La Paz Necesaria

El intenso debate político sostenido por los presidentes y presidentas de los países miembros de UNASUR, realizado ante millones de radio oyentes y televidentes de América del Sur y el resto del planeta, constituye un acto de pedagogía política que revela, sin lugar a dudas, el signo democrático de los nuevos tiempos que refrescan el panorama político de Nuestra América y confirman que, pese a las adversidades, el sueño martiano-bolivariano de Nuestra América sigue siendo posible, si es con Soberanía, Independencia, Democracia, Justicia y Bienestar.

Aunque para algunos pareció exagerado que la Paz haya sido el centro de la Cumbre de una región en donde solo existe un importante conflicto armado, como es el colombiano y, algunos vestigios del sangriento enfrentamiento en el Perú de los años 80 y 90; el desarrollo de lo procesos soberanistas, de integración y unión que se vienen dando en Nuestra América, apuntan a tensar la conflictividad entre las viejas oligarquías subalternas a los dictados imperiales de los Estados Unidos y, el amplio movimiento social y político que desafía la hegemonía imperialista y pugna por alcanzar transformación democráticas del Estado y la sociedad, en donde se garanticen los derechos de los ciudadanos y ciudadanas, en una perspectiva de cooperación, integración y unificación, uno de cuyos resultados más recientes y promisorios lo representa, precisamente, la Unión de Naciones de Suramérica, UNASUR.

La imposición imperial al gobierno del presidente Uribe Vélez de las siete bases militares en el mero corazón de Colombia y sus efectos desestabilizadores sobre la región, fue el centro de la agenda de la Cumbre de Bariloche del pasado 28 de agosto, pero sus actores no pudieron evitar mencionar la existencia de diversas áreas del acontecer regional que también pueden afectar, sensiblemente, la paz y la seguridad de nuestros países, entre los cuales se encuentran la probabilidad de reaccionarios Golpes de Estados, revueltas sociales antineoliberales, guerras por controversias limítrofes y conflictos armados internos.

La potencialidad que tales situaciones se produzcan o se profundicen en el corto o mediano plazo son reales en la medida en que aumenten las presiones sociales en los países con procesos políticos alternativos al dominio de las viejas elites oligárquicos burgueses, a las conspiraciones imperialistas para erosionar la unidad política regional y, a la profundización del conflicto armado y social interno en Colombia, ahora con amplitud internacional, a causa de la incorporación de los Estados Unidos como Fuerza Beligerante consagrada en el pacto militar Uribe-Obama.

En ese preocupante escenario, es fundamental entender que la guerra es la constante del imperialismo para arruinar y controlar el destino de los pueblos, por lo que resulta imperativa la unidad y movilización de los pueblos y gobiernos progresistas de Nuestra América, en el común propósito de imponer la Paz en toda Aamérica Latina y el Caribe, como condición necesaria e imprescindible para garantizar el desarrollo y consolidación de los procesos de cambio democráticos con Justicia, Bienestar e Integración que estamos impulsando. Nuestra Paz también es antimperialista.


yoelpmarcano@yahoo.com


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Yoel Pérez Marcano


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