Plantar el árbol de las tres raíces en el corazón de Abya-Yala

¿CÓMO RELACIONAR LA INTERCULTURALIDAD CON EL PENSAMIENTO DE BOLÍVAR, RODRÍGUEZ Y ZAMORA? Son preguntas que me son formuladas desde la Dirección General de Educación Intercultural del Ministerio del ppp la Educación por el Profesor Yoglis Itriago, asistente del Director y trataré de responder brevemente:


1. ¿Eran Bolívar, Rodríguez y Zamora de pensamiento intercultural?

1.1.- La interculturalidad es un reto político del presente histórico. No ha existido siempre. Pero si ha estado potencialmente presente en el espíritu de los pueblos, sobre todo por las necesidades de establecer la paz con justicia, las relaciones de equidad en la convivencia y el respeto al otro o la otra, la solidaridad en un momento de tragedia por causa natural o humana. Sin embargo, con el surgimiento del Estado, los imperios y posteriormente el imperialismo, la intolerancia en las relaciones de convivencia ha llegado a su más alto nivel. La negación radical del otro o de la otra ha llegado a extremos nunca vistos hasta hoy.

1.2.-En relación al pensamiento de los libertadores, hay que entender que fueron formados en tres siglos de la colonia y por otra parte, fueron en buena medida fruto del pensamiento de la ilustración. La ilustración, como parte de una edad media laica, con su iluminismo, ponía el énfasis en la unicidad, en la generalidad, despreciando en un sentido, las particularidades, las especificidades. Luego, el ya en germen pensamiento científico occidental, erigiéndose como excluyente, “uno y único”, ponía el énfasis en “leyes generales”. Y en buena medida contraponía lo general a lo particular. Negaba la Uni(di)versidad. Y el hecho concreto de que la comunidad es de alguna forma, la unidad dinámica de la etnia-nación y por tanto de la Uni(di)versidad.

En el ámbito de la cultura, cultura general se sobreponía sobre todo para los pueblos colonizados hasta hoy a cultura propia, educación propia, historia propia. En los tiempos de Bolívar y Rodríguez, educación popular era sinónimo de “educación uniforme”. De educación general. Incluso se vino hablando hasta hace poco de “cultura general” para identificar la cultura euro-céntrica, disfrazada de “universal” ante el mundo colonizado.

1.3.- En relación a Ezequiel Zamora y La Guerra Federal (1859-63) Gil Fortoul dice que esta guerra es al pueblo lo que fue la primera independencia para los mantuanos. Esto en principio es así. Realmente hay un intento de ligar libertad a la igualdad, la libertad a la justicia. Sin embargo, debemos entender que no hay todavía una presencia de lo que hoy llamamos los derechos originarios, históricos y específicos de los pueblos y comunidades indígenas, como los previstos en la Constitución Bolivariana, que tampoco lo vamos a encontrar en la posterior revolución mexicana de 1910. Veníamos arrastrando la visión falsamente “integracionista” (o asimilacionista) de la colonia en las nacientes repúblicas americanas. “Venezolanizar” o “mexicanizar” era sinónimo de dejar de ser indio, de dejar de ser afroamericano o afrovenezolano. El llamado “mestizo” estaba moralmente obligado a negarse a sí mismo como descendiente de indio. Incluso, pasaba inconscientemente por un proceso de deshispanización y norteamericanización progresiva.

Cabe destacar, cómo todavía, no hay un planteamiento intercultural en el mismo Movimiento Zapatista de Liberación Nacional (MZLN) en México, a pesar de que habla de una educación bilingüe. Que de paso, todavía sigue siendo más castellanizante, que bilingüe intercultural. Aclaremos que una “educación bilingüe” no es necesariamente, una educación intercultural. Mucho menos una educación intercultural bilingüe en las especificidades de cada pueblo indígena. Además, la identidad indígena aparece diluida ante el llamado compromiso con “la humanidad”, hundida en el anonimato detrás del pasamontaña. (La humanidad, el progreso, la civilización, la modernidad, el desarrollo, la ciencia, (todos vistos en singular y en sentido abstracto) son los mitos motores de la civilización occidental dominante, señalados por Francoise Malley desde la década del 60).

En nuestra Guerra Federal hubo una consigna anónima: ¡Patria para los pobres! ¡Patria para los indios! Que tenía al mismo tiempo una connotación de clase y una connotación étnica incipiente. Además destacamos la participación, entre otros, de los indios de Barinas y los kariña de la Mesa de Guanipa en la Guerra Federal. Con esa consigna, ¡Patria para los indios! los pueblos indígenas de Venezuela y el CONIVE, incorporaron al Cacique Guaicaipuro al Panteón Nacional, ligado a los derechos de la Madre Tierra y a los derechos originarios, históricos y específicos de los pueblos indígenas.

2. -¿ERAN O NO ERAN INTERCULTURALES NUESTROS LIBERTADORES?¿O ES POSIBLE ENCONTRAR ALGUNA CONEXIÓN CON LO QUE HOY LLAMAMOS ASÍ?

2.1- Eso sería una especulación. Si los Libertadores no eran interculturales…. ¿es posible encontrar algún puente de interconexión hoy entre el pensamiento bolivariano, rodrigueano y zamorano con la diversidad cultural y humana y la interculturalidad?

2.2.- Por supuesto que siempre hay puentes de interconexión y no ese antagonismo radical que exaltan las derechas o en otros casos distintos, algunos indiocentristas, los bolivarianos ultra- radicales, cuando no, los anti-bolivarianos, para contraponer indianidad y bolivarianismo. Hay dos trabajos míos. Uno, sobre la implementación de la identidad, geografía, historia y cultura regional del Estado Miranda. Conferencia, Los Teques. 1994. Y otro, sobre Simón Rodríguez y la revolución cultural, que es una ponencia presentada en un Congreso Pedagógico Bolivariano en el Círculo Militar.

2.3.- La otra cuestión cardinal es que debemos tratar de superar lo que Rengifo llamaba “el derrotismo cultural”, vale decir, lo que lleva al nihilismo cultural: a nuestra negación como pueblo y como cultura. Rengifo no era inter-cultural, pero andaba consciente o inconscientemente en esa búsqueda por la vía del arte. Un marxista que ya en su tiempo, deslegitimaba toda conquista, sea cual sea su signo filosófico, ideológico y político. Por lo menos, ya estaba tocado espiritualmente como artista por nuestra irreductible diversidad cultural y humana, poniendo sobre el tablero a todos y todas los invisibilizados y las invisibilizadas de estos últimos 500 años. En “Esa espiga sembrada en Carabobo”, hablan y se abrazan, todos los tiempos de nuestra historia libertaria. Rengifo por vía del teatro es un factor de enlace de todos los tiempos de nuestra historia.

2.4.-Es importante señalar que no podemos permanecer en los primeros tanteos de Simón Bolívar en torno a la identidad nacional y continental. 1815, Carta de Jamaica…. 1819, Discurso de Angostura… Nuestros Libertadores sabían con claridad, que no somos ni Europa, ni Norteamérica. Que somos otra realidad. Pero los Libertadores tenían limitaciones para saber ¿qué éramos? ¿quiénes éramos? ¿quiénes somos? La expresión un poco ambigua de que no somos indios, no somos africanos, no somos europeos sino una especie media entre los indios americanos y los europeos. O aquella otra más radical de: ¡Es imposible saber a qué familia humana pertenecemos! Debe ponernos a pensar para salir del atolladero y dar el salto hacia nuestra diversidad cultural y la interculturalidad, saliendo del ámbito ideológico hispanocéntrico de los “pueblos nuevos” y de la “cultura única mestiza”… o peor aún, de la “raza cósmica” de Vasconcelos, de orientación nazi-fascista, como lo prueba la revista “Timón” de la década del 40 del siglo pasado. Revista financiada por los aliados de Adolfo Hitler.

2.5.- Hay una delimitación necesaria, imprescindible, incluso la hace Ludovico Silva respondiéndole a un filósofo de la “raza cósmica” vasconceliana. No podemos seguir confundiendo que si bien, en sentido general, pertenecemos al ámbito de la cultura occidental, no por eso somos europeos. De ninguna manera somos europeos.

En otro sentido, también hay que aclarar, que no todos nuestros orígenes, nuestros mitos y leyendas, son exclusivamente gregorromanos o bíblicos, judeo-cristianos. También somos parte integral, indiscutible, de la América Originaria, de la América profunda. En el fondo del fondo de nuestros orígenes, subyace en nuestra memoria colectiva una Madre India, que tiene el rostro inconfundible de La Madre Tierra. Esto lo afirmamos sin caer en los telurismos extremistas o en el otro lado del océano, bajo la otra cara del mismo fundamentalismo, que se atreve a afirmar que aquí, “todos somos inmigrantes europeos”, teniendo como origen, los barcos de Colón o el de los peregrinos del Mayflower. Mientras que los barcos libertarios de Francisco de Miranda, no aparecían en el imaginario de la cultura dominante. … Todo esto tiene que ver con la reproducción de la ideología de “la cultura única mestiza” de la colonia, el apartheid de los pueblos europeos transplantados a imagen de USA y Canadá, con la negación de nuestra compleja diversidad cultural y humana en cada presente histórico. La confusión hispánica entre “raza y etnia” hasta hoy. Confusión que todavía arrastra el Diccionario de la Real Academia Española. Y por otra parte, la unicidad del pensamiento reductor de la ilustración y el antagonismo entre los supuestos “cultos e incultos”, “bárbaros y civilizados”, como versión laica de la vieja división entre “cristianos y paganos”, bautizados y no bautizados.

Después de la ilustración, siendo agnóstica y cuando no, atea, la burguesía, el bautizo pasa del plano religioso al plano académico y quedamos divididos en “cultos e incultos”. “Bárbaros y civilizados”…. Entonces, se hace una exigencia en ser “cultos” a lo occidental para “ser libres”. Aunque por su parte José Martí -y esto lo vacuna de antemano contra esa aberración- casi siempre sintió el peso determinante de la cultura propia y sostenía que “América no caminará sin el indio”: ya criticaba la dicotomía entre “civilización o barbarie” de Sarmiento. También hacía una crítica mordaz al endorracismo materno: a quienes se avergonzaban de tener una madre india. En otro sentido, a pesar del peso de la ideología mestiza decía con gran intuición, algo así como: injértese toda la humanidad en Nuestra América, pero que el tronco permanezca siempre nuestro. Esto significa un paso importante, en el sentido de asomar ya, que los mestizajes habidos y por haber, no necesariamente actúan como negadores de nuestra propia identidad, de nuestra propia cultura, de la educación propia y la historia propia. El europeo que llega a la América en 1492, no llega a un “vacío cultural”, aclaraba al final de su vida Arturo Uslar Pietri.

2.6.-Bolívar mismo reivindicaba a África. Decía que los españoles son más africanos que europeos, no solo por su sangre sino también por su carácter y por sus instituciones.

2.7.- En síntesis: si no hay acceso a nuestra diversidad cultural y humana, a visibilizar los distintos actores y actrices de nuestro proceso histórico, no podemos saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos. No tendremos nunca identidad propia por la vía de la racista e hispanocéntrica “cultura única mestiza” como ideología mantuana y vasconceliana. Que en el fondo del fondo, ofrece al blanco como modelo. Y a Estados Unidos y Canadá como paradigma civilizatorio de poblamiento.

2.8.- Una identidad abierta, siempre abierta, tiene que dejarle opción al colonizado para su propia descolonización. Para que él o ella puedan establecer sus prioridades: puedo tener de todo, puedo tener, como lo tiene todo el mundo, orígenes diversos, pero “me siento más esto que aquello”. Como me lo decía en un taller de Ferrominera Orinoco un poeta guayanés de pura cepa:
- “¡Siento cada vez más en todo el horizonte de mi memoria interna, ese indio vivo revoloteando como el colibrí, ese indio que hay en mí, que estremece mi ser, por encima de todas las mezclas habidas y por haber! ¡Y más allá de nuestra condición de mestizos, de campesinos o de asalariados!” (lo recibí escrito en un papelito, después de finalizado el taller).

ººººººLA NEGACIÓN DE LA MADRE INDIA COMO PRIMERA MADRE DE AMÉRICA

2.9.-Ello sin olvidar que nuestras sociedades racistas y endorracistas patriarcales están fundadas en la negación de la madre india como primera madre de América y como madre común de las primeras generaciones de mestizos. Luego, de la madre negra o de la madre indomestiza y el culto ritual del padre conquistador que viene, supuestamente a salvar “la raza”.() De allí la necesidad de dignificar el apellido materno en el nuevo currículo. Para que la gente pueda ver hacia sí misma.

3.-¿Cuáles son los elementos claves que permiten relacionar el pensamiento de los libertadores, el marxismo crítico y las teologías de la liberación, los movimientos de género y los movimientos ambientales con la interculturalidad?

3.1.- Por una parte, la antropología crítica, diferencial y dialéctica, en la cual hay aportes significativos, entre otros, de Esteban Emilio Mosonyi, de Guillermo Bonfil Batalla, Efraín Hurtado, Robert Jaulin, de los Barbados I, y II . De una arqueología o de una etnohistoria que ponga en relieve nuestra diversidad cultural y humana, como pueden hacerlo Mario Sanoja e Iraida Vargas, reseñando el carácter determinante del poblamiento indígena para la formación de la Capitanía General de Venezuela en 1777. O Lelia Delgado, por vía de la arqueología, profundizando en la estética aborigen de Venezuela. Estos referentes de una antropología crítica, diferencial y multilineal ha puesto el énfasis en el necesario diálogo entre pueblos y academias y en que las academias bajen al pueblo y terminen de entender que los pueblos están en el origen de toda cultura.

3.1.1.- La otra fuente cardinal, vivencial, son las filosofías indias del Buen Vivir o Vivir Bien, lo que significa que después de la colonia y de la independencia, por vez primera estamos tocando suelo americano, suelo de Abya Yala. Vale decir, con múltiples filosofías propias de este continente. Porque todo había sido explicado hasta ahora desde lo grecorromano y lo judío cristiano, tenido como “único pensamiento universal”. Y como los únicos mitos válidos para explicar el origen de toda cultura y de la humanidad. Todo origen y desarrollo, venía del otro lado del océano. (Descolonizarnos, para ver de nuevo, lo que hay en este otro lado del océano. Consigna del Primer Congreso Indígena Nacional de CONIVE. Los Teques- Pozo de Rosas: 1989.)

3.1.2.- En este orden de ideas, las Filosofías de la Liberación vienen contribuyendo al acercamiento con las filosofías indias del buen vivir, aunque tímidamente por ahora. Por las proyecciones estamos llamados a esperar un mayor aporte de las Filosofías y de las Teologías de la Liberación a este acercamiento con las Filosofías del Buen Vivir y con la antropología crítica, diferencial y dialéctica. Incluso, poco se ha explorado, en las contribuciones que todas estas vertientes filosóficas, históricas y antropológicas pudieran dar a la cuestión de género.

3.1.3.-Hay el riesgo de una banalización de estas filosofías indias del Buen Vivir, por ignorancia y desconocimiento de sus raíces y manifestaciones actuales más profundas. Esto nada tiene que ver con el estándar de vida ofrecido por los países occidentales. Que se distancian cada vez más de la vida en su totalidad, de la relación de la vida humana con el cosmos y el cosmovivir, en plena comunión con la naturaleza. De allí nuestra preocupación en que el Buen Vivir se convierta en una simple consigna, vaciándola de todo su contenido altamente subversivo.

4.-¿ CÚAL ES LA EXIGENCIA HISTÓRICA HOY PARA INTERPRETAR “LAS TRES RAÍCES” A LA LUZ DE ESTE NUEVO PLANTEAMIENTO MULTIÉTNICO, MULTISOCIETARIO E INTERCULTURAL?

4.1.- Hay que darle a todas las fuentes del socialismo del siglo XXI una lectura desde nuestras propias realidades, pasando por nuestra diversidad cultural y humana, étnica, multisocietaria, multilingüe, biodiversa, buscando la unidad en estas diversidades irreductibles. Hay que darle una lectura multilineal, partiendo siempre del pensamiento complejo de la humanidad. Pero esta complejidad está también en lo local, y en lo local está lo universal.

4.2.- Voy a poner un ejemplo sencillo. Bolívar decía en su tiempo “que un hombre sin estudios es un ser incompleto”.

4.3.-Si lo leemos literalmente y en el contexto de la ilustración en la que él ser formó, le estaríamos dando una lectura unilineal y unilateral… Pero si esta misma frase la leemos en el contexto de una sociedad multiétnica y pluricultural como lo reza nuestra propia Constitución Bolivariana hoy, tenemos la obligación de reinterpretar la palabra estudio en distintos contextos sociales y culturales y preguntarnos : ¿las culturas orales son culturas “incultas” y “sin estudio”? ¿son culturas sin tradición cultural oral? ¿un piache o shaman es un ser “sin estudio”? Los jóvenes ye´cuana me planteaban una vez, que ellos se encontraron con una reunión de los ancianos donde hablaban en ye´cuana, pero en un idioma sagrado, especializado, resultaba para ellos incomprensible. Era un idioma iniciático. Era el idioma de los estudiados en las profundidades de la cultura ye´cuana. Pero que sin embargo, con todo eso, no estaba divorciada de la cultura de todos los días, del conuco y de la pesca, de la cacería, del ritual y de la danza. Vale decir: aquella cultura profunda siempre ofrecía puertas de entrada, como el agujero del sol en la churuata, también se expresa desde la vida cotidiana.

Aquí, con la interculturalidad, pasando por nuestra diversidad cultural y humana, nos vamos a encontrar con que estudio, no siempre es sinónimo de educación occidental u occidentalizada, ni de cultura letrada o libresca. Que la palabra estudio y la concepción del estudio tiene que ser multilineal, pluricivilizatoria. Entonces el abanico del conocimiento se abre a una universalidad desconocida hasta ahora. A un diálogo permanente de civilizaciones, entre oralidad y escritura. Y el pensamiento de nuestros libertadores se actualiza y se renueva constantemente por la vía de la interculturalidad. Y está en cada presente histórico reinterpretándose en cada contexto sociohistórico y sociocultural. Incluso en el contexto socioambiental y multisocietario. Hay por ejemplo una contextualización cósmica, humana y espiritual que es completamente desconocida para cualquier ser que está artificialmente o ideológicamente divorciado del macrocosmos.

5.- “El Árbol de Las Tres Raíces”, tenemos que refundarlo en “El Árbol de la Vida” para el Buen Vivir… Para acceder a eso de la mayor suma de felicidad posible, aludida por Bolívar. Reinterpretado hoy a la luz de la crisis planetaria, económica y civilizatoria que vive la humanidad.

5.-1.- Todo esto significa que el Árbol de Las Tres Raíces”, debemos plantarlo como un cepo que prende en la columna milenaria del “Árbol de la Vida” o de “El Buen Vivir”. Frente al fascismo, que es muerte. Frente al desarrollismo de cualquier signo, que es otra forma de prolongar el ecocidio. La muerte de la vida en su totalidad.

El desarrollismo constituye la última justificación para apelar al colonialismo interno contra los pueblos originarios: aquí en América, y en todos los continentes.

5.1.1.- Este cohabitar al que nos referimos, entre milenarismo indígena, resistencia y emancipación, independencia y soberanía, refiere convivencia.. .. Expresa convivencia y comunión con el Árbol de la Vida, plantado con raíces milenarias sobre el Buen Vivir en nuestra misma tierra. Así como nosotros, parasitamos sobre árboles, pájaros y cuadrúpedos, en el decir del poeta Walt Whitman en su “Canto a Mí Mismo”, para darle continuidad a la cadena de la vida sobre el planeta. Y no para interrumpirla.

5.1.2.-En este caso, cohabitar en conexión o comunión con los milenios, común unión con la savia del Árbol de la Vida o del Buen Vivir.-En el eterno abrazo de todos los tiempos de nuestra historia. Pero, siempre apuntando desde este presente cargado de futuro. Algunas cosmovisiones indígenas del Amazonas, tienen el Árbol de la vida, como fuente de la abundancia y de una alimentación diversificada de frutos y semillas, que un día muy remoto se expandieron por toda la tierra. Esos frutos hoy, son caminos de resistencia y emancipación, igualdad, libertad, independencia y liberación.



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Saúl Rivas-Rivas


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