votar para que no solo les quiten las misiones, sino para que pierda la pensión y todas las políticas sociales que han logrado el avance en tan solo catorce años… Les recomiendo que vean el video Food INC, los secretos del tema de los alimentos y cómo nos obligan a envenenarnos…


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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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