María Lionza y la seguridad alimentaria

María Lionza, es una Diosa patrona de la vegetación y de la productividad en los campos, de los seres humanos. María Lionza, habita su propia montaña en Venezuela, la tierra revolucionaria de Hugo Chávez.

Aun así no todo está dicho, un misterio subsiste, el país no tiene seguridad alimentaria a pesar que María Lionza, es una Diosa, cada año miles de peregrinos, devotos y seguidores se bañan en el rio la madrugada como parte de un festival de María Lionza, en las montañas de Sarte, en Venezuela.

Hombres bailan sobre madera caliente, otros rodeados de flores y velas en el agua acompañados de tambores, canticos, aquellos que tienen fe, invocan para resolver sus problemas económicos, familiares, de salud, pero nunca, María Lionza, ha recibido un pedido para que la patria tenga soberanía alimentaria, indispensable en estos momentos en la que la humanidad llega a 6500 millones de personas y la historia nos ha dicho que los Mayas y los Aztecas, cuando perdieron la soberanía alimenticia sus días estaban contados.

La Organización de Naciones Unidas (ONU) dice que, para el 2050 la tierra estará poblada por 9000 millones de personas y los recursos naturales empiezan a escasear, “producimos mucho más de lo que necesitamos para alimentar a todos” manifiesta Benedikt Haercin, miembro de la fundación del futuro de la agricultura.

Los cambios climáticos producidos por el calentamiento global, los mono cultivos, la deforestación, la indolencia ecológica de la gente, el petróleo, hace que los recursos naturales empiecen a escasear y se hace urgente implementar proyectos para organizar sustentabilidad para los recursos naturales y la agricultura, de lo contrario, de aquí al 2050 la naturaleza nos puede jugar una mal pasada.

Es aquí donde entra María Lionza, para alimentar a todos iluminando a los seres humanos del gobierno, considerando la cantidad de energía necesaria en base a los recursos no renovables que se consume produciendo y transportando alimentos, algo que todavía los venezolanos no sabemos porque solo arrastramos de los puertos la comida.

Estudios científicos demuestran que en la tierra hay alimentos suficientes para alimentar a todos, lamentablemente unos se alimentan mejor que otros. En millones de hectáreas cultivadas suministran desde el pan hasta los condimentos, pasando por los alimentos para el ganado, los cerdos, las gallinas, que terminan en la mesa de cada hogar o restaurante.

La política que Venezuela quiere implementar está mejorando el nivel de vida de los pobres por lo tanto su nutrición ha mejorado muchísimo, estos se alimentan mejor que antes, la carne de res y pollo por el precio llega a los hogares tantas veces como quieran, antes de la revolución esos alimentos por el costo estaban prohibidos para esos paladares. Falta si, cubrir los campos venezolanos de cultivos alimentarios, porque, el subsuelo hierve de petróleo que el mundo codicia.

Sería bueno que Chávez, María Lionza y Simón Bolívar, juntos proyecten una industria alimentaria macro para la soberanía alimentaria base fundamental para construir el socialismo. Un Libertador, una Diosa y el actual líder, deben proyectar una producción alimenticia sustentable sin destruir los bosques que reciclan el dióxido de carbono CO2, sin agotar las tierras con escasa capa orgánica ni contaminar recursos hídricos, para sostener el equilibrio ecológico. Hay que aumentar el rendimiento aumentando el contenido y la calidad de los alimentos de las plantas que se cultivan.

Eso abarca desde las semillas que se plantan, los químicos que se utilizan pasando por el agua y la tierra, repoblando las tierras del sur de Venezuela, en esencia se trata que las ideas de Bolívar, la gestión de Chávez, y los favores de María, se unan para alimentar a todo el país sin contaminar los ríos, lagos, mares, y sin agotar los recursos no renovables.

María Lionza, sabe que la tierra es un limitante que, si bien puede enriquecerse con abonos encarecen los costos, el agua es otro factor, la agricultura deberá optimizarse por las limitaciones que impone el calentamiento global y su niño y niña que nos traen inundaciones y sequias cada vez más extremas y frecuentes en nuestra geografía, los parásitos, que afectan las condiciones para que los alimentos lleguen al mercado y a la mesa en buenas condiciones y a precios cómodos.

Estas eventualidades no solo están limitadas por la distancia, el envase, el transporte, los puntos de venta, son parte de los monopolios especulativos que deben romperse y esa es una labor del gobierno, lo otro, se lo dejamos a María Lionza y a su compadre Simón Bolívar.

Después, las consideraciones de que más de la mitad de la población mundial vive en las ciudades como ocurre en Venezuela, prácticamente toda la población se aglomera hacia el Caribe, y el problema se agrava por las enormes cantidades de tierra abandonada, improductivas, la revolución debe empezar por la soberanía alimentaria con excedente para la exportación ¿pero como poblar esas tierras con familias deseosas de trabajar si no confían en los ofrecimientos gubernamentales por el burocratismo y la corrupción?

Esto es algo que hay que resolver a la brevedad posible porque el mundo, incluidos nosotros, debemos producir un 70% mas para ser parte de ese conjunto que proporcionalmente debemos alimentar a 2800 millones de personas más en los próximos años combatiendo la pobreza, el hambre, la violencia, no solo es un labor política, es una obligación revolucionaria, igual que combatir la especulación, la inflación, proyectando facilidades para que la gente regrese al campo con todas las garantías.

Bueno, en esto hay que leer mejor las ideas de Bolívar y Rodríguez, para que inspiren mejor al presidente Chávez.


rcpuma061@yahoo.com


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Raúl Crespo


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