¿Critico o callo?

Parece ser el dilema de millones de venezolanos que apoyan al Presidente Maduro en esta dura etapa, luego de la muerte del Presidente Chávez.

Pero muchos se sienten cohibidos a ejercer la crítica abierta, sincera, sin cortapisas, porque temen ser defenestrados de sus puestos de trabajo o sencillamente ser tildados de “contrarrevolucionarios”, “infiltrados”, “pitiyanquis”…

Y si se atreven, corriendo los riesgos anteriores, les dicen que son “inconvenientes”, que “no es el momento”.

Las críticas son necesarias en la vida, en la familia, en el hogar, en los matrimonios, en la amistad, en la universidad, en la sociedad. Cuando son bien conducidas, representan una oportunidad para corregir, crecer y fortalecerse.

Callarse es la otra opción, a la que acuden una mayoría, para evitar ser confrontado por sus compañeros de causa.

Quienes hayan trabajado en la administración pública y privada, sabrán que en ambos sectores, la autocrítica causa escozor. Que cada uno se mueve de acuerdo a sus intereses. Los unos, al político; los otros, al económico, y viceversa.

Pero los ciudadanos también tenemos nuestros intereses, para que nuestras demandas sociales, laborales, educativas, de salud, recreación, deportivas, sean satisfechas por los gobernantes.

En ese sentido, exigir al gobierno que acabe de una vez por todas con la especulación, con el acaparamiento, con el costo de la vida, con el dólar paralelo, con la inflación, con la carestía de la vida, no es más que una demanda colectiva, de ciudadanos que se sienten identificados con problemas que afectan a todos por igual: chavistas, independientes o caprilistas.

Como nos afecta la inseguridad, el secuestro, las violaciones, el robo de vehículos, los motorizados malandros, la extorsión, el robo de celulares…

Eso no es vida. Eso podemos llamarlo, sobrevivir. Y el Estado venezolano, el presidente Maduro, está obligado a garantizar el bienestar colectivo, ese mismo que tanto afán tenía Chávez en conseguir.

En las actuales circunstancias que vive Venezuela, no hay espacio para callarse por conveniencia o por solidaridades automáticas, porque permites que los ineficientes sigan y los conductores no apliquen medidas para cambiar el rumbo.

El Presidente Maduro debe ser el primer interesado en que los sectores chavistas comiencen a fluir las críticas sanas, constructivas, que apalanque nuevas formas de combatir las ineficiencias en los diferentes ámbitos colectivos.

Debe buscar plataformas comunicacionales para que las personas drenen y expongan sus puntos de vistas, sin necesidad de ser masacrados verbalmente o dejados a un lado como sucede en sectores opositores y medios de comunicación.

Diciembre se acerca de forma irrefrenable, y los problemas crecen como la espuma. Hay que atajarlos con tiempo, antes que sigan golpeando sin contemplaciones a los sectores más vulnerables, los mismos que apoyaron a Chávez y que de forma recurrente lo hicieron con Maduro.



Rubén Marcano, periodista



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Rubén Marcano

Periodista, graduado en la UCV. TSU en Informática, con estudios sin culminar en Sociología y Derecho en la UCV. Con maestría de Periodismo y Comunicación Institucional en la Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona y UPEL. Ha escrito dos libros. Es profesor universitario y articulista.

 rubenmarcano@gmail.com      @rubenmarcanob

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