El lado feo de las primarias

Ciertamente el PSUV es un partido fenomenal, cuyo debut en sus elecciones primarias no pudo ser más auspicioso con la participación de dos millones y medio de votantes, que no es baba de perico.

No obstante, el partido concebido y liderado por el Presidente Chávez parece sufrir una manía persecutoria que lo impulsa a declararse en emergencias permanentes, que impiden que funcione como una institución seria, socialista y democrática.

Nadie niega que el imperialismo y sus aliados colombianos y criollos están como caimanes en boca de caño, esperando el menor desliz para volver trizas nuestra revolución. Con todo y eso discrepo de quienes consideran o proclaman que la invasión de los marines es inminente y en consecuencia cualquier señal de descontento será interpretada como una flaqueza que debe ser pospuesta o silenciada.

Si bien, como lo señalé antes, las elecciones primarias constituyeron un éxito, resulta indispensable criticar las fallas o disparidades que pudimos observar, tanto en la propia elección de candidatos como en el proceso para seleccionar autoridades internas del PSUV.

En ambos casos privó abiertamente el uso de recursos del poder y el tráfico de influencias, haciendo que los militantes de base quedaran en desventaja frente a los propulsores puesto a dedo desde Caracas. Éstos partieron de la base de que al que parte y reparte le toca la mejor parte.

Ignoro si en algunos casos hubo un plan maestro para colocar, con muchos meses de anticipación, ciertos funcionarios claves en regiones previamente escogidas para ser controladas por sectas o cábalas con palancas de alto nivel.

Solo sé que en Nueva Esparta, por citar lo que conozco bien, de nuevo se impuso la figura de un "outsider" que preside un organismo de gran importancia. Las aspiraciones de cualquier precandidato local, por más popular que pudiera ser, quedaban frustradas ante una maquinaria que otorgaba cargos, créditos o prebendas a todo el que se cuadrara con el importado.

También, y para ser objetivos, en torno a otro precandidato se conformó una alianza de alcaldes locales con una masa de recursos humanos y económicos que funcionó como aplanadora, especialmente a la hora de imponer trifectas para la conformación del directorio regional.

Se permitió el ingreso al PSUV de delincuentes políticos y electorales, conchupantes y corruptos de vieja data, sin que las denuncias fueran escuchadas.

Pero, saliendo de la Isla y oteando el panorama nacional apreciamos casos igualmente grotescos. Ministros del gabinete compitiendo con concejales o precandidatos sin posibilidades de agenciarse los mismos recursos. Resulta desproporcionado enfrentar a un gobernador o a un alcalde en ejercicio con un militante pata en el suelo. Lo mismo ocurrió con altos jerarcas y personajes de figuración nacional.

Lo correcto hubiese sido que el funcionario interesado en competir pusiera la renuncia con suficiente anticipación o, caso contrario, fuese destituido.

A estas alturas el daño está hecho y solo queda ver si los jerarcas del gobierno en función de candidatos le harán a los aspirantes de oposición lo mismo que le hicieron a sus camaradas socialistas.

También está por verse cómo responderán los votantes el 23-N.


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Augusto Hernández


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