Plan Imperial

Al parecer el enemigo tiene un plan que le está dando resultado. Trataremos en estas líneas de describir en qué consiste.

Por supuesto el primer paso es el económico. La inflación desbordada e incontrolable no puede ser desechada como producto de un plan concebido por los estrategas del Imperio. Es posible que usen el procedimiento llamado “Carrusel” para elevar los precios. Este consiste en crear empresas distribuidoras, independientes de las plantas de producción industrial, a las cuales se les vende el producto. Aquí sufren el primer incremento. Esta les vende a otras distribuidoras y éstas a otras sufriendo agregados sucesivos, hasta su llegada al consumidor final, con un aumento considerable de los precios. Otro procedimiento para generar inflación consistiría en producir por debajo de la demanda para empujar hacia el alza los precios de los productos. Otro posible método económico. Siempre en los meses de Julio-Agosto, fecha de la elaboración, por parte del Estado, del presupuesto del año siguiente, se producen alzas fuertes de la canasta básica y productos del hogar –estos últimos no muy vigilados por los organismos del gobierno–. El alza de los productos parece orquestada, se reproduce muy coherentemente. Lo que puede indicar que es elaborado en un solo lugar y extendido por medio de monitores, muchos para que se produzca poca distorsión de la directriz. Otro procedimiento. Siempre aparece una cifra como base para fijar los precios, por ejemplo 8 B F, esta cifra, la escogida para el momento, se repite en todo el país. Nunca es múltiplo de 10, debe ser para no llamar la atención. No puede desconocerse el malestar que produce el alza de los precios, independientemente de la consciencia del sujeto revolucionario.

Otro elemento posiblemente usado por el enemigo es la desactivación de los partidarios del Proceso Revolucionario Venezolano. Para este propósito, el tipo de acción se puede suponer, consistiría en tratar de reducir al mínimo el nivel de confrontación. Esto permite bajar el nivel de combatividad de los revolucionarios. Por supuesto que tratan de mantener alto el de ellos, quizá pueden lograrlo a través de la televisión e internet. También lo pueden hacer por medio de monitores en sus propias filas, que transmiten matrices de opinión a manera de chismes. Esto último permite hacer sentir al receptor como poseedor de una información confidencial, manejada por unos pocos, dándole sensación de lucha clandestina, aparte de tensión y emoción. Esta baja de combatividad, incluso, puede dar sensación de seguridad a los corruptos que se han colado en las filas del Proceso. Y estos, en su estupidez, no darse cuenta que si la Revolución venezolana se derrumbara, ellos no tendrían donde ocultarse y serían colgados “patas p’ arriba” en los postes, igual que a nosotros. Igual podrían comenzar a colarse los interesados en enriquecerse o disfrutar de beneficios personales.

Para lograr esta situación, los estrategas del Imperio deben darle un papel preponderante a la televisión. No debemos dudar que este medio de difusión masivo es un instrumento de manipulación, de primer orden, de la conducta humana. El entretenimiento banal es una forma de neutralizar a la población, de encerrarla en sus casas a ver series que hace sentir terror de las calles o sembrar el desaliento hacia los demás seres humanos. El entretenimiento deportivo, se dedicaría en hacer expertos en la nada, también es una forma de hacer bajar la guardia. La conjunción de la baja de la confrontación y el entretenimiento en el hogar, en el juego o cualquier otra forma de enajenación, surte un efecto terrible en la capacidad de combate de la población

Otra vertiente de ataque es el hacer circular rumores sobre corrupción de altos dirigentes del Proceso. La técnica sería igual a la de esparcir lineamientos sobre la inflación: se elabora en un solo lugar por parte de estrategas del Imperio, dirigidos a monitores, con la misma técnica, muchos, para que no se distorsione la matriz. No se quiere negar la existencia de corrupción, pero esta técnica ha sido aplicada en varios lugares del mundo. Se hizo en Brasil, para destruir el entorno del Presidente Inacio D’Silva “Lula” y aquí mismo, ya lo han practicado con varios dirigentes del Proceso. Con esto se logran dos objetivos, cortar la continuidad del proceso, vista cronológicamente, y decepcionar a la base social del mismo, con el objeto de desestimular la participación en las elecciones de todo tipo.

Es posible que también estén empleando el expediente de crear caos en el tránsito automotor. Por medio de algunos partidarios de la oposición, particularmente el transporte colectivo privado. Por supuesto como es el de obstaculizar el tránsito en algunos cuellos de botella de las capitales de la República. Puede ser trancándolo, aparentando choques, muy leves por supuesto, o fingiendo fallas mecánicas o eléctricas. Pueden llegar a volcar gandolas, lo han hecho en varias oportunidades. Al parecer no es una tarea difícil. Este tipo de acción política que han usado en muchas oportunidades y en diferentes épocas, produce mucho disgusto en la población.

No es nada descabellado pensar que el aumento de la delincuencia puede ser también una de las formas políticas del Imperio. En Venezuela se había logrado bajar los niveles de muertes por causa de la delincuencia común. Cuando el segundo reinado de Carlos Andrés Pérez, según el parte de guerra de una conocida radio de corte popular, los fines de semana en Caracas habían 37 muertes. Esta cifra se llegó a reducir a 16, durante el segundo gobierno de Caldera. Y en el actual gobierno que dirige el Presidente Chávez , en una fecha cercana al año 2000, no se produjo ni una sola muerte de ese tipo durante un fin de semana, claro, fue excepcional. Hoy, sin llegar a los niveles de la época del segundo mandato de CAP, si lo está rozando, está cerca. No decimos que es solo la causa. Pero sí puede estar siendo estimulado por el Imperio, a través de sus sigüises criollos, armando y financiando grupos de delincuentes comunes. Saben que es un problema político difícil de solucionar. El terror, extendido a través de crímenes brutales e inexplicables, es un expediente del Imperio. Lo utilizaron en Colombia para aterrorizar la base social de la Guerrilla colombiana y desplazarla de las zonas controlada por los insurgentes –formó parte del “Plan Colombia”– y se ejecutó por medio de los “Paramilitares”. Financiados, organizados, entrenados y armados por el gobierno de EEUU.

En este mismo espíritu, no se dude tampoco que el Imperio nos someta a una guerra biológica. Lo hizo en Cuba; con una conjutivitis y con una peste porcina.

No olvidemos que los imperios son: crueles, sanguinarios e inescrupulosos.



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Guillermo Morillo


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