Congreso de la Unión Nacional de Trabajadores

La pelea por una central obrera independiente


Los sectores clasistas fueron amplia mayoría, que tuvo que dar una dura batalla contra un sector de dirigentes ligados al gobierno de Chávez e integrados al aparato del estado, que finalmente se retiraron del Congreso. Esto es una nueva muestra, por un lado, la profundidad del proceso de recomposición de la clase trabajadora, que viene dando ejemplos internacionales de creciente contundencia, como en EEUU, Francia y otros países. Por el otro, hay que dar cuenta que, en el caso de Venezuela, la presencia del fenómeno del movimiento chavista hace de la recomposición obrera un proceso complejo, que no está libre de contradicciones y problemas. Presentamos a continuación un relato de los aspectos más salientes del Congreso de la UNT.

El 25, 26 y 27 de mayo sesionó en Caracas el II Congreso de la Unión Nacional de Trabajadores, la nueva central obrera de Venezuela. Haber logrado esto ha sido el producto de una larga lucha de más de dos años.

“A pesar de los obstáculos –dice el Informe presentado por los principales dirigentes de la UNT, encabezados por Orlando Chirino–, para nosotros configura un nuevo triunfo de la democracia de los trabajadores de base y de sus delegados, contra todas las actitudes dilatorias y hegemónicas que quisieron imponerse para evitar que el Congreso se realizara y desarrollara en condiciones normales.

“Desde el pasado 5 de abril de 2004, nuestra Central se encuentra en mora con sus afiliados y con la Ley. No hemos podido legitimar sus organismos de dirección a través de un proceso democrático de elección directa y por la base como es el acuerdo constitutivo de la central. A mediados del mes de abril de 2005 –es decir, con un año de retraso–, y luego de innumerables esfuerzos, los distintos factores que hacemos parte del Equipo de Coordinación Nacional de la UNT logramos ponernos de acuerdo en comprometernos a impulsar y realizar el II Congreso de nuestra Central y acto seguido desarrollar el proceso eleccionario” (Informe II Congreso, Orlando Chirino, Rubén Linares, Stalin Pérez Borges, Emilio Bastidas y otros, 28-5-6. Este informe puede leerse completo en www.socialismo-o-barbarie.org, edición del 4-6-06).

Efectivamente, durante todo ese período se fue desarrollando una lucha cada vez más enconada entre dos sectores. Uno, el que resultó ampliamente mayoritario, que “defendió la necesidad de una Central con plena independencia y autonomía frente a los empresarios, los partidos políticos y el gobierno” (Informe II Congreso, cit.). Estos compañeros se agrupan en la C-CURA (Corriente Clasista Unitaria, Revolucionaria y Autónoma), cuyo referente más conocido es el compañero Orlando Chirino.

El sector minoritario, que intentó romper el II Congreso, agrupa a las distintas corrientes que se reclaman chavistas incondicionales –Fuerza Bolivariana de Trabajadores (FBT), Autonomía Sindical, etc.–, encabezadas por Marcela Máspero.

Los sectores dirigidos por Marcela Máspero se caracterizan por su estrecha integración al gobierno de Chávez y al aparato de estado, con diversos cargos en el Poder Ejecutivo, las empresas estatales y el parlamento.

En ese sentido, un delegado al Congreso –Francisco J. García– hace una exacta pintura de este sector: Es “un esquema neocorporativo, que invita al dirigente sindical a formar parte del aparato del estado. Es así como hoy vemos a dirigentes sindicales con teléfonos, vehículos, viático y privilegios otorgados por el estado o las empresas del estado, con las cuales tienen relaciones, siendo el riesgo de esta situación la posibilidad de una colaboración de clases y la contribución en el control social [...] Hoy muchos «dirigentes sindicales» son ministros, viceministros, gerentes y directores de empresas u organismos del estado. Y dentro de las tareas principales de algunos de estos compañeros está la posibilidad de un crédito... las expectativas de montar sus propios negocios previsionales (Banco de los trabajadores, cooperativas de consumo, institutos de recreación, etc.). Pasan de dirigentes sindicales a «expertos» con una lógica «desreguladora», que asumen «tecnocráticamente» la representación de los trabajadores... La ideología que predomina en estos planteamientos es estatista, prácticamente son representantes del estado ante los trabajadores. Ello ha contribuido a que la idea de libertad y autonomía sindical esté escasamente enraizada en la práctica y en la conciencia de los compañeros que defienden estas posturas. [...] Este modelo... [es] cercano en algunos aspectos a modelos nacionalistas, como el esquema argentino de la "columna vertebral", para definir la relación sindicatos / movimientos políticos, donde los compañeros tienen una posición como dirigentes sindicales y otra como diputados.” (Francisco Javier García, ¿Elecciones ya o autonomía vs. neocorporativismo?, Aporrea / Boletín informativo, 3-6-06).

Una larga marcha hacia el Congreso

Los dos años de enfrentamientos entre ambos sectores en la UNT y luego en el Congreso se desarrollaron alrededor de algunas cuestiones que aparecían como “organizativas”. Por ejemplo, las trabas durante estos años para que se reuniera el II Congreso y también para que se convocara a elecciones directas desde las bases a fin de nominar una dirección definitiva.

Con diversos pretextos, se iban imponiendo postergaciones. Ahora, la minoría rupturista argumentaba que había que aplazar todo para el año que viene, porque en este momento todos los esfuerzos deben aplicarse a conseguir los “10 millones de votos para Chávez” en las próximas elecciones presidenciales.

Aunque este sector era minoritario, no fue fácil imponer la voluntad de la mayoría de los delegados de base. Es que la minoría burocrática contaba con todos los recursos del aparato del estado. Así, en vísperas de reunirse el Congreso “en Caracas, los delegados y delegadas de base pudieron enterarse que ese sector controlaba herméticamente la edición y el manejo de las credenciales. Esa realidad impidió en los hechos que los otros sectores supieran cuántos delegados realmente participarían del evento. No existían actas numeradas y certificadas por todos los sectores, de las credenciales entregadas. Una parte de las delegaciones al medio día del jueves, tenían resuelto todos sus problemas y se alojaba en confortables hoteles de la ciudad, mientras que la inmensa mayoría luego de viajar durante muchas horas y por la noche, tenía que esperar 8, 10 y hasta 12 horas para que se le entregara su credencial...

“Al llegar la noche del jueves, esa inmensa mayoría de delegados no tenía donde alojarse, teniendo que acudir a la ayuda institucional para poder ubicar en incomodas condiciones a un sinnúmero de delegados. Ni qué decir de los muchos que tuvieron que acostarse con hambre, porque la mayor parte del tiempo la dedicaron a reclamar su derecho democrático de representación. También los delegados de los estados Trujillo y Portuguesa, que comparten nuestras posturas, tuvieron que pagarse ellos mismos los buses para llegar a Caracas, cuando se había asignado el dinero para que todos los delegados pudieran llegar.

“Pero los problemas no terminaron allí. Más de 300 delegados quedaron sin acreditarse y se les informó que al día siguiente se continuaría con el trámite en las instalaciones en el INCRET, en donde están ubicadas las oficinas de la UNT, pero en ese lugar no volvieron a dar acreditación sino que allí imprimían credenciales que después le enviaban a Marcela Máspero y ésta entregaba a quien le pareciera” (Informe II Congreso, cit.)

Pero este manejo burocrático se convertiría en un búmeran: “Esta situación, que irrespetaba el mandato de los trabajadores y trabajadoras de base que habían elegido a sus delegados para que los representaran en el Congreso, contribuyó a seguir generando malestar entre los delegados, que después fue expresada cuando Marcela hizo derecho de palabra en la instalación del Congreso y fue abucheada” (Informe II Congreso, cit.).

Al verificar su fracaso en el control del Congreso –pese a todas esas maniobras sólo logró una cuarta parte de los delegados–, el sector de Marcela Máspero se retiró e inició una violenta campaña apoyada desde los medios y el aparato del estado.

Las resoluciones

El II Congreso votó diversas resoluciones. Como principios de la UNT se señalaron los de “clasismo, autonomía, independencia, democracia sindical, solidaridad e internacionalismo, central unitaria, anticapitalismo y antiimperialismo... perspectivas de la construcción socialista...”

Asimismo se formularon diversos reclamos al gobierno y al estado. De conjunto, estas exigencias no sólo van mucho más allá de lo que el gobierno chavista ha concedido a las masas trabajadoras y populares, sino que plantean una serie de puntos “transicionales” anticapitalistas que contradicen lo orientación de “capitalismo nacional” sostenida por Chávez. Reproducimos algunos de ellos:

“- Crear un frente o coordinación de trabajadores de empresas recuperadas que permita articular política y experiencias para la construcción en lo económico de un modelo productivo socialista y colectivo.

“- Impulsar la creación de inspectorías del trabajo en todos los municipios y que se nombre un representante de la UNT para velar que se cumplan las providencias que beneficien los derechos laborales de los trabajadores y evitar la corrupción.

“- Reducción de la jornada laboral, incremento de salario mínimo, actualización de las escalas de sueldos y salarios, aumento del nivel salarial para la inamovilidad laboral que ampara a los trabajadores en las inspectorías del trabajo.

“- La UNT debe hacer valer el referéndum revocatorio de los funcionarios públicos que no cumplan con sus funciones y no transferirlos a otros cargos. Responsabilidad civil y penal para los funcionarios públicos con cargos de dirección que violenten las contrataciones colectivas y en sus efectos los derechos de los trabajadores a su cargo.

“- Que se eliminen los contratos a tiempo determinado a todos los trabajadores de la administración pública y que se eliminen la figura de los colaboradores que no les pagan ni les dan constancia de trabajo en dichas instituciones.

“- La UNT debe impulsar el control obrero de las empresas CADAFE, PDVSA, Invefex, Invepal, Inveval y Sideroca.

“- Plan económico y social alternativo discutido con los trabajadores que incluya un plan nacional de obras publicas y vivienda para enfrentar el desempleo y la informalidad y escala móvil de normas de trabajo sin afectar el salario.

“- Constituyente petrolera para que los trabajadores de PDVSA gestionen democráticamente esta importante industria estatal”.

Pese a ello y al enfrentamiento con la minoría adscripta al gobierno, el Congreso también votó la siguiente resolución sobre las próximas elecciones, que en su conjunto, lamentablemente, implica un apoyo acrítico y sin condiciones a Chávez:

“Apoyo total e irrestricto a la candidatura del presidente Chávez para las elecciones presidencias del 3 de diciembre del 2006, a fin de lograr su reelección y que esto se refleje en los 10 millones de votos.

“Coordinar con las misiones así como con las organizaciones sociales, comités de tierras, medios comunitarios, Frente Campesino Ezequiel Zamora y otros, para conformar un frente en defensa de sus derechos y así lograr la reelección del presidente Chávez. [...]

“Que los sindicatos formen las UBEs (unidades de batalla electoral) de los trabajadores con un programa revolucionario y socialista y quede así integrado el pueblo y los trabajadores en esta actividad electoral.

“Establecer como consigna: ¡por una Venezuela socialista, sin patronos ni corruptos, 10 millones de antiimperialistas!”

A este tema de las elecciones dedicamos un artículo específico en esta misma edición.






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