Vientos de guerra en Venezuela

Es un hecho que en el planeta esta en pleno apogeo la tercera guerra mundial por el intento desesperado de los dueños del capital económico de resucitar al neoliberalismo.

Para ello están desplegados en varios teatros de operaciones militares donde actúan abiertamente y por otro lado, con el endurecimiento de sanciones y bloqueos contra los países donde actúan indirectamente.

La estrategia de propagar el coronavirus en China tenia el objetivo de generar desconfianza, xenofobia y repliegue del gigante Asiático que actualmente se configura como el nuevo líder económico y tecnológico del mundo.

La irracionalidad del imperialismo y el sionismo es difundida por la gran prensa mercenaria cuyo fin es la justificación de los crímenes de lesa humanidad como daños colaterales, masacres como homicidios colectivos y negligencia frente a la pandemia porque para ellos es una prioridad la protección de la empresa privada.

En Venezuela es una ironía que sean venezolanos quienes como la dirigencia iraquí, piden la invasión, todos sabemos que muy tarde los iraquíes se dieron cuenta que fue peor el remedio que la enfermedad.

Peto el asunto de la ironía venezolana no se queda en el comportamiento de quienes se oponen al gobierno, piden sanciones, bloqueos y andan por el mundo robando nuestros recursos con apoyo de gobiernos cachorros del imperio, dentro y fuera del gobierno también se mueve la quinta columna que sin querer actúan de manera sincronizada con los primeros en su lógica de acumular capital económico sobre el infortunio de las mayorías.

Nuestro pueblo ha visto luego del fallecimiento del Comandante Chávez como perdimos el poder adquisitivo de nuestra moneda y como fue vulnerado nuestro Estado de bienestar mediante la imposición del dolar y la viveza criolla como único medio de supervivencia que convirtió en negocio todos los bienes y servicios públicos hasta el punto de que el salario mínimo de un mes no alcanza para comprar un kilo de harina precocida y medio kilo de queso.

Peor aún con la pandemia que esta haciendo estragos en todos los países pese al esfuerzo artesanal y colectivo de gobiernos populares que si están dedicados a proteger a sus pueblos.

Cada vez que veo los pronunciamientos políticos y militares que en línea general afirman que tenemos "las bolas cuadradas" y que vamos a derrotar cualquier amenaza con un parque automotor que solo podrá circular un par de horas por falta de gasolina y diésel mientras la impunidad es publica y notaria para los causantes de la tragedia que vivimos los venezolanos sin distinción política, social, racial y religiosa.

Mientras la delincuencia de cuello blanco de la izquierda y la derecha se pasean por el mundo con los dineros saqueados a nuestro pueblo es criminalizado y judicializado un pendejo cualquiera porque hasta el ejercicio de nuestros derechos políticos esta en pico de zamuro.

La guerra la perdimos desde el momento que el Estado y me refiero a todos los poderes, aceptaron la imposición del dólar y que la dictadura de esta moneda extranjera liquidara nuestra moneda y asumirá el control de precios de bienes y servicios para un pueblo que percibe un salario mínimo con nuestra moneda empobrecida.

La guerra ya la perdimos en el momento que el Estado comenzó a ser permisivo con la delincuencia de cuello blanco sean de izquierda o derecha por aquello que decía nuestro Libertador Simon Bolivar: "la clemencia con el delincuente es un ataque a la virtud".

Si queremos garantizar la victoria y avanzar hacia la restauración del Estado de bienestar que tuvimos con Chávez ha llegado la hora de hacer un mea culpa con el ejercicio de la critica y autocrítica necesaria de todos los sectores de la vida nacional.

Si nos molesta el bloqueo tienen que desbloquear la palabra y sobre todo a los partidos y movimientos que recientemente vieron vulnerados el ejercicio de sus derechos políticos por un adefesio jurídico hecho sentencia desde el TSJ impuesto por la santa inquisición.

La defensa de la Patria es mas efectiva si todos la asumimos desde el barrio garantizando el funcionamiento de los servicios públicos y garantizando el fiel cumplimiento de nuestros derechos consagrados en la Constitución.

En el extinto Congreso horas después de la rebelión militar del 4F de 1992 recuerdo una frase de dos discursos que hoy tienen vigencia: me refiero a Rafael Caldera, ultimo Presidente de la cuarta que dijo: "democracia con hambre no dura" y el otro del ex parlamentari Aristóbulo Isturis quien dijo que toda la calamidad que vivía el país también era causal para un golpe de estado.

Mi gente, quienes me conocen saben que no soy fatalista ni negativo pero ya está bueno la diatriba que nos puede llevar por el camino de una guerra civil que seria peor que una invasión.

Pensemos, hablemos y actuemos unidos por nuestro país y nuestra gente.

Para que retornen nuestros seres queridos y recuperemos nuestro sitial ante los ojos del mundo.

Dios es grande.



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Edwin Martinez Espinoza

Secretario General PPT Cabimas, Zulia.

 edwinmartinezespinoza@gmail.com      @juanparao

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