Cerrar filas en defensa de la Soberanía de Venezuela y la independencia

Hemos sido siempre muy críticos del gobierno de Nicolás Maduro, desde la izquierda. Nuestros artículos de opinión e investigaciones se han enfocado siempre en denunciar la corrupción que ha carcomido los cimientos de la democracia venezolana y del proceso que había iniciado el pueblo venezolano en 1989 y del cual tomó las riendas Hugo Chávez, en 1999. Sin embargo, aún reafirmando la necesidad de que el gobierno de Nicolás Maduro sea democrática y constitucionalmente reemplazado, nos negamos absolutamente a apoyar el Golpe de Estado promovido por Estados Unidos, al reconocer como legítima la autoproclamación del diputado a la Asamblea Nacional Juan Guaidó como Presidente Interino de Venezuela.

El impulso inicial a esa medida del día de ayer, de parte de muchos simpatizantes de la oposición ha sido meramente emocional, pero nada racional. Es una medida enteramente soportada por un gobierno extranjero y eso viola la Soberanía de Venezuela, viola nuestros derechos a la autodeterminación y pone a todos quienes apoyan esa medida, al margen de la ley. El plan está fracasando a medida que pasan las horas. El tiempo juega en contra del golpe norteamericano, cuyas posibilidades de éxito decrecen con las horas. A medida que se disipa el humo inicial, emocional, irracional que soportó la auto-proclamación de Juan Guaidó, se va viendo la descarada mentira que este acto significa. Se ve claramente la inmadurez que hay detrás de ese acto impulsivo e irracional.

Estoy absolutamente convencido de que el gobierno de Nicolás Maduro ha dejado de ser lo que realmente nunca fue, ni ahora, ni cuando gobernaba Hugo Chávez, cuyo gobierno dejó muchísimo que desear a la izquierda nacional e internacional. Sin embargo, apoyar a un joven diputado que se autoproclama como presidente de la República, sin haber participado en elecciones democráticas y sin respetar los pasos establecidos en la constitución con el único apoyo de los Estados Unidos y de sus socios comerciales en América Latina, es un absurdo.

Creo que la palabra la tienen la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), no el desprestigiado Tribunal Supremo de Justicia (dirigido por una persona de muy mala reputación). En Venezuela, el pueblo aún tiene confianza en la FANB y espero que se logre un acuerdo de gobernabilidad en el que la FANB garantice la estabilidad del gobierno, pero que avancemos a un cambio legitimo definitivo (no está torta que han puesto los opositores asalariados del gobierno de Donald Trump). He estado informando de todo cuanto ha estado aconteciendo en nuestro país estos últimos dos días, con la mayor objetividad posible (en circunstancias tan difíciles) pero ser objetivo e imparcial no puede confundirse con la neutralidad ante una clara violación a la constitución cometida por la directiva actual de la Asamblea Nacional, aliados de un gobierno extranjero (o de dos) para ocupar el poder político en Venezuela y gobernar en favor de las élites económicas de Colombia y Estados Unidos, eso es del todo inaceptable.

Todos los venezolanos tenemos derecho a expresar nuestra opinión, los venezolanos en el exterior tienen una gran frustración por la pésima gestión económica del gobierno de Nicolás Maduro, nefasto en la gestión económica y social del país. Eso es verdad, los venezolanos en el exterior tienen legitimo derecho a querer un cambio en Venezuela, pero los venezolanos en Venezuela también tienen legitimo derecho a no tener que padecer una guerra civil ni una intervención militar norteamericana y a que se logre una solución pacifica y democrática a este grave (gravísimo) problema que hay hoy en nuestro país. Porque tampoco es que acá no ha pasado nada, ha pasado y ha pasado mucho. Un gobierno que no cesa de engañar con medidas económicas fallidas, mientras el pueblo languidece en pobreza y depauperación social; un gobierno que es absolutamente permeable a la corrupción del más alto nivel, donde los más altos jerarcas del partido están vinculados a actos de corrupción enormes y escandalosos, eso es muy muy grave, eso incluso deslegitima a un gobierno. Eso no lo negaremos jamás, al contrario, lo hemos denunciado siempre, desde hace más de 10 años. Sin embargo, jamás podemos perder las perspectivas, un golpe de estado tan descaradamente apoyado por Colombia y Estados Unidos, no es ni será aceptable en ninguna circunstancia. La Soberanía del país y la independencia ganada por nuestros libertadores no es negociable, no es prescindible. La sangre de nuestros libertadores la tenemos que defender hasta las últimas consecuencias, como lo haría cualquier país democrático y republicano de nuestro mundo. Hoy no toca nada más que cerrar filas en la defensa de la Soberanía de Venezuela.



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Alejandro López González

Ingeniero Electricista en la Universidad del Zulia. Trabajó como investigador y como Analista de Mercados. Fue miembro de la mesa técnica de construcción del Plan Nacional de Formación (PNF) en Electricidad del Ministerio del PP Para la Educación Universitaria y representante de la Universidad Bolivariana de Trabajadores "Jesús Rivero". Actualmente se dedica a la investigación de temas socioeconómicos y geopolíticos del petróleo y las energías alternativas.

 ae.lopez.gonzalez@gmail.com      @aleslogo

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